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SEMANARIO

Las vidas mapuche importan: ¿Qué hacer con la policía?

Camilo Jofré

Felix Melita

Las vidas mapuche importan: ¿Qué hacer con la policía?

Camilo Jofré

Felix Melita

Las icónicas postales de la rebelión estadunidense en contra del racismo y la violencia policial ejercida por el gobierno de los Estados Unidos cada día tienen mayores repercusiones a escala internacional, y el grito de la juventud en las calles tiene el eco de movilizaciones en países como Brasil, Francia, Alemania o Inglaterra. De conjunto se pone sobre la mesa el debate sobre el paradero de las policías ¿Debemos reformarlas, ajustarlas, aumentar los protocolos, o de conjunto disolverlas? Ahora, ¿qué semejanzas tiene la situación estadounidense con la chilena, en donde el pueblo mapuche lleva una historia de opresión por parte del Estado chileno?

De EE.UU al mundo: El grito contra el racismo y la policía

Un gran debate acompaña las movilizaciones en EE.UU: El debate de qué hacer con la policía. Desde cánticos como “desfinanciar, desarmar, abolir la policía” en las calles de Brooklyn, pasando por propuestas del imperialista Partido Demócrata como restar fondos a la policía, o declaraciones como las de Joe Biden -actual candidato de los demócratas a la presidencia- afirmando que en vez de disparar al pecho la policía debe disparar a las rodillas de los manifestantes [1], hasta incluso fenómenos como el “territorio autónomo de Seattle”.

Es frente a este fenómeno, considerando la extensión de protestas y movilizaciones en diversas partes del mundo en contra del racismo en países como Brasil, Francia, Alemania o Inglaterra, nos preguntamos si es que acaso se puede pensar una alianza entre trabajadores, jóvenes y pobladores junto al pueblo mapuche en una lucha en contra del racismo, el sistema capitalista y su policía. Es decir, ¿se puede decir entonces Las Vidas Mapuche Importan, de la mano del #BlackLivesMatter? O incluso más allá, ¿se puede establecer una alianza entre estos pueblos históricamente perseguidos, oprimidos y explotados, y la clase trabajadora en su conjunto, así como sectores de la juventud y sectores populares? ¿Qué hacer entonces con la policía, quien es la principal encargada de mantener sistemáticamente esta represión a favor de quienes gobiernan?

Aquí algunas consideraciones para entrar en este debate.

Ayer y hoy: Dos racismos y un mismo enemigo

El asesinato de George Floyd tuvo una amplia repercusión internacional en las redes sociales. No solo salió a expresar todo un sentimiento de odio a la policía y lo que representa como símbolo de la represión, sino que en distintos países de latinoamérica, se ha intentado establecer una relación entre el rol que cumplen las FFAA dentro de las políticas racistas de Estado. Es así como comenzaron a circular imágenes en donde se colocaba el rostro de George Floyd junto a Camilo Catrillanca. ¿Podemos establecer una relación entre la opresión de las comunidades afrodescendientes y la opresión al pueblo mapuche ?

Para responder esto, necesitamos tener en cuenta de que hablamos de dos estructuras socio-históricas distintas, en donde cada una tiene sus particularidades. Pese a esto, el Estado imperialista de EEUU y el Estado semicolonial y neoliberal de Chile, han tenido una línea en común en torno a la diversas formas de opresión, explotación y represión.

En EEUU, el racismo fue un importante factor tanto para la conformación del Estado-Nación, como para el desarrollo del modo de producción capitalista. Es así como en la Constitución de 1787 se establece el derecho a tener esclavos (comercializacion y explotacion). Esto sirvió para marginar a la comunidad afroamericana, a la cual relegó a condiciones de vida precarias y con trabajos forzados, conformando un nuevo “ejército de reserva”, el cual funcionó para impulsar a la baja el precio a la fuerza de trabajo asalariado, es decir, para crear mano de obra de segunda y tercer categoría.

En Chile desde el siglo XVI, las comunidades mapuche habitaban entre el valle del Aconcagua y el centro de la isla de Chiloé.

