Política Chile

CORONAVIRUS

Las mujeres frente a la pandemia del Coronavirus y el machismo

La crisis desatada por el Covid-19 está teniendo enormes consecuencias en la salud de las personas, en la economía, los sectores precarizados y marginados, entre ellos trabajadores, mujeres, inmigrantes y pobres.

Pamela Contreras

Valparaíso, Chile

Miércoles 8 de abril

En este marco el gobierno del Chile Vamos ha tomado medidas completamente insuficientes. Movilizando escasos recursos al sistema de salud público, concentrando sus medidas en salvaguardar a las grandes empresas y consorcios, desprotegiendo el empleo y el sueldo de las grandes mayorías sociales, imponiendo el confinamiento a una parte de la población, mientras a otro los empuja asistir a sus trabajos sin ninguna protección (incluyendo al personal de salud) y militarizando la calles.

La crisis sanitaria está golpeando especialmente a la clase trabajadora y los sectores empobrecidos, gracias a la política despótica del empresariado y aprobada de manera casi transversal por el parlamento, la cual faculta al empleador a suspender los sueldos, llevándose la peor parte las mujeres, inmigrantes y sectores LGTBI, los cuales se encuentran totalmente desprotegidos de sus derechos.

Las trabajadoras en primera línea de combate

Entre médicas, enfermeras, tens, personal de limpieza se conforma la primera línea de combate contra el coronavirus, de cada 10 trabajadores de la salud 7 son mujeres, de igual forma el cuidado de personas mayores, enfermos en residencias y domicilios, son trabajos feminizados y tremendamente precarizados (muchos de ellos a contrata, honorario o sin contrato). Todos sectores que hoy son esenciales para enfrentar la crisis sanitaria y del sostenimiento de la vida.

Todas estas mujeres llevan años en condiciones precarias de trabajo y hoy se encuentran desprotegidas como consecuencia de la privatización de la salud pública; con falta de personal, horas extenuantes de trabajo, sin insumos necesarios para los usuarios, ni protección suficiente contra el virus (exponiéndolas al contagio).

El reconocimiento genuino de la población a quienes exponen sus vidas para protegernos, manifestada por los aplausos masivos del día martes, no se pueden confundir con la desidia del gobierno y la no entregar de los insumos necesarios para la protección personal, llevando a más de 286 trabajadores contagiados, por ello se vuelve imprescindible aumentar el presupuesto a la salud pública de forma inmediata, contratar a todo el personal desocupado del sistema de salud y centros de cuidados buscando reforzar los servicios, poner a disposición todos los equipos de protección necesarios, como son los test rápidos para controlar la salud de las y los trabajadores.

La crisis económica afecta doblemente a las mujeres

Los despidos y suspensiones se han extendido por todo el territorio, golpeando duramente a todas aquellas personas que trabajan sin contrato, muchas de ellas mujeres inmigrantes, vendedoras, trabajadoras de la comida rápida, empleadas domésticas, vendedoras ambulantes, trabajadoras por cuenta propia, micro emprendedoras, cuidadora de niñes y/o personas dependientes, entre otras, miles de mujeres que de la noche a la mañana se quedan sin trabajo y muchas de ellas sin derecho a prestación o ayuda estatal. Situación grave si consideramos que uno de cada cuatro hogares es sustentado por una mujer, y el 31,1 % de ellos es mono parental (casen 2017).

Ante esto es necesario avanzar en medidas urgentes que traten de apaliar la situación que muchas mujeres están atravesando en medio de esta crisis sanitaria, prohibir los despidos, 100% del pago del salario para toda la población laburante, en especial para las mujeres, renta básica de cuarentena, posibilidad para todas las mujeres (incluyendo a inmigrantes indocumentadas) de recibir todas las ayudas estatales. Todo esto se puede financiar en base a impuestos a las grandes fortunas del país, sin necesidad de endeudamiento del Estado.

Mujeres confinadas con su agresor

El Covid 19 ha impuesto una situación de confinamiento para un sector de la población, la situación de inestabilidad ha puesto en tensión la salud mental de la población y ha hecho tambalear la economía familiar, alterando totalmente el cotidiano. Para las grandes mayorías, el hacinamiento es una realidad, sumado al aumento de cuadros de ansiedad y depresión por el encierro, la amargura e impotencia que genera que los empleadores no están obligado a pagar el sueldo, el fantasma del desempleo, el no tener acceso a fuentes de recreación, generan mayores escenarios de violencia al interior de los hogares. Algo que en el caso de las mujeres que sufren violencia de machista genera una situación de peligro extremo.

La mayor parte de las situaciones de violencia machista, incluidos los femicidios, ocurren en el interior de los hogares. En este contexto ONU Mujeres dio la alerta los primeros días de marzo, planteado que en una cuarentena “aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar el aislamiento de las mujeres”. Según la misma organización, en China ya pasó: hubo un 30% más de denuncias por violencia doméstica durante el período de encierro. Situación similar ocurrió en Italia, Corea y Francia.

Sólo en los últimos diez días, las llamadas al número 1455 -la línea de atención telefónica del Ministerio de la Mujer- se dispararon en un 70%, aumento que coincide con el inicio de la cuarentena en diversas comunas del país. Cuestión preocupantes si consideramos que la Tercera Encuesta Nacional de Violencia Intrafamiliar contra la Mujer y Delitos Sexuales de la Subsecretaría de la Prevención del Delito arrojó que el 30% de las mujeres en Chile viven o han vivido violencia intrafamiliar y de pareja, panorama que podría ampliarse en este contexto de crisis.

Diversas voces de alertar se han expresado, esencialmente aquellas que se han organizado durante años contra la violencia hacia las mujeres, las cuales plantean las consecuencias asociadas a la cuarentena y aislamiento social, exigiendo políticas integrales que busquen resguardar la vida e integridad de las mujeres y niñes en situación de violencia machista tanto al interior del hogar como en la esfera social.

Por ello la carta emitida el 4 de Abrilpor diversas dirigentas de la oposición (DC, PR, PPP, PS, PC, PP, FRVS, RD y CS) a Sebastián Piñera, resulta totalmente insuficiente, dado que la violencia machista no se puede enfrentar sin cuestionar aquellas instituciones que legitiman, justifican y reproducen esas desigualdades, como son el sistema judicial, porque son estas mismas instituciones donde la propiedad privada vale más que nuestras vidas, por ende, difícilmente recibamos justicia.

En esta situación de emergencia, es necesario que el Estado garantice sin excusas y de manera inmediata la vivienda, el ingreso y el acceso a la salud de quienes son víctimas de violencia machista. Hoy las 43 casas de acogidas se vuelven insuficientes, se necesitan viviendas y centros para las víctimas de violencia para todas aquellas mujeres que las soliciten sin necesidad de interponer ninguna denuncia e iniciar ningún proceso de denuncia. En España y Francia, se habilitaron hoteles para recibir a las víctimas durante la cuarentena, que se abran todos los hoteles para salvarguardar la vida de las mujeres sin dilataciones.

A medida que se profundiza la crisis del Coronavirus los gobiernos y los capitalistas tratan de que las consecuencias recaigan sobre las y los trabajadores y los sectores populares. El 70% de las personas más pobres en el mundo son mujeres y las consecuencias recaen doblemente sobre nosotras. Por ello una salida real a esta crisis tiene que pasar por generar una respuesta integral para las necesidades de las grandes mayorías social y que pasan inevitablemente por tocar los bolsillos de una minoría empresarial.






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