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Red Internacional

Tras el reclamo de Juan Sutil, presidente de la CPC, por no ser invitado al cambio de mando indicando que ello era una mala señal, mientras distintas personalidades empresariales salieron a plasmar sus directrices al iniciado gobierno de Boric.

Domingo 13 de marzo | 02:42

Tras un cambio de mando, el cual estuvo marcado de simbolismos y altas expectativas, con los que el Presidente Gabriel Boric intentó mandar diversos mensajes buscando reafirmar sus promesas de campaña y por el momento sin ideas claras de cómo implementar su programa.

El sector empresarial, rápidamente salió a pronunciarse por no haber sido invitados a la ceremonia de cambio de mando, refiriéndose a esto como una muy mala señal, esto bajo declaraciones del actual presidente de la CPC, Juan Sutil, criticando la no invitación de representantes empresariales ni de asociaciones de emprendedores como una forma de romper una tradición.

A pesar de que esta ceremonia fue conformada con múltiples muestras de simbolismos, pero no solo hacia los sectores que llevaron este triunfo adelante, sino también hacia la institucionalidad del Estado y las FFAA.

Los grandes representantes empresariales rápidamente quisieron salir a plasmar su línea de entrada a este gobierno, de la necesidad de que estén todos los actores presentes refiriéndose principalmente a ellos. Pidieron señales de confianza y con altas expectativas en “un clima de acuerdos, paz social y reglas claras” para impulsar la reactivación económica como tarea central en Chile.

Manifestaron también especial preocupación en lo que puede resultar la escritura de la nueva Constitución y principalmente por la reforma tributaria, como algo que pueda ir en desmedro de su sector e intereses, además haciendo un llamado a la unidad de todos los chilenos.

La Banca no se quedó atrás y felicitó al nuevo Presidente, expresando esperanzas de que sea un gobierno de todos, trabajando por la certeza jurídica y la estabilidad necesaria para el crecimiento. Pidiendo respeto por los acuerdos, respetando las diferencias para permitir “una paz social sólida y perdurable”, con la intención de fomentar “diálogos y consensos” y con la expectativa de que el gobierno de Boric pueda sortear los efectos del escenario internacional inestable.

Esta sin dudas, son parte de las líneas que buscan los sectores de grandes empresarios, para ir marcando el paso al nuevo gobierno. Debemos recordar que desde el año pasado en pleno proceso de campaña, Gabriel Boric salió a prometer el respeto por el presupuesto 2022, que fue aprobado en desmedro de la clase trabajadora, incluyendo importantes recortes principalmente en salud y educación. Esto como muestra clara de la lealtad que buscará tener este gobierno con la clase empresarial.

Todas estas son aristas que nos abren a pensar un poco, como se va a desarrollar este nuevo gobierno. Aún así, poca claridad se expresó en relación a cómo conseguir el cumplimiento de todas estas promesas, en un escenario con alta inestabilidad económica a nivel internacional.

Con un elemento al centro, mantener el marco de la institucionalidad democrática, que es parte del interés de los empresarios, como parte de la promesa principal a través de la cual Boric durante el proceso de campaña intentó plasmar, para aliviar el ánimo entre los grandes empresarios y garantizar “la gobernabilidad” post rebelión.

Será necesario fortalecer la organización y coordinación de los distintos sectores que se han mantenido movilizados, incluso en este escenario lleno de ilusiones y expectativas. Tomando en nuestras manos las demandas inconclusas de la rebelión, partiendo por la lucha por la libertad de las y los presos políticos, al mismo tiempo de la desmilitarización inmediata de la Araucanía.




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