Juventud

Lápices, pañoletas y overoles: la unidad para los combates del presente

Las movilizaciones de trabajadores, mujeres y estos años nos han dejado importantes aprendizajes en la lucha. Conquistar la unidad en las calles para construir una fuerza capaz de vencer y conquistar nuestras demandas es uno de esos aprendizajes.

Joaquín Romero

Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Lunes 27 de agosto de 2018

Un grupo de estudiantes secundarios se enfrenta a la dirección de liceo municipal Eduardo de la Barra de Valparaíso cuando esta prohibió que se discutiera en las aulas la movilización para conquistar el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito.

Tras una gran campaña de agitación política, logran torcer la mano a la dirección del establecimiento logrando así instalar la campaña por el derecho al aborto en el emblemático liceo cuyos estudiantes se hacen parte de la marea verde en las calles del puerto.

No ha sido un año fácil para los estudiantes secundarios. El nuevo gobierno de la derecha dejo caer todo el peso del aparato represivo sobre los colegios movilizados en particular sobre aquellos que se han convertido en un bastión de resistencia del movimiento secundario todos estos años, con millonarias demandas por los daños en los establecimientos o con sumarios buscando la expulsión de los principales dirigentes, como el sumario al presidente del centro de alumnos del Instituto Nacional.

Varios cientos de kilómetros al norte un grupo de trabajadores despedidos de la empresa Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB) y las mujeres de sus familias deciden enfrentar al empresario más importante del país, Andrónico Lucksic dueño de la empresa para quien el 0.1% que representan los trabajadores del total de sus empleados no parece algo tan significativo.

Esto expresa lo que significa para los empresarios la angustia y la incertidumbre de miles de familias y trabajadores que ante las varias fábrica (maersk, pastas suazo, ianza, etc) que se han venido cerrando los últimos meses, teniendo a las trabajadoras y trabajadores viviendo en la incertidumbre y la angustia de no tener sustento para sus hogares.

¿Qué tienen en común ambos procesos?

Durante las últimas semanas cientos de estudiantes se desplegaron por colegios y universidades para levantar un fondo de solidaridad en apoyo a la lucha que estaban dando los despedidos de FCAB. Diversas iniciativas fueron llevadas adelante para fortalecer el fondo de lucha, en un contexto donde el hambre y el aislamiento mediático son las principales herramientas de los empresarios para aniquilar los procesos de lucha.

Muchas de esas estudiantes participaron también activamente de las movilizaciones por conquistar los derechos de la mujer, como el aborto legal y como las masivas movilizaciones que se tomaron la mayoría de las universidades del país, para arrancárselo a la iglesia, los empresarios y la derecha que con su discurso oscurantista buscan mantener a las mujeres y a la diversidad sexual en su rol de oprimides.

Estas jóvenes, las de la pañoleta verde, que han despertado a la vida política han sido clave en la ciudad de Antofagasta para mantener en alto la moral de combate de los trabajadores, siendo un factor fundamental para que estos se decidan a dar la pelea contra Luksic y permear a las mujeres de las familias obreras para que salgan también a dar la batalla.

Parece un pequeño acontecimiento aislado, sin embargo su significado es más profundo.

En la Inglaterra de 1985 cuando un pequeño grupo de activista por los derechos de la diversidad sexual, dirigidos por Mark Ashton decidió vincularse a la lucha de los mineros ingleses que entonces se enfrentaban al gobierno conservador de Margaret Tacher.

El gobierno ingles había congelado los fondos de los sindicatos colocando en aprietos a miles de familia que habían dejado de percibir salario por encontrarse en huelga. Mark Ashton y el grupo Lesbians and Gays support the minors levantaron un fondo de lucha en todos los bares y lugares de la diversidad sexual, organizando actividades y tocatas para ir en ayuda de los mineros.

Y es que la diversidad sexual venía dando duras batallas enfrentando una fuerte represión del gobierno para poder conquistar sus derechos. Ambos tenían un enemigo en común: el gobierno de los empresarios ingleses, y si bien la huelga minera fue derrotada, años después los mineros en solidaridad con la diversidad sexual se movilizaron en favor de los derechos democráticos de las minorías LGBTI siendo un factor decisivo para conquistar derechos como leyes antidiscriminación y el matrimonio igualitario.

Volviendo a nuestro país, aún está viva en la retina colectiva las masivas movilizaciones que el año 2011 estudiantes universitarios y secundarios protagonizó con tomas y marchas exigiendo la educación gratuita.

