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Lo que aún no hemos ganado: La PSU se mantiene como filtro para entrar a la universidad

Pese a los llamados a protesta contra el sistema de ingreso a las universidades, El CRUCH ratificó mantener la rendición de la PSU para el 6 y 7 de enero

Joaquín Romero

Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Viernes 3 de enero

Pese a los llamados a protestar contra la Prueba de selección universitaria(PSU) y la solicitud de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) de reagendar la fecha de la PSU ,el Vicepresidente del Consejo de Rectores (CRUCH) Aldo Valle sostuvo que no hay ninguna posibilidad de cambiar la fecha de rendición de la prueba ni de prescindir de este mecanismo de medición para el ingreso a las universidades, no descartando fortalecer las medidas represivas para garantizar su rendimiento al declarar a CNN que “siempre hay una «coordinación» con Carabineros , …, la seguridad de los estudiantes está garantizada”.

De esta manera el CRUCH mantiene el llamado a que la PSU sea rendida el 6 y 7 de enero.

La PSU es una de las fotografías más gráficas de las desigualdades que han sido el motor de la reciente revuelta. Ha sido un mecanismo duramente criticado por el movimiento estudiantil dado que sus resultados, expresión de la desigualdades del mercado educativo, permite que un grupo de colegios privados capitalice los mejores resultados, dándole prioridad a los estudiantes provenientes de los sectores más acomodados de la sociedad el ingreso a las mejores universidades. Mientras que quienes no pueden pagar por un colegio privado o un preuniversitario, no entran a la universidad o carrera que deseaban.

En un sistema educativo donde persiste la “libertad de enseñanza” resguardada por la Constitución de Pinochet, genera que el acceso a la enseñanza este limitado por el nivel adquisitivo de las familias generando una educación para ricos y otra para pobres, lo que no impide a empresarios y a la iglesia lucrar con jugosos recursos estatales financiando proyectos confesionales y de supuesta “caridad” para levantar colegios de calidad en “beneficio” de los más desfavorecidos.

Por si fuera poco, además se anunció que este será el último año que la PSU dependa del CRUCH y de la Universidad de Chile, pasando a depender a partir del próximo periodo de la Subsecretaria de Educación Superior del Ministerio de Educación, no descartándose que la prueba sea “licitada” para que sea implementada por empresas privadas.

El Movimiento Estudiantil ha demandado históricamente la derogación de la PSU y su reemplazo por un sistema de acceso irrestricto, similar al que existe en otras Universidades de “excelencia” como la Universidad de Buenos Aires, que acabe con un acceso condicionado por la clase social a la cual pertenecen los estudiantes y permita la cobertura de un derecho universal, como es el derecho a acceder a la educación.

Tras la revuelta y en medio de la crisis política y social más grande que ha sufrido el régimen heredado de la dictadura, el movimiento estudiantil universitario y secundario puede aprovechar esta oportunidad para re-articularse en asambleas e instancias de discusión política. Para el régimen la beca gratuidad es suficiente para mantener a la juventud adormecida. Las últimas semanas nos mostraron que eso no era así, y que tenemos mucho que cambiar en este Chile de miserias, no sólo respecto a la educación, sino lo que tiene que decir aquella juventud frente al fraude constituyente que deja fuera a quienes despertaron al país, y quienes viven brutalmente la represión.

Mientras se niegan a demandas mínimas como la condonación de las deudas que han contraído los jóvenes para estudiar, la misma brecha que enuncia la PSU, el gobierno ha decidido mantener su línea de responder a la juventud que se niega a abandonar las calles con represión. Esa energía es la que las organizaciones estudiantiles si se convierten en canales efectivos de esa organización, pueden potenciar en un programa político que permita reponer la lucha por conquistar el derecho a la educación gratuita, de la mano de las y los trabajadores, para que así la educación esté al servicio de las grandes mayorías, del pueblo pobre y trabajador, y no de unos pocos.






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