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Los estudiantes podemos ser un factor para luchar contra el hambre y los despidos

La Universidad de Antofagasta se encuentra en su segundo proceso de paralización en el año. Sin embargo, ¿qué rol ha jugado de Federación de Estudiantes en este marco? Hoy más que nunca hay que reactivar la fuerza de la juventud, y mantener en alto la lucha por las demandas históricas del movimiento estudiantil, así como la unidad entre trabajadores y pobladores.

Domingo 14 de junio

La Universidad de Antofagasta se encuentra en paro online desde el 28 de mayo, en un contexto de crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus en conjunto con el inicio de una crisis económica; éstas de la mano con los ataques del gobierno de Piñera que ha dejado miles de despidos, más de 600 mil suspensiones de contratos, sumando en Chile más de un millón de desocupados, es decir, miles de familias sin su sustento económico para poder costear incluso los alimentos básicos para subsistir el día a día. Y es en este contexto, en que las y los estudiantes de la Universidad han puesto sobre la mesa diversos cuestionamientos y problemáticas que respecta a esta nueva modalidad de estudio online en tiempos de pandemia y de grandes crisis.

Previo al inicio del primer semestre académico 2020, la casa de estudios venía de una primera movilización cuyas exigencias fueron que la Universidad garantice las condiciones mínimas para que las y los estudiantes pudiesen estudiar, tales como computadores y tablets, y el acceso a internet, exigencias claramente necesarias. Además se abrió el cuestionamiento en diversas carreras respecto al valor de los aranceles millonarios que debemos seguir costeando, ya sea endeudándonos, a costa del bolsillo de nuestras familias o incluso del bolsillo y trabajo de estudiantes que deben costear sus estudios, de lo contrario no podrían estudiar.

Sin embargo la crisis sanitaria trajo consigo el aumento del número de despidos por parte de las grandes empresas, como el retail, compuesta ampliamente su fuerza laboral por juventud, y además por la aprobación incluso a manos del Partido Comunista y posterior aplicación de la maldita ley de destrucción del empleo, dejando a miles de trabajadores y trabajadoras pagándose los sueldos con sus seguros de cesantía, al ser suspendidos sus contratos de trabajo.

Yes que en este marco surgió en la Universidad de Antofagasta -y también en otras casas de estudio- el cuestionamiento del pago de los aranceles millonarios impuestos por el negocio de la educación, saliendo de esta forma la exigencia de condonación del CAE, disminución o incluso la suspensión de los aranceles en el año académico, debido a las condiciones precarias de muchas familias que tienen que estar eligiendo entre pagar los estudios o tener para comer. Frente a esto, el Rector Luis Loyola, cerró de golpe esta exigencia, con la excusa de que es un tema que no dependía de él, sino que es algo a nivel nacional y que se encuentra regularizado por una ley de aranceles para la educación superior.

¿Cuál ha sido el rol de las federaciones y organizaciones estudiantiles?

Con esta posibilidad cerrada, la Federación de estudiantes de la Universidad de Antofagasta (FEUA) y en conjunto con la CONFECH, decidieron poner toda su fuerza y confianza en un proyecto de ley de Suspensión de aranceles, con diversas condiciones, como por ejemplo de que se suspenda el cobro mientras se mantenga el Estado de catástrofe, como si la crisis económica terminase pronto. Es más, si bien quizás sea un “alivio” el no tener que pagar ahora, ¿qué pasará en unos meses más cuando cobren la boleta? Pusieron toda su confianza en reuniones con parlamentarios como Paulina Núñez, en vez de apostar a la fuerza de los estudiantes organizados.

En este punto es importante discutir directamente hacia estos organismos estudiantiles a nivel nacional, como la CONFECH y en Antofagasta la FEUA, así como otras Federaciones estudiantiles del país dirigidas principalmente por el PC y el FA, por su clara pasividad, donde apuestan a respuestas a la medida del régimen y de los empresarios, y todo esto una vez más sin apostar a la discusión en las asambleas de carrera, y organización estudiantil para dar respuesta y luchar por las demandas estudiantiles; sino que justamente lo contrario: apuestan por la poca o nula discusión desde la base, mantenernos en la pasividad, mientras ellos negocian por arriba con las autoridades universitarias, y esperando a que el régimen otorgue soluciones, que sabemos que no son más que migajas y miseria.

