Géneros y Sexualidades

GÉNERO Y SEXUALIDADES

Ley que da protección a la identidad de género: un avance progresivo, pero insuficiente

Hace unos días, la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara del Senado, aprobó por 3 votos contra 2 que las personas trans puedan realizar cambio de nombre y sexo legal, sin la presentación de certificados médicos. Números que se repitieron respecto de permitir que niños, niñas y adolescentes puedan modificar su partida de nacimiento. Incluso, en estos casos, podrán solicitar una nueva rectificación una vez cumplidos los 18 años.

Lilith Herrera

Activista trans

Lunes 19 de octubre de 2015 | 12:52

El proyecto ingresado en mayo del 2013 y que con la llegada de Bachelet a la Moneda, se le asignó el carácter de suma urgencia, tuvo una positiva noticia para las personas trans que ya no tendrían que someterse a tratamientos hormonales ni operaciones de ningún tipo para solicitar el cambio de sus papeles.

Sin embargo, la derecha conservadora de ayer y de hoy, volvió al ataque. En esta oportunidad, fue la honorable senadora de la UDI y presidenta de la Comsión, Jacqueline Van Rysselberghe, apoyada por Manuel José Ossandón (RN), quién anunció que acudirá al Tribunal Constitucional para que niñas y niños no puedan ser incorporados a la Ley, mostrando una vez más cómo opera la derecha pinochetista: contraria a cualquier derecho democrático de la diversidad sexual

Lo ocurrido durante estos días representa un significativo avance para la población trans, víctima predilecta de la violencia estructural contra la diversidad sexual, que se expresa en la exclusión educacional, en la falta de oportunidades laborales, etc. Cuyo destino obligado es a caer en situación de prostitución, en donde arriesgan sus vidas, producto de las enfermedades y los crímenes de odio.

Sin embargo, una ley no garantiza que se pueda acabar con lo antes expuesto, pues al tratarse de una violencia estructural: instituciones, sociedad, economía; implica una lucha contra todo un sistema al que le sirve continuar manteniendo el negocio de la prostitución trans, pues así el Estado no se hace cargo de implementar políticas públicas concretas, como lo sería un cupo laboral exigido para personas trans en empresas estatales, por ejemplo. Tampoco, se habla de garantizar la atención en hospitales públicos para el procedimiento hormonal y de cambio de sexo. Hasta ahora, solo existen Higueras en Talcahuano y Van Buren en Valparaíso, los cuales se colapsan por la alta demanda.

Además, se mantiene un filtro que podría resultar en un serio obstáculo para quienes pretendan iniciar el llamado camino de “transición”: la decisión de otorgar la rectificación de la partida de nacimiento continúa encontrándose en manos de un juez de familia, en contraposición al trámite de carácter administrativo, exigido por diversas organizaciones activistas y que se traduce en realizar todo el trámite en el registro civil.

También, se vuelve fundamental que la población trans tenga claridad al respecto: si se han producido tales avances, han sido producto de la lucha y presión sociales, en ningún caso, por iniciativa de este parlamente corrupto que mantiene a penta-parlamentarios y defensores de la Dictadura, definiendo cuáles y cómo deben ser las leyes que rijan la sociedad en la cual vivimos. Por eso, el llamado es a no abandonar las calles, pues solo con lucha, le arrancaremos uno a uno los derechos que nos han arrebatado los grandes grupos económicos y conservadores dueños del país.






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