Desde la llegada de la invasión española, han tenido que enfrentar la opresión, expoliación y saqueo de sus tierras. Es decir, la usurpación de su territorio, viene de conjunto con una política de opresión nacional. No solo tuvieron que enfrentar el proceso de colonización de la cruz y la espada española, sino que además la “colonización Chilena”. Este proceso tuvo por nombre: Pacificación de la Araucanía (1861-1883). Una pacificación que de “pacífica” sólo tiene el nombre. Este proceso tuvo como objetivo principal, la expoliación del territorio mapuche con el objetivo de entregar las tierras a empresarios nacionales y extranjeros, lo cual se transformó en un proceso de acumulacion acelerada de capital. Todo esto se abrió paso a la par que buscaban someter, controlar y exterminar al pueblo mapuche. En los primeros diez años:

“50 empresarios destruyeron 300.000 hectáreas de bosque nativo para dedicarlas al monocultivo del trigo y a pastoreo, lo cual generó una severa erosión en gran parte de los suelos (...) La devastación "se agravó a partir de 1974, cuando la Junta Militar puso en vigencia el Decreto-Ley Nº 701. Mediante esta norma, el Estado se comprometió a subsidiar el establecimiento de bosques sobre áreas descubiertas y erosionadas (...) Pero no sólo las empresas adquirieron nuevas tierras, sino que también destruyeron antiguos bosques nativos, que sustituyeron con especies exóticas, principalmente el pino y el eucalipto”. [2]

Si bien podemos reconocer ciertas diferencias históricas y culturales entre las comunidades afroamericanas y las comunidades mapuches, la opresión por parte de los capitalistas y sus Gobiernos, tiene múltiples semejanzas: Ambos sistemas económicos y políticos en sus orígenes buscaron someter a un pueblo, ya sea mediante procesos de asedio y conquista político-militar, como es el caso mapuche, o mediante procesos de comercio de esclavos -en donde era frecuente realizar procesos de “cazas” hacia personas afrodescendientes, mediante persecuciones armadas, incluyendo secuestros y violaciones- como lo fue el comercio esclavista, lo que derivó en utilizar a estos pueblos como mano de obra esclava para potenciar el desarrollo económico -e industrial en el caso de EE.UU- mediante la esclavitud. En muchos Estados imperialistas de Europa y EEUU era completamente legal esta oscura actividad. En el caso mapuche éstos fueron forzados a trabajar en la agricultura mediante el sistema colonial-esclavista de las encomiendas, en lavaderos de oro y estancias ganaderas de cebo, mientras que las comunidades negras fueron empujadas al trabajo esclavo en las plantaciones de algodón y otras áreas de la agricultura, así como en el trabajo de construcción de vías férreas. La opresión étnico-racial se articuló de esta forma como un colchón de base para la posterior acumulación de capital, que posteriormente pasaría a ser la piedra angular del desarrollo capitalista en ambas economías.

Dicho de otra forma, Eduardo Grüner, sociólogo argentino, en su artículo La crítica de la razón colonial, la esclavitud moderna y la contra-modernidad en el Capítulo XXIV de El Capital, da cuenta de la profunda relación entre colonialismo y capitalismo, afirmando que:

la esclavitud africana y la semi-esclavitud indígena en América forman parte indisoluble de aquel proceso de acumulación de capital, y es en sí misma una vasta y muy “racional” empresa capitalista mundial. Es decir, esta esclavitud, lejos de representar alguna rémora pre-moderna; es consustancial a la modernidad misma, por más perturbador o doloroso que nos parezca. [3]

A su vez, Marx en La guerra civil en Francia, en esta misma línea, afirma que:

El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en las minas de población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformación de África en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras, caracterizan los albores de la era de la producción capitalista. Estos procesos idílicos constituyen factores fundamentales de la acumulación originaria. [4]

Se trata así de un etno-racismo no solamente de una dimensión cultural, es decir, discriminación por el color de piel y/o origen, sino que ésta constituye a su vez una segregación de las y los trabajadores asalariados que se multiplicaron posterior a esta acumulacion originaria dependiente del esclavismo y de la explotación de recursos naturales en la expoliación de territorios. No es casualidad que posterior a los sistemas de esclavitud, se sigan estableciendo brechas enormes entre los ingresos de las comunidades afrodescendientes o incluso en Chile con el pueblo mapuche, respecto a los trabajadores “blancos” o “huincas”, tomando así este racismo elementos profundamente económicos -y políticos- para el asentamiento del capitalismo. Todo esto en consonancia de una opresión que para las comunidades indígenas significó la desaparición de la autarquia comunitaria producto de la expoliación territorial, cultural, pérdida de su religión, de sus tradiciones, etc. Mientras que desde la cúpula capitalista se le infunde odios y temores mediante propaganda aturdidora a las clases oprimidas (trabajadores mestizos), de la nación dominante, bajo la idea de que perderán su empleo al ser reemplazados por alguna de estas personas pertenecientes a grupos históricamente oprimidos, generando así una división solamente favorable para aquellos que gobiernan y se favorecen de esta segregación institucional y política.

