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PENSIONES

Maquillajes al modelo para mantener AFP y pensiones de hambre: las claves de la reforma de pensiones de Piñera

Ayer Piñera anunció una reforma al sistema de pensiones que busca instalar cambios para mantener intacto el sistema de AFP y pensiones de hambre. Se trata de una reforma parecida a la que años atrás propuso Bachelet, para hacer cambios que en lo fundamental mantengan el modelo.

Joaquín Romero

Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Jueves 16 de enero | 07:55

El día de ayer a las 9 PM, Sebastián Piñera decidió aumentar la apuesta y anunció, en cadena nacional, su agenda de Reforma al sistema de pensiones que venía trabajando oficialmente desde el 2018 y que se aceleró tras la rebelión popular.

El anuncio se da en un complejo escenario, con un constante escrutinio de su gabinete de parte del congreso que suma maratónicas sesiones de interpelaciones a los ministros y amenazas de acusaciones constitucionales, un gobierno en mínimos históricos de aprobación y sin sostener el control del "orden público" como lo mostró la rendición de la PSU la semana pasada.

En este marco, mantiene la impunidad a la violación a los Derechos Humanos y aumenta la represión y criminalización sobre quienes se movilizan, y con un "proceso constitucional" en curso como la principal trampa para desviarnos de las calles a las instituciones del régimen para mantener con cambios cosméticos, las principales herencias de la dictadura.

La "agenda social" entra aquí como una forma de hacer cambios para aliviar las condiciones más miserables de varios sectores de la población, por ejemplo subiendo un poco las pensiones, abriendo un pilar de ahorro colectivo, ampliando la cotización con cargo del empleador, varias cosas nuevas, pero que mantienen intacta a las AFP, el gran saqueo nacional, que mantendrá las pensiones de hambre. O sea, continuará la crisis previsional.

Recordemos que la reforma al sistema de pensiones fue la viga maestra del programa electoral con el que ganó las elecciones del 2017 y ha sido definido por los círculos piñeristas como el principal legado que aspiraba a dejar el presidente Piñera antes de la revuelta. Si bien el plan originalmente consistía en buscar empujar un aumento en la edad de jubilación, la revuelta obligó a replantear dicho objetivo para buscar sostener el profundamente cuestionado sistema de AFP. Se trata sin embargo de un proyecto casi "bacheletista", pues es muy ´parecido al proyecto que en octubre del 2017 presentó Michelle Bachelet frente a los cuestionamientos en ese momento con miles en las calles por NO+AFP, casi idéntico al actual proyecto, donde la derecha toma ciertas "reformas" para que el sistema de conjunto siga sobreviviendo.

Todo el proyecto tiene como objetivo volver más competitivo el actual sistema de pensiones para inyectar nuevas inversiones privadas, así como dejar bases sólidas para un futuro aumento en la edad de jubilación, única manera que encuentran los empresarios, que es sostenible un sistema que contempla “algunos elementos de reparto” que fueron incorporados a este proyecto buscando generar adhesión ciudadana y mostrar ciertas concesiones a la movilización.

No es casualidad que el discurso comenzará destacando una curiosa iniciativa denominada “adulto mejor” impulsada por la primera dama Cecilia Morel que busca que la vejez no sea motivo de depresión sino el inicio de una nueva etapa, buscando insertarlos laboralmente. Para los empresarios y sus políticos la solución a las bajas pensiones sigue siendo que los abuelos y abuelas trabajen hasta quedarse sin energías. Para nosotros, se trata de que puedan vivir dignamente y sin tener que seguir trabajando. Por eso es hora de poner fin a las AFP y sustituirlo por un sistema de reparto solidario y tripartito, público y gestionado por sus trabajadores, conseguido mediante la movilización de la clase trabajadora.

Estas son las claves del proyecto de reforma al sistema de pensiones:

1. El alza en la cotización previsional, en vez del aumento en la edad para jubilar, del actual 10% a un 16%. Esto correspondería a un aumento de 6%, 1% más que lo que anunció el gobierno durante el 2018 y que se acercaría al número que le suplicaba la DC para aprobar esta reforma con la consciencia tranquila en el parlamento, o sea para nuevamente darle los votos para que la derecha pase sus engaños.