Y no solamente se queda en el hecho anterior, también en la movilización pasada a principios de semestre, negociaron con el rector, una disminución en el alza de los aranceles del año 2020, pasando de un 1,5% a un 0,5% de alza. Totalmente insólito y vergonzoso, como una burla para las y los estudiantes que trabajan para costear sus estudios, estudiantes que tenemos que endeudarnos con deudas millonarias, y también para las familias que deben tomar la decisión de pagar los estudios o de tener para comer. ¿Dónde queda la educación como un derecho y la necesidad de conquistar una educación gratuita?

Paralización actual de la UA

Como se mencionó en un principio la Universidad de Antofagasta se encuentra en una nueva paralización de actividades, debido a la denuncia de las y los estudiantes respecto a una sobrecarga académica mucho mayor que en la modalidad presencial, largas jornadas académicas, demasiado material de estudio, incapacidad para un aprendizaje efectivo e incluso en estudiantes se ha visto disminuida su concentración, dolores de cabeza producto de la fatiga, la ansiedad y el estrés, y en consecuencia, un deterioro en la salud mental.

También cabe destacar expresiones y denuncias de la carrera de Artes Escénicas, exigiendo el cierre o suspensión del año académico, y compartiendo a través de sus redes sociales consignas como “tengo que escoger entre pagar la u o comer” o “estudiar en medio de una crisis sanitaria, es violento”, debido a que las condiciones para estudiar no son iguales para todos. Es importante saludar esta expresión y demanda de esta carrera, que ha cuestionado más profundamente la educación de mercado en tiempos de pandemia.

En el marco de la redacción de un petitorio con las demandas anteriormente señaladas, y también ligado con el rol que ha tenido la federación de estudiantes en este tiempo, es que ocurrió un hecho que provocó diversas opiniones, en donde la FEUA hizo envío del petitorio de la movilización a las autoridades sin antes consultarle a nadie, es decir, hubo nula discusión de los estudiantes de base respecto al contenido plasmado en el petitorio, todo esto con la excusa de que nos encontramos a contratiempo, pero ¿a contratiempo de quién o de quiénes?, de esta forma se evidencia que la FEUA actúa a los tiempos de las autoridades universitarias, no dando espacio para la discusión y deliberación en las asambleas.

Si bien sabemos que estas exigencias son entendibles y necesarias, como lo son la disminución de la carga académica y la estructuración de semanas de descanso o de “salud mental”, también hay diversas situaciones que las y los estudiantes debiesen considerar y discutir, el problema de estudiar en tiempos de pandemia no solo se reduce a dichas exigencias, sino que devela que las condiciones para estudiar no son las adecuadas, diferentes situaciones familiares, hogares profundamente precarizados por la crisis, integrantes de las familias contagiados porque no pueden hacer cuarentena, ya que deben salir a trabajar porque si no se morirían de hambre, o incluso casos de familiares de estudiantes graves o fallecidos.

Sin más con esta crisis se debe hacer apertura de discusión y debate nuevamente del problema del negocio de la educación en Chile, una educación de mercado con cobros de aranceles millonarios, donde el gobierno y las autoridades universitarias imponen sus condiciones para dar continuidad a los estudios, mientras pagamos y nos endeudamos.

¿Cómo los estudiantes debemos enfrentar esta pandemia?

Debemos discutir qué rol queremos cumplir las y los estudiantes frente al acontecer nacional, porque podemos ser un factor para aportar en tiempos de pandemia, en unidad con las y los trabajadores y pobladores, levantar y fortalecer los espacios de coordinación, para pelear contra los despidos, el hambre y las suspensiones. Tomamos el ejemplo de los compañeros de derecho que levantaron un Observatorio Laboral para poner sus conocimientos al servicio de las y los trabajadores, pensamos que el resto de estudiantes debemos seguir ese camino.

Es decir, organizarnos en nuestros lugares de estudio, en ruptura con la pasividad y confianza de las direcciones estudiantiles, para exigir de una vez por todas el fin de las deudas educativas como el CAE, la suspensión real y concreta del pago del arancel, todo esto en miras de derribar este sistema educacional de mercado hecho para el bolsillo de los empresarios, por una educación gratuita, y de acceso irrestricto, con apertura, a disposición y al servicio de la clase trabajadora.






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