Esta situación lejos de acabarse se ha mantenido de diversas maneras. En EE.UU son famosos los ghettos, en donde las comunidades afrodescendientes son empujadas a la fuerza a barrios precarios, “marginales”, periféricos, alejados del centro urbano de las metrópolis, mientras que ocupan a su vez los trabajos más precarios, con más bajos salarios. Mientras que en Chile el pueblo mapuche a su vez también se encuentra en una situación similar: Empujados a la migración del campo a la ciudad, ocupando los trabajos más precarios, con sueldos completamente insuficientes para vivir un mes, y por lo tanto empujados a las viviendas y los barrios más precarios en las ciudades, mientras que en los territorios rurales -y ancestrales- son constantemente asediados por una policía completamente militarizada, realizando persecuciones, allanamientos, secuestro de dirigentes y autoridades espirituales, golpizas, desapariciones y hasta incluso asesinatos, parte de una política de sometimiento de un pueblo que se ha mantenido en lucha durante siglos, con el objetivo de capitalizar las fértiles y productivas tierras del Wallmapu para el negocio de las forestales y la industria celulosa.

En la actualidad las comunidades “afroamericanas” son las que mayores índices de pobreza acumulan en EE.UU, así como quienes presentan mayores tasas de contagios y fallecimientos a causa del COVID-19. [5]

En el caso del pueblo mapuche, la gran mayoría “se encuentra sin contrato, contrato a plazo fijo y por cuenta propia, con menor calificación, menor ingreso, sueldo más bajo y mayor cesantía”, seguido de una brecha salarial del 39% con la población no-mapuche, siendo para el 2017 una brecha material de $132.500. [6]

Fuente: Trabajo mapuche en la Araucanía (2019) Observatorio Laboral Araucanía. [7]

Es aquí donde uno podría preguntarse “¿Cómo es que puede mantener toda esta opresión, esta explotación, este racismo por tantos años?”. Para intentar responder a esta pregunta, y retomando el debate que introducimos al inicio de este artículo, nos proponemos centrarnos en uno de los pilares de los Estados capitalistas para mantener a flote esta situación: La policía.

La policía es asesina se vista de azul o de verde

En EE.UU la situación de la lucha por la emancipación de las comunidades afrodescendientes se basa históricamente en una situación de un verdadero genocidio por parte de los colonos, terratenientes, policías y capitalistas blancos, que hasta el día de hoy cobra muertes. Son nombres como los de Mike Brown, Sandra Bland [8] los que se recuerdan en las calles desde hace más de 5 años atrás con el movimiento #BlackLivesMatter, los que hoy vienen a ser acompañados por los de George Floyd y Rayshard Brooks. Se trata de un prontuario histórico de opresión y persecución -hasta exterminio-, en donde incluso las personas afrodescendientes tienen una tasa de encarcelamiento seis veces mayor que la de los blancos. Incluso es común escuchar en EE.UU que si se enfrenta un juicio, es mejor no estar bajo la luz del sol en meses, para que así tu piel se ve más clara y recibas menos penas.

Chile no está lejos de esto. Para hacer memoria, el 2002 Alex Lemún, de 17 años, fue asesinado por el Carabinero Walter Ramírez. José Huenante, secundario de 16 años, desapareció el 2005 después de ser subido a una patrulla de Carabineros. En el 2006 fue asesinado Juan Collihuín, de 71 años, a manos del Carabinero Juan Mariman. El 2008 Johnny Cariqueo fue asesinado producto de una brutal golpiza propinada por carabineros en una comisaría. Tenía apenas 20 años. El mismo año es asesinado Matías Catrileo. Un año después es asesinado -también por policías- Jaime Mendoza Collío, de 24 años. A estos casos se suman también el de Camilo Catrillanca, asesinado por el Comando Jungla [9] El 14 de noviembre del 2018. Menos de un año pasará para que otro dirigente mapuche sea asesinado. Alejandro Treuquil fue asesinado el 4 de junio por desconocidos cuando montaba a caballo. Actualmente su caso sigue sin investigarse, aún cuando el día anterior a su asesinato había denunciado persecución y hostigamiento por parte de Carabineros, además de haber sufrido una semana antes el impacto de un perdigón disparado por la policía que lo habría dejado inconsciente, así como el aborto espontáneo sufrido por su pareja dos días después producto de las bombas lacrimógenas lanzadas al interior de su casa. [10] [11] A lo que incluso debe mencionarse el caso de la machi Francisca Linconao, quien fue detenida sin pruebas por el Estado de Chile por nueve meses, o el caso de Joan Florvil, inmigrante haitiana asesinada por Carabineros, también en 2017.