El primer gobierno de Piñera respondió con represión para resguardar los negocios de los empresarios de la educación, el resultado fue que las movilizaciones arrastraron al resto de la sociedad, como la histórica jornada del 4 de agosto, y pusieron en jaque al régimen político heredado de la dictadura, abriendo una crisis política que subsiste hasta el día de hoy, reconfigurando el sistema de partidos y la política chilena.

Aún con toda esa fuerza los estudiantes no lograron vencer y sus demandas fueron desviadas y reemplazadas por diversas ayudas estatales que mantienen hasta hoy a las universidades pública en crisis e intacto los negocios en la educación.

Pero el 2012, 2013 y hasta el 2014 se siguieron sucediendo las movilizaciones estudiantiles, pero un nuevo actor comenzaba a entrar en la escena. Si bien los estudiantes fueron contenidos, su ejemplo sirvió para que miles de trabajadores se alzaran contra sus condiciones de vida. Fue así como se sucedieron importantes procesos de lucha en el retail (huelga Monserrat) , en los sectores estratégicos ( como el portuario), en correos, en los empleados públicos y la rebelión de las bases en los profesores.

Diversas iniciativas estudiantiles buscaron vincular las luchas estudiantiles y la de los trabajadores. La unidad entre los movimientos obrero y estudiantil se comprendía clave si se requería levantar una correlación de fuerzas favorable para derrotar a u mismo enemigo que negaba hasta los más mínimos derechos. El hito más relevante fue el paro conjunto del 26 de julio del año 2013 donde portuarios, mineros del cobre y estudiantes paralizaron en conjunto por sus demandas, con barricadas en casi todas las universidades (y en el puerto y en la mina) y masivas marchas.

Los desvíos de las direcciones de las organizaciones estudiantiles y sindicales que prefirieron confiar en el parlamento y en las negociaciones con el gobierno terminarían por sepultar la iniciativa y la fuerza política de la movilización. Pero la experiencia fue valiosa para que después se levantase un masivo movimiento exigiendo el fin a las pensiones de hambre No+AFP que hasta hoy mantiene una alta adhesión en los lugares de trabajo y estudio.

¿Qué sigue ahora?

Las movilizaciones de mujeres de este año dejaron algo muy claro a los estudiantes. Los paros, marchas y tomas, por años vilipendiados por las dirigencias del CONFECH como inservibles, volvieron a reponerse en la escena política, desarrollando la confianza en los métodos de lucha como efectivos para conquistar demandas. Pero aún están intactos los pilares que sostienen al patriarcado y la lucha por derechos como el aborto se avecinan muy dura.

La nueva ministra de educación, Marcela Cubillos, ya ha advertido que “la revolución educativa aún está por hacerse”. El gobierno no ha renunciado a reinstalar su agenda neoliberal en educación para revertir los avances del movimiento estudiantil y cerrar el cuestionamiento al mercado educativo y al régimen político que sostiene un sistema económico de injusticias y profundas desigualdades.

La acción política en solidaridad con este pequeño grupo de trabajadores no es en este escenario un mero acto de asistencialismo. Enfrentados a Lucksic en un contexto de despidos sin resistencia y con las burocracias sindicales negociando con los empresarios en vez de organizar la lucha de los trabajadores, un “pequeño grupo” puede ser un ejemplo de resistencia, pero también de cómo derrotar a los empresarios.

Si para las mujeres conquistar el derecho al aborto requiere derrotar a la iglesia y a los partidos conservadores que lo sostienen, misma iglesia que es uno de los principales empresarios de la educación que los estudiantes necesitan enfrentar para desterrar el mercado educativo y conquistar el derecho a la educación gratuita financiada integralmente por el estado. Y si esos empresarios amenazan las condiciones de vida de los trabajadores con despidos y leyes que precarizan sus condiciones de trabajo, ¿no es momento acaso de unirnos para enfrentar al gobierno de los empresarios?

Las batallas se avecinan difíciles, puesto que enfrentamos a poderosos enemigos. Son los mismos empresarios de la educación los que financian a la iglesia que niega el derecho al aborto, y que sostienen a este gobierno que busca aniquilar la educación pública como un derecho.

Sin ganan los trabajadores de Antofagasta, los estudiantes podrán ver como su solidaridad extendida por todo el territorio repuso una importante tradición de resistencia del movimiento obrero: los fondos de lucha. Y no solo esto, mostraremos que la fuera de todas y todos unidos podemos derrotar a esos empresarios que nos niegan los más mínimos derechos.






Comentarios

DEJAR COMENTARIO