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Red Internacional

Cesantía. Más de 140 mil jóvenes aún no recuperan sus puestos de trabajo tras la pandemia

El último reporte del Observatorio Nacional del SENCE, dio a conocer que aún no se logran recuperar los puestos de trabajo de los sectores de la juventud trabajadora. En este detalla que más de 140 mil son las y los trabajadores entre 15 y 29 años los que aún se encuentran fuera de la recuperación tras el golpe que significó la pandemia al empleo a nivel nacional. La lucha por la reducción de la jornada laboral de 6 horas 5 días a la semana, es una pelea fundamental para terminar con el desempleo, sobre todo en un momento donde la inflación no muestra señales de dar tregua a las millones de familias trabajadoras y de los sectores populares.

Miércoles 31 de agosto | 11:00

Exactamente son 143 mil las y los trabajadores del rango etario entre los 15 y 29 años que aún cifra la falta de recuperación de empleabilidad en este sector.

Según el reporte del SENCE, la fuerza de trabajo de este rango pasó de 1.827.735 trabajadores y trabajadoras en 2019 a 1.313.985 el 2020, y este año llegando a 1.684.812 personas, lo que equivale al 19% del total de las y los trabajadores con empleos a nivel nacional.

Según el último boletín de empleo del Instituto Nacional de Estadísticas(INE), tomando el último trimestre móvil(mayo-julio) se habría recuperado el 95,4% de los puestos de trabajo perdidos en la pandemia, aún así en el sector más joven ha sido el más lento.

Según el economista de la Universidad Diego Portales(UDP), Juan Bravo, el SENCE junta dos segmentos etarios que tienen comportamientos distintos: las y los trabajadores de 15 a 24 años tienen un participación laboral del 28,8%, que según el economista, estos aún dependen de sus padres. Mientras que el segmento de 25 a 29 años es del 74,4%, y tiene mayor presencia laboral.

Además, el economista agrega, que uno de los elementos que pueden afectar a que el sector de entre los 15 y 24 años tenga una recuperación más lenta, sea el mismo factor pandemia, donde un gran sector podría haber acudido a estudiar por las restricciones sanitarias, dejando el mercado laboral, pero nada nombra de cuántas son las personas de este sector que fueron suspendidas por la Ley de “Protección” al Empleo.

Aún así este factor de estudio arrastra algunas dudas, sobre todo en momentos donde la crisis económica y la inflación no da tregua, y las familias obreras y populares deben buscar mil y una forma para poder subsistir en un momento donde la inflación en 12 meses llegó al 13,1% [1] y son justamente los alimentos básicos los que encabezan la tabla de mayor ponderación anual superando el 19% de aumento en los precios, por sobre la vivienda y los servicios básicos y el transporte.

La pelea por reducir la jornada laboral a 30 horas y un sueldo mínimo por sobre la línea de la pobreza

Una de las discusiones que se encuentra en la política nacional, ha sido el proyecto de reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas. Pero este proyecto viene con varias trampas, de las cuales aún no se saben los detalles con el gobierno de Boric tomando el guante de las indicaciones que desde el año 2017 vienen exigiendo los grandes empresarios para implementar la