Sin ir más lejos, este año hortaliceras mapuche presentaron una querella por torturas y abuso sexual a manos de Carabineros [12], lo que ha cuenta de lo profundo del racismo -y la violencia político-sexual- en la médula de las policías.

Todos estos nombres y todos estos casos históricos, están lejos de ser casos aislados, e imponen con fuerza, en medio de los tiempos que vivimos, el debate sobre el destino de las Fuerzas Armadas y la policía. El caso del “territorio autónomo de Seattle” es expresión de lo mismo.

¿Reformar o disolver?

Es así que frente a la pregunta “¿Qué hacemos entonces con la policía?” en EE.UU han surgido diversas iniciativas propuestas que en verdad no atacan el problema de fondo, planteando la necesidad de un desfinanciamiento, una reforma o incluso una policía comunitaria, con el argumento de que al ser parte de las comunidades la represión y los asesinatos el día de mañana sean menores. Sin ir más lejos, en Chile también encontramos planteamientos parecidos, en donde organizaciones políticas como el Partido Comunista o incluso el Frente Amplio hablan de democratizar las FF.AA. [13]

En lo que refiere al Frente Amplio, en su “Programa de muchos”, bajo el cual se proponían disputar las presidenciales con Beatriz Sánchez, afirman que basta con eliminar un par de cargos y enseñarle DD.HH a la policía y al Ejército, cosa que incluso han hecho durante los últimos años y las 400 lesiones oculares no se detuvieron, declarando que:

En relación a las Fuerzas Armadas, es necesario profundizar la formación en derechos humanos y no violencia, cambios que deberán consolidarse en el propio currículo formativo de éstas, de tal modo que sean actores que consideren a la paz como el gran activo de su quehacer. Esto les permitirá acercarse de mejor forma al resto de la sociedad, en servicio de las personas, comunidades y las distintas naciones que conviven al interior del territorio nacional. (...) Reformaremos el sistema de escalafones y mando de las FFAA, eliminando la distinción entre oficiales y suboficiales. [14]

Después de todo es por parte de esta idea de que bastan un par de cursos de DD.HH para la policía que llevó a Jorge Sharp a sumarse junto a la derecha a la mesa de seguridad impulsada por Piñera en el 2018, la cual sólo abarcaba materias represivas [15], o lo que llevó a Boric a llamar a no enfrentar a la policía en medio del inicio de la rebelión de octubre, lo que lejos de tendenciar a las FF.AA o a la policía -y aquí la alerta de spoiler- terminó por favorecer a la derecha en todos sus casos.

Por su parte, el Partido Comunista “Programa del Partido Comunista de Chile”, elaborado para su XXI Congreso Nacional, lejos de buscar develar el carácter de clase de los cuerpos armados del régimen, da una definición “republicana” que cualquier político del orden podría dar, afirmando que:

Las Fuerzas Armadas no son en sí las garantes de la democracia, son sólo un aparato especializado que se debe a la sociedad y al pueblo. Su misión es el resguardo de la soberanía territorial y su participación activa en el desarrollo nacional en función de sus capacidades y especialidades. Deben estar supeditadas a las autoridades elegidas por voluntad popular y desenvolver sus tareas de acuerdo con una nueva Doctrina Democrática de Defensa Nacional. Se requiere que sus miembros sean formados en los valores democráticos, en el respeto al ser humano y al pueblo. Deben ser profesionales, jerarquizadas, eficientes y modernas. [16]

Ahora, uno podría decir “Bueno, el programa del PC fue redactado en el 2001. Han pasado muchas cosas de allí a la fecha”. Y es verdad, muchas cosas han pasado del 2001 a la fecha, comenzando por la militarización al Wallmapu, así como la represión al movimiento estudiantil, al movimiento obrero, y el propio estallido social. Sin embargo, ¿qué fue lo que dijeron sobre esto?

Cualquier cambio en Chile también pasa por transformar las actuales fuerzas de orden y seguridad, en particular a Carabineros; debemos terminar con una policía militarizada que se pone como objetivo perseguir al movimiento social, realizando montajes, reprimiendo, golpeando, violando, esa institución no puede ser la responsable del uso del monopolio de la fuerza en el futuro Chile cambió, Chile Despertó. [17]

Es decir, en 19 años, el Partido Comunista sólo avanzó a decir que la policía reprime. Nada del carácter de clase de la policía; nada sobre la necesidad de que sea disuelta, tratándose de una policía completamente asesina, fundada en medio de una dictadura militar [18] y que incluso cuenta con una marcadisima influencia nazi en sus orígenes [19]. Es decir, una completa renuncia a uno de los fundamentos del marxismo: exponer la verdad oculta de la sociedad capitalista al conjunto de la sociedad.

