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Red Internacional

En la plaza de Rancagua como en otras ciudades del país, se realizó la velaton de Sean Valentín Quezada Saldias a causa de un nuevo crimen de odio hacia la comunidad disidente.

Diana MirandaAdministradora Pública

Viernes 11 de febrero | 04:33

En Santiago, fueron centenares las y los asistentes a la velatón de Sean Valentín Quezada Saldías, un joven trans de 25 años estudiante de 4to año de medicina veterinaria en la Universidad de Concepción. En Chillán, lugar en el que fue visto por última vez en su hogar dirigiéndose a casa de su hermana, la velatón fue una instancia mucho más sensible y emotiva, “todos los que quieran participar que se acerquen porque vamos hacer un acto en memoria de mi hermano”.

En Rancagua, la velatón fue una instancia íntima que convocó a la comunidad disidente, para repudiar este nuevo crimen de odio. Se despidió a Sean, y se compartieron algunos relatos.

Si bien aún no se esclarece la muerte de Sean que estuvo desaparecido por 5 días, lo más probable es que haya sido un asesinato provocado por el odio y el rechazo a la comunidad disidente, a los prejuicios, a las normas morales que consideran correcto solo la heterosexualidad y ser cisgénero. Todo lo que está por fuera de ese pequeño espectro es discriminado en esta sociedad, fruto del capitalismo y machismo. Todo lo que escapa de la norma, es rechazado.

Su familia, denunciaba que la Policía de Investigaciones (PDI) actuó con total indiferencia frente al caso de Sean, Mailén Quezada declaraba “Desesperadas llamábamos y nos respondían diciendo que era el detective de turno y ‘no llevaba el caso’, con una indolencia tremenda, sentí que no les importaba nada”. Caso contrario fue el actuar de organizaciones de personas trans y feministas comentaba Mailén, “estuvieron poniendo flyers aquí y en otras ciudades, nos mandaron mensajes de aliento. Creo que sin eso no sé cómo hubiéramos seguido, muchas gracias a todos y a toda la comunidad que se movilizó y siente el caso de mi hermano. No quiero que su muerte sea en vano, quiero que se visibilice la violencia institucional y la desidia que existe hacia las personas trans”

Lamentablemente estos crímenes son más habituales de lo pensado, en Puerto Montt la activista trans Valentina Vera también apareció muerta en la habitación de un hotel luego de encontrarse con un hombre, y en el mismo lugar de Rancagua, hace tres meses se conmemoraba a Vicente González Lorca, a un año del crimen de violación colectiva en Valdivia ¡Las vidas trans importan!

Así las cosas, con una esperanza de vida de 30 años promedio, sin acceso en realidad a la posibilidad de un trabajo, sin existir siquiera un cupo laboral trans por ley que venga a paliar un poco la situación, y con una niñez totalmente violentada, no cabe duda que esperar las leyes que duermen en el congreso no es la única solución. Para vivir la vida como merece ser vivida, organizarnos para transformar la realidad.

Esto, mientras para partidos y sectores políticos que buscan mantener el status quo, no hay sujeta/o de derecho ni menos acceso a ellos. Hemos conquistado algunos pero solo a causa de la auto-organización, que además con gobiernos de ideología fascista ni siquiera se podrán ejercer. La realidad demuestra que necesitamos mucha más organización, y que se necesita levantar con fuerza un plan desde las organizaciones de las personas trans, y toda la comunidad disidente para poder conquistar todos sus derechos.

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