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Más ayudas focalizadas y beneficios empresariales: ¿Qué esconde el nuevo subsidio al empleo que anunció Melero?

Según el ministro del Trabajo, Patricio Melero, el objetivo de este nuevo subsidio al empleo sería fomentar que las personas encuentren trabajo formal, pero lo cierto es que la serie de requisitos apuntan a redirigir mano de obra a los empleos más precarios protegiendo de esta manera las ganancias empresariales mostrando la continuidad de la política de Piñera con ayudas focalizadas e insuficientes.

Álvaro Pérez Jorquera

Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico

Lunes 3 de mayo | 07:50

Patricio Melero, ministro del Trabajo, anunció el “subsidio al nuevo empleo”, el cual tiene un costo de 248 millones de dólares, para un total de 500 mil trabajadores.

El subsidio tiene una serie de requisitos que hacen variar los montos según la jornada de la relación contractual, el valor de la remuneración bruta, la edad y el género de los trabajadores. De esta manera, para un contrato por 45 horas semanales los hombres mayores de 24 años accederán al pago de 50 mil pesos mensuales por 6 meses, mientras que mujeres, jóvenes entre 18 y 24 años, personas con discapacidad certificada y beneficiarios de pensión por invalidez recibirán un monto de 70 mil pesos.

Por otro lado, para quienes sean contratados en jornadas parciales, el monto del subsidio será de 15% de la remuneración bruta mensual para hombres de más de 24 años, y 20% en el caso del grupo restante.

Para ambas modalidades, la postulación se abrirá en mayo y uno de los requisitos es haber sido contratado a partir del 1 de abril, y tiene un tope de 975.500 pesos de remuneración bruta mensual, sin embargo estos mismos requisitos dejan fuera de este beneficio a quienes trabajen de manera informal, a todos los que presten servicios al Estado en forma dependiente o independiente, los que fueron suspendidos por la infame Ley de Protección al Empleo, los beneficiarios de los subsidios Bono al Trabajo de la Mujer y Empleo Joven, además de quienes se encuentren con licencias médicas, incluyendo los pre y post natal.

Como se puede ver, es un subsidio apuntado al sector privado, donde aquellos que tengan relación con el Estado quedan fuera, y en condiciones en la que gracias a Ley de Protección al Empleo miles de trabajadores fueron despedidos, suspendidos y obligados a volcarse al trabajo informal para sobrevivir, mientras los trabajos precarios se multiplicaron. Quedan fuera todos aquellos que vieron sus salarios disminuidos por las suspensiones y quienes tengan licencia médica en medio de una crisis sanitaria que ha hecho aumentarlas.

Otro aporte a las ganancias empresariales.

Como el propio Melero explicó, esto se realiza para lograr que se “formalicen las relaciones contractuales” para tendenciar a que los trabajadores busquen este tipo de trabajos, muchos con salarios insuficientes (para lo cual se ofrece un subsidio por unos meses) los cual aumentará la mano de obra, que hoy se encuentra realizando trabajos informales, para el sector privado lo que beneficiará directamente las ganancias empresariales.

Por otro lado, en vez de un subsidio restringido dirigido al sector privado se podría implementar un salario de emergencia que beneficie a todos los trabajadores sin importar su relación contractual y también a aquellos que sufren suspensiones y desempleo, al tiempo que se prohíben más despidos y suspensiones.

De esta forma este nuevo subsidio muestra la continuidad de la política de focalización de ayudas por parte del gobierno, cuidadosamente estudiadas para beneficiar las ganancias empresariales, mientras el pueblo trabajador debe sortear la crisis con sus propios y escasos recursos.

Esto fue posible también gracias al pacto que la oposición y la CUT le dieron a Piñera, un nuevo salvavidas para garantizarle que termine su mandato mientras se extienden también las carencias y necesidades de miles de trabajadores y sus familias.

La derrota del gobierno por el tercer retiro fue ante todo una derrota frente al paro portuario, lo que fortaleció la propuesta del parlamento no porque fuera mejor, sino porque representa una forma concreta de poder paliar los efectos de la crisis que es momentánea pues de fondo persiste el problema principal de que son los trabajadores los que están pagando el costo de esta crisis mientras los empresarios se enriquecen, y este nuevo subsidio muestra claramente que Piñera persiste en la misma línea.

El paro portuario mostró la enorme fuerza que tiene la clase trabajadora, una fuerza que hace posible ir por mucho más que un tercer retiro para cuestionar este problema de fondo y que sean los empresarios quienes sean los que paguen esta crisis. Una Huelga General efectiva habría hecho posible esta perspectiva ante un gobierno debilitado que no supera el 9% de aprobación, sin embargo las direcciones de las grandes organizaciones sindicales, como la CUT, el Colegio de Profesores, la Confusam, la CTC, entre otras, prefirieron ponerse del lado de Piñera y ofrecerle un acuerdo para que gobernara por 10 meses más de ayudas focalizadas garantizando las ganancias empresariales.

Sin embargo todo esto hace necesario mantener a lucha por un salario de emergencia universal de 600 mil pesos, la prohibición de más despidos y suspensiones, el congelamiento en el cobro de las cuentas de servicios básicos como luz, agua, internet, arriendos y dividendos , todo esto financiado a partir de impuestos a las grandes fortunas, a los bancos y las mineras, como lo plantearon coordinaciones de organizaciones sociales, sindicales y políticas en Antofagasta, Puente Alto y San Miguel que durante este 30 de abril mostraron que se puede luchar e ir por todo.






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