Los fundamentos de esta idea utópica de que se puede reformar a la policía bajo los principios de la democracia tienen como raíz de que el Estado capitalista en sí mismo puede ser democratizado. Es por esto que la consigna central del PC durante las últimas décadas ha sido “democratizar Chile”, poniendo énfasis en la práctica parlamentaria-legal y reformista que tanto les caracteriza, como si la tarea de “transformar Chile” no pasase por una lucha abierta con los dueños del país y sus guardianes, como lo son Carabineros y las FF.AA. Para ellos basta con un par de leyes, mayoría parlamentaria, cursos de democracia para los violadores de DD.HH, citar de vez en cuando algún pasaje descontextualizado de Lenin para justificar su reformismo y cantar la Internacional Comunista los días de fiesta.

Son planteamientos que sólo llevan a confundir y a segar a la población, vendiendoles la ilusión de que el Estado neoliberal, racista, patriarcal y capitalista de Chile puede ser transformado desde la democracia, es decir, dentro de marcos legales. Con estas declaraciones y políticas no hacen más que ponerle una venda enorme en los ojos a la población.

Un ejemplo de esto es que en medio del estallido social el gobierno se abrió a “renunciar” a Chadwick y a Cubillos, en donde incluso recientemente “renunciaron” a Mañalich. Es decir, todos alfiles de la política y de la derecha chilena que hoy se encuentra en el poder. Sin embargo, con la presión de organismos internacionales, con jornadas verdaderamente revolucionarias en las calles en medio de la rebelión histórica de octubre, el Estado no modificó ni un solo elemento de Carabineros de Chile, es más, aumentaron su dotación, su financiamiento, en su momento el Ejército se tomó las calles, y Mario Rozas, General Director de Carabineros, decía a sus uniformados:

Hay algunas cosas que les quiero decir. Tienen todo el apoyo, todo el respaldo, de este general director. ¿Cómo lo demuestro? A nadie voy a dar de baja por procedimiento policial. A nadie. Aunque me obliguen, no lo voy a hacer (…) Tienen todo el respaldo, todo el apoyo de este comando general, dentro del ámbito reglamentario, cuenten con nosotros. [20]

¿A qué se debe esto? Justamente de que el Estado capitalista puede prescindir o darse la libertad de cambiar rostros, pero nunca de su policía o de su ejército, pues quien tiene el control de las armas tiene el poder. ¿Acaso es posible entonces que la clase dominante acepte democratizar sus fuerzas represivas que sólo sirven para aplicar la ley del garrote y la ley de las balas cuando la gente decide rebelarse, con el objetivo de mantener su orden a flote, aunque esto implique muertes, torturas, persecuciones y violaciones a los DD.HH? Es imposible. Se trata del ejercicio material de una violencia legalizada, institucionalizada, que sólo busca favorecer a la clase dominante. Es la violencia proveniente de un sector de la sociedad la cual es legal, y cualquier violencia defensiva es ilegal, y debe ser criminalizada, sofocada y exterminada. Es por esto que los planteamientos del PC y del Frente Amplio lleva sólo a una dirección en estas materias: A la de un callejón sin salida.

Aquí uno podría decir que la policía también está para otras tareas, tales como impedir robos, delitos, y “brindar servicios a la comunidad”. Sin embargo, todas esas tareas -realizables por cualquier otro organismo- están dispuestas en sus funciones para que la gente crea que necesita a batallones de individuos armados vigilandonos y custodiando lo que hacemos y lo que no.

¿Qué hacer entonces?

La tarea de la autodefensa

Sobre un problema similar, Lenin, en su folleto El Estado y la Revolución citaba los análisis realizados por Marx en torno a la Comuna de París, afirmando que: “La tarea consistía en amputar los órganos puramente represivos del viejo poder estatal y arrancar sus legítimas funciones de manos de una autoridad que pretende colocarse sobre la sociedad, para restituirlas a los servidores responsables de ésta.” [21] Es decir, para consolidar el triunfo de las y los comuneros parisinos que se propusieron tomar el poder de la ciudad en 1871, era necesario desbaratar todos los organismos represivos del Estado, y sustituirlos por organismos de autodefensa de los propios trabajadores y trabajadoras.

La policía y sus cuerpos armados -los cuales están creados para mantener el monopolio de la violencia de unos pocos contra la mayoría- son parte de las piedras angulares del régimen capitalista. No puede haber “orden” capitalista sin sus guardianes armados dispuestos para defender la propiedad y los intereses capitalistas. Democratizarles sería el equivalente a querer democratizar la violencia del Estado. Es el caso de quienes después de abrazar militares y carabineros fueron golpeados, detenidos y hasta incluso baleados en medio del estallido social. Es imposible. O se contrarresta o se mantiene.