Estos 6 puntos serían de cargo del empleador, lo que el presidente de la CPC Alfonso Swett pidió reconocer como un gran ejercicio de filantropía de los empresarios, pero que no serían administrados por las AFP sino por una Entidad Pública Autónoma donde 3 puntos irían a las jubilaciones individuales y otros 3 Puntos a un Fondo Solidario, incorporando según el gobierno “un mecanismo de reparto”

La promesa, aunque probablemente es falsa como han denunciado varios organismos, es que las pensiones aumentarán en un 20%, y que el mecanismo de reparto permitiría que actualmente quienes ganen la pensión mínima un aumento del 25% para hombres (aproximadamente 50.000 mil pesos) y un 30% para mujeres (alrededor de 70.000) que serían financiados con este fondo, el que además contemplaría estímulos para quienes coticen más de 30 años o extiendan su edad de jubilar, sin estar precisados como se asignarán esos beneficios. La idea del proyecto es colocar incentivos para que las personas retrasen su edad de jubilación de tal manera de que la promesa que la pensión sea igual al sueldo mínimo (algo muy lejano a lo que ocurre hoy) dependerá de que el trabajador siga económicamente activo, por tanto es su propia carga individual.

2. Esta Entidad pública y Autónoma sería presentada como otra de las grandes novedades de la reforma, que al principio el gobierno se negaba a su existencia por limitar la competitividad, y que fue saludada por el ex ministro de hacienda de Bachelet como un avance para lograr un acuerdo amplio y que también era otra de las exigencias de la DC para abrirse a un acuerdo en pensiones.

Esta entidad no limita en nada ni las ganancias exorbitantes de las AFP que permita generar algún nivel real de reparto y pese que algunas voces de la derecha y del mundo económico salieron a denunciar que esta entidad pública limita la competitividad y la eficacia del sistema de pensiones, el anuncio del gobierno la deja en un estado de indefinición tal, con características vagas como eficacia, transparencia y profesionalismo lo que muestra que la composición de tal entidad estará abierta para la negociación parlamentaria.

Y esto es por que la apuesta del gobierno efectivamente es atraer nuevos inversionistas al actual sistema de pensiones abriéndose a flexibilizar los criterios para conformar AFP (reviviendo una idea de la anterior reforma al sistema de pensiones que proponía que los bancos pudiesen administrar fondos de pensiones) e incluso que el 10% de la cotización actual pueda ser administrado por organizaciones sin fines de lucro.

Sobre este punto en particular ya tenemos la experiencia del negocio educativo que esas organizaciones sin fines de lucro permitieron levantar sociedades espejo que permitía por una parte traspasar jugosas ganancias a los empresarios a la vez que el trabajo jurídico invertido en evadir la ley se les recompensaba con los impuestos que evadían o que por ley de donaciones, al ser una actividad beneficia, se les descontaban, por lo que este punto es el que más interesa dilucidar a los empresarios y donde se juega la clave de la reforma.

3. Una serie de anuncios menores como un comité de usuarios que elija un representante en los directorios de las AFP, un cargo absolutamente testimonial en directorios controlados por grandes empresarios nacionales y trasnacionales, o mayores restricciones al cobro de comisiones, practica sumamente abusiva pero que de conjunto no tiene un impacto en el aumento de las pensiones, y la promesa de que las AFP deben retribuir a sus afiliados las externalidades negativas cuando pierdan dinero en inversiones fallidas, aunque no se aclara como podría ocurrir esto, siendo un titular vació más que una propuesta real. Anuncios que de conjunto buscan darle un rostro más amable a las AFP.

Pese a que el anuncio genero inmediatamente reacciones criticas de organizaciones de la Mesa de Unidad Social y de parlamentarios, sectores de la Nueva Mayoría lo calificaron como un avance importante para sentarse a conversar, al incorporar varios de los proyectos de la administración Bachelet, lo que muestra que una estrategia de incidir parlamentariamente en la discusión de parte de los partidos “más a la izquierda del congreso” esta condenada de antemano en un proyecto diseñado por el gobierno para llegar a un acuerdo con la vieja concertación para mantener el modelo que ambos administraron.

Las alzas en las pensiones anunciadas por este proyecto, incluidas las de aquellos que reciben la pensión solidaria, de conjunto no alcanzan a cubrir la canasta familiar y los gastos que actualmente conciten en vivienda y servicios básicos, todo esto que hoy el Banco Estado anunció que el sobreendeudamiento esta llegan a niveles alarmantes en que cada vez aumenta la gente que no puede pagar.

Todo esto muestra que no es más que un voladero de luces de un gobierno que busca retomar la agenda política y de una vieja concertación que busca mantener lo esencial del régimen que administraron durante 25 años, la reforma al sistema de pensiones es un gran acuerdo entre empresarios y los partidos de la transición.






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