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Red Internacional

Las primeras semanas de abril del presente año 2022 fueron marcadas por múltiples marchas coordinadas internacionalmente en más de 25 países. ¿Qué perspectivas hay para la lucha por el medio ambiente?

Entre el 1ro y el 10mo día de abril, movilizaciones reducidas contaron con la presencia de grupos de científicos ambientalistas, cuyas perspectivas buscan quebrar con la institucionalidad académica y los gobiernos. Ellxs exigen la instauración inmediata de medidas ante la emergencia climática, reclaman integrar las investigaciones científicas en las políticas públicas.

Martes 3 de mayo | 08:12

Las agrupaciones que más destacaron fueron Extinction Rebellion y Scientist Rebellion, ambas agrupaciones con presencia internacional y una estrategia "revolucionaria" no violenta basada en la “desobediencia civil”.

Plantean que este método es el más efectivo, tomando los ejemplos de la lucha por los derechos de las mujeres, de trabajadores, por reformas de la propiedad, contra ocupaciones militares y contra la corrupción. Efectivamente estos movimientos han logrado varios avances, pero ¿no han sido violentos? Históricamente la lucha por los derechos y reformas progresivas dentro de la sociedad de clases han sido debatidas ampliamente y han sido llevadas adelante por distintas agrupaciones, con distintas perspectivas y exigencias dentro de las cuales si ha habido violencia. Aunque por supuesto, el carácter ético y moral de las mismas demandas de estos movimientos no conllevan necesariamente la violencia, el mero hecho de exigir a un sector que es directamente antagónico deriva en violencia sistemática y represiva y en este sentido, las movilizaciones han requerido un método de defensa ante esta represión. Esto se expresa de la misma forma en estas ultimas intervenciones donde varios científicos fueron arrestados y fuertemente reprimidos, a pesar de su carácter no violento.

Estas movilizaciones utilizaron métodos radicalizados para atraer la atención de la prensa, realizando tomas en universidades, huelgas, puntos de prensa e incluso cortes de ruta contra la industria petrolera. Objetivo cumplido, pero frente a fuerte represión de los gobiernos, destacando Reino Unido con fuerte presencia policial y más de 350 detenciones de científicos y activistas.

Estos grupos se forman en 2018 frente a los alarmantes Informes del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas (IPCC) y las traiciones políticas que expresan la falta de medidas concretas ante el cambio climático. Las medidas que exigen en lo inmediato, van desde el abandono de los combustibles fósiles y la energía nuclear en su totalidad, a el alcance de un pico de emisiones en 2025, un decrecimiento económico y del consumo total de energía, la captura del CO2 emitido en los últimos diez años, acabar con la anarquía productiva y la completa responsabilización del 1% más rico del mundo responsable del 90% de la contaminación total. Todas compatibles con los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en los que se ha avanzado poco y nada.

Debate de estrategias

Estas agrupaciones buscan construir unidad entre estudiantes, académicos y científicos de todo el mundo, usando la lógica del contrapoder plantada por Tim Gee para la efectividad en movilizaciones no violentas, en lo que llaman “desobediencia civil”, por una revolución climática efectiva. Sin embargo, esto lo hacen llamando a la buena fe de los gobiernos y empresarios para la práctica efectiva de la reconversión tecnológica y el decrecimiento económico. Habiendo estudiado procesos de cambio y movilización social que no se han transformado en revoluciones ni han tenido un carácter necesariamente de clase, aunque con victorias concretas no podemos definirlos como movimientos revolucionarios. Sin duda la formación de estas agrupaciones de científicos contra el cambio climático marca un quiebre en la comunidad científica que por regla general se restan de los debates sociales para concentrarse en sus investigaciones -parafraseando-, pero que en esta ocasión sienten que no pueden hacer la vista gorda.

Plantean al enemigo correctamente, los empresarios y los gobiernos serviles al poder económico, pero no plantean la crisis como un problema de clases, donde la mayoría de la población sufre las consecuencias del cambio climático a la vez que las miserias inherentes al capitalismo. Así, no contemplan los antagonismos de clase como parte de su teoría y estrategia, ni a la clase mayoritaria como sujeto revolucionario. Critican el sistema capitalista sin referirse de manera directa a la sociedad de clases y a sus contradicciones, planteando la revolución social de manera pacífica y desde las capas medias, profesionales y apelando a la buena fe de empresarios y gobiernos que se pondrán de acuerdo para acabar con las miserias del capitalismo, sabiendo que conscientemente las han impulsado y utilizado en favor de sus intereses. El cambio que exigen va en contra de todo lo que ellos han construido.

Ahora con estas últimas intervenciones nos preguntamos ¿que buscan concretar? ¿Buscan posicionar figuras para intervenir en la política parlamentarista, capitalizando el ambientalismo en votos o buscan incidir en un movimiento de masas para presionar a los gobiernos y empresarios?

Así, apelan a un programa que si bien es correcto y concreto, es imposible de llevar a cabo con la urgencia planteada, sin la gestión obrera de los recursos naturales y la producción, donde la mayoría de la gente, la clase trabajadora en conjunto con científicos y académicos especializados, que pongan sus conocimientos a disposición de las necesidades sociales, a los estudiantes y comunidades que se pongan a la cabeza de la lucha por la hegemonía obrera y la apertura a la educación superior. Que a su vez necesita plegarse a las luchas ambientales llevadas adelante por las comunidades de las zonas de sacrificio, activistas y agrupaciones indígenas que se sumen a la vanguardia estratégica que puede ser la clase obrera, como sujeto revolucionario y que en muchos casos se reivindican anticapitalistas, punto que se compartido por estas agrupaciones de científicos.

Es necesaria la unificación y el establecimiento de la hegemonía obrera organizada en los sectores industriales que permita adecuar realmente la producción y que ponga manos a la obra los cambios tecnológicos respectivos, en total alianza con profesionales y académicos de todo tipo y con la fuerza de la avanzada del movimiento estudiantil que se ponga a la cabeza de articular un movimiento de masas y que luche por la liberación del conocimiento a todos los sectores de la sociedad, poniéndose a la cabeza de sus reivindicaciones históricas y a las de la clase obrera por un sistema económico y social ecológico.




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