De lo que se trata entonces es de disolver la policía, a las FF.AA y de conjunto a todas las organizaciones paramilitares del régimen capitalista y de la derecha. Se trata de introducir la justicia más allá de la ley; de una violencia emancipatoria que debe ser planeada y organizada desde los principales centros de autoorganización de la clase trabajadora, el pueblo y sectores en lucha. Se trata de rasgar el velo de la normalidad, de desnaturalizar la violencia estructural y cotidiana del régimen, y oponerle una que libere a la humanidad de los perpetuadores del racismo, la opresión y la explotación.

Desde ya esto no se levanta de la noche a la mañana. El desafío estratégico pasa por levantar y articular diversos organismos de autoorganización a nivel nacional, que preparen científicamente la lucha en contra del capital y todas las formas de opresión, como el racismo y el machismo. El día de hoy esto pasa por exigir salud, pan y trabajo, así como luchar por la disolución de la policía y las FF.AA -su existencia no representa ningún beneficio para el pueblo trabajador y pobre, ni menos para el conjunto de las comunidades de pueblos originarios como el mapuche-, para buscar así fortalecer y amplificar esta autoorganización de los sectores en lucha, sobre todo del pueblo trabajador.

Aquí uno podría imaginarse desde el desconocimiento que la mayoría de la población mapuche vive en sectores rurales. Sin embargo, esto no es así. En Chile desde décadas se ha desarrollado una proletarización de los pueblos originarios, donde el pueblo mapuche está compuesto por 1.745.147 personas según el censo del 2017, de los cuales 614 mil mapuche residen solamente en la Región Metropolitana. Esto deja en evidencia que las causas y reivindicaciones de lucha del pueblo mapuche y la clase trabajadora chilena se encuentran más unidas que nunca.

Pero volviendo al debate de las policías, el gobierno, lejos de democratizar sus cuerpos armados, los fortalece, extendiendo el Estado de Excepción por 90 días, así como aumentando medidas dictatoriales, como el seguimiento de los teléfonos celulares para manejar la ubicación de las personas. Nosotros también debemos prepararnos y organizar la autodefensa desde los organismos que levante la clase trabajadora y los sectores populares en lucha, en la perspectiva de asegurar el “bienestar público”, como la defensa frente a los ataques del gobierno, la policía y su ejército, a través de organismos que nucleen tanto a trabajadores y trabajadoras, pobladores, jóvenes, como mapuche, inmigrantes, etc. Superar todas las diferencias étnicas, raciales, de género, para orientar los dardos hacia un enemigo común: El Estado capitalista, racista y patriarcal, protegido por su brazo armado, policías y militares.

Conclusiones para una lucha en común

La opresión étnico-racial, dentro de la estructura económica capitalista, fue un factor crucial para el asentamiento de un sistema superior de explotación y opresión, el imperialismo. Todo esto, en sintonía con un mundo que se repartía los territorios entre las potencias capitalistas más importantes. La intrínseca relación entre explotación y opresión deja en claro que solo podremos ponerle fin al racismo si logramos derribar el sistema capitalista que precisamente promueve la opresión.

Lo que se pone en juego en Chile, son los grandes intereses de las familias más ricas del país. Solo la propiedad de los Matte y los Angelini, triplica el territorio histórico del pueblo mapuche. La forma en que mantienen la Araucanía militarizada, no es más que la protección del Estado burgués, a través de las fuerzas armadas, de las empresas que tienen por dueños a los grandes millonarios del país. El profundo cuestionamiento a la constitución heredada de la dictadura militar, que cimentó las bases del modelo neoliberal, se transformó en el motor de las movilizaciones durante el estallido social. Tanto los trabajadores como los sectores más precarizados, tienen demandas que se entrelazan a las reivindicaciones del pueblo mapuche, sobretodo considerando que hoy los capitalistas vuelven a descargar la crisis económica en los hombros de los trabajadores y el pueblo. La lucha por el derecho a la autodeterminación política y territorial del Pueblo Mapuche, pasará por la expropiación de los recursos estratégicos a los grandes grupos económicos bajo control de sus comunidades.

Si bien la opresión de raza y género, anteceden al sistema capitalista, este sistema se ha sostenido y hecho más fuerte, mediante la alianza con el colonialismo y el patriarcado. Hoy los empresarios y sus gobiernos nos intentan dividir de múltiples formas. Temen que vuelvan a ocurrir episodios en donde los explotados y oprimidos, logren conquistar su unidad, rebelándose contra el principal enemigo que tienen en común. Tanto para desbaratar y desarticular a los cuerpos armados que son los guardianes del Estado burgués, como para derrotar a la minoría de capitalista que se sustenta gracias a la explotación y opresión de millones en el mundo, la unidad con la clase trabajadora posee un elemento clave, por la posición estratégica dentro de la cadena de producción, circulación y reproducción del capital.

La idea de una democratización de las FFAA, no toma como punto de partida el carácter de clase al que responden los órganos represivos del Estado. Esto "pasa por alto" que dentro del Estado burgués, los empresarios son los verdaderos "Generales" por encima de los Generales del ejército. Se pudo ver en el endurecimiento de las leyes represivas aprobadas en medio del estallido social, donde se abrió la posibilidad de haber derribado al régimen heredado de la dictadura. Pero también la historia en Chile muestra el fracaso de la idea de democratización de las fuerzas armadas, como lo sostuvieron sectores de la Unidad Popular, que generaron ilusiones al presentar a las fuerzas armadas como aliadas de los trabajadores y el pueblo. Precisamente quienes planteaban esto, eran quienes levantaban la idea de que era posible una vía institucional al socialismo. El régimen buscará todas las formas de defenderse, llevará adelante incluso golpes de Estado si ve amenazados sus intereses.

La rebelión de los jóvenes negros en Estados Unidos y la incansable lucha del pueblo mapuche en Chile, ha contado con la solidaridad de millones de jóvenes, estudiantes, y trabajadores de todos los rubros, sean blancos, latinos o inmigrantes. En medio de la crisis económica internacional, estas luchas pueden transformarse en una alternativa para pensar que otro mundo es posible.

La presente ilustración es cortesía del artista @dibujoscontraelsistema
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NOTAS AL PIE

[1La frase es la siguiente: "La idea de enseñar a un policía que cuando hay una persona desarmada que viene hacia ellos con un cuchillo o algo le disparen en la pierna en lugar del corazón es algo muy diferente. Hay muchas cosas diferentes que podrían cambiar". Frase citada desde RT (02 de junio de 2020) Biden propone entrenar a los policías para que disparen a los atacantes en la pierna y no en el corazón. RT. Disponible en: https://actualidad.rt.com/actualidad/355210-biden-proponer-entrenar-policia-disparar-pierna-corazon

[2”El Pueblo Mapuche, su territorio y sus derechos”, publicada en 1997 por Aukiñ Wallmapu Ngulam (Consejo de Todas las Tierras).

[3Grüner, E. (2014) La crítica de la razón colonial, la esclavitud moderna y la contra-modernidad en el Capítulo XXIV de El Capital. En Rivera Monsalva M. (Ed.), El pensamiento de Marx en el Siglo XXI. (p.178) Bogotá D.C., Colombia: Nueva Editorial Teoría y Praxis (2015)

[4Karl Marx en su libro La guerra civil en Francia, citado en Gruner, E (2014) OP. CIT. (p.179)

[5Melita, F (2020) Una isla para enterrar a los pobres: Las fosas comunes de EE.UU en medio del COVID-19. Ideas Socialistas. Disponible en: https://www.laizquierdadiario.cl/Una-isla-para-enterrar-a-los-pobres-Las-fosas-comunes-de-EE-UU-en-medio-del-COVID-19

[6Ancalao, D. (01 de agosto de 2017) La población indígena gana en promedio $132.500, un 39% menos que la no indígena. El Desconcierto. Disponible en: https://www.eldesconcierto.cl/2017/08/01/la-poblacion-indigena-gana-en-promedio-132-500-un-39-menos-que-la-no-indigena/

[7(2019) Trabajo mapuche en la Araucanía. Observatorio Laboral Araucanía. Disponible en: http://observatorioaraucania.cl/wp-content/uploads/Recursos/EC/Estudio%20mapuche%202019.pdf

[8Mujer afroamericana que fue detenida después de acercarse a un policía y encender un cigarro. Posteriormente fue arrestada y acusada por agresión a un funcionario de la policía. Luego de esto, Bland se suicida en su celda. Después de su muerte se popularizó la consigna #SayHerName, el cual buscó darle visibilidad a las mujeres víctimas de la agresión racista de la policía

[9División militarizada de Carabineros de Chile, enviada durante el primer periodo del gobierno de Sebastián Piñera. Posterior al asesinato, no sólo se realizará un montaje ocultando su asesinato, en donde incluso se afirmó que Camilo Catrillanca había robado y huído en un auto, cuando en verdad conducía su tractor en sus tierras. Posteriormente el gobierno negará incluso la existencia de esta división.

[10Azócar, P. (10 de junio de 2020) Alejandro Treuquil, o el racismo chileno. El Desconcierto. Disponible en: https://www.eldesconcierto.cl/2020/06/10/alejandro-treuquil-o-el-racismo-chileno/

[11Otros dirigentes y luchadores mapuches asesinados: Lemuel Fernández (2019), Luis Marileo (2017), Patricio González (2017), Macarena Valdés (2016), Víctor Mendoza Collío (2014), José Quintriqueo (2014), Rodrigo Melinao (2013), Matías Catrileo (2008), Zenén Díaz Necul (2005), Julio Huentecura (2004), Jorge Suárez Marihuan (2002), Mauricio Huenupe (2002), Agustina Huenupe (2002). Datos obtenidos desde Azócar, O. (10 de junio de 2020) OP. CIT.

[12(18 de junio de 2020) Hortaliceras mapuche presentan querella por torturas y abuso sexual a manos de carabineros. La Izquierda Diario Chile. Disponible en: https://www.laizquierdadiario.cl/Presentacion-de-querella-por-tortura-a-hortaliceras-Mapuche

[13Estos planteamientos como los de realizar una reforma a las policías o incluso a los ejércitos para constituir una “policía comunitaria” o “ciudadana” tienen una larga data. En medio de la revolución rusa los mencheviques, a quienes podríamos identificarlos hoy en día con la socialdemocracia, planteaban la necesidad de esto, así como buscar convencer a los altos mandos del ejército a valores como los de la democracia, o que se pusieran al “servicio del pueblo”, para que éstos altos mandos no dieran las órdenes de reprimir al pueblo, es decir, una confianza en los principales encargados de la represión estatal contra las amplias mayorías. Todo esto mientras que los bolcheviques, quienes posteriormente se organizarían bajo el nombre de Partido Comunista -así como ser el principal partido de quienes componían la Internacional Comunista-, apostaban por realizarles política a los cuarteles y soldados rasos, pero con el objetivo político prioritario de fortalecer las milicias obreras surgidas desde las fábricas, para que cuando llegase el momento de pasar a la ofensiva y tomar el poder junto a las y los obreros en lucha, estos se rebelansen junto a ello. Para más sobre esto ver Albamonte, E. & Maiello, M. (2017) La ofensiva, en Estrategia socialista y arte militar. Ediciones IPS

[14(2017) El programa de muchos. (p.69, p.70-71). Disponible en: https://www.frente-amplio.cl/sites/default/files/documentos/programa-beatriz_sanchez.pdf

[15Ver Ortiz, M. (04 de abril del 2018) Alcalde Sharp se suma a mesa de seguridad convocada por Piñera. Radio BioBio. Disponible en: https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2018/04/04/alcalde-sharp-se-suma-a-mesa-de-seguridad-convocada-por-pinera.shtml

[16(2001) Programa del Partido Comunista de Chile. Disponible en: http://www.pcchile.cl/documentos/Programa.pdf

[17(26 de noviembre de 2019) Declaración Pública sobre anuncio de Piñera de ocupar Fuerzas Armadas en protección de “infraestructura crítica”. Disponible en: http://pcchile.cl/2019/11/26/declaracion-publica-sobre-anuncio-de-pinera-de-ocupar-fuerzas-armadas-en-proteccion-de-infraestructura-critica/

[18Carabineros de Chile fue fundada el 27 de abril de 1927, en medio de la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo.

[19Otto Zippelius, connotado miembro del partido nazi- alemán, fue profesor de la Escuela de Carabineros y del Instituto Superior de Carabineros creado en 1939. Más sobre esto en Melipal, T. (27 de abril de 2020) La influencia nazi en la Policía chilena. La Izquierda Diario Chile. Disponible en: https://www.laizquierdadiario.cl/La-influencia-nazi-en-la-Policia-chilena-157416

[20Mario Rozas, General Director de Carabineros de Chile, citado en Melita, F. (13 de noviembre de 2019) General de Carabineros perpetuando la impunidad: "A nadie voy a dar de baja, aunque me obliguen". La Izquierda Diario Chile. Disponible en: http://www.laizquierdadiario.cl/General-de-Carabineros-perpetuando-la-impunidad-A-nadie-voy-a-dar-de-baja-aunque-me-obliguen-Tienen

[21Lenin, V. (2014) El Estado y la revolución. (p.47) Ediciones Espartaco.
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Camilo Jofré

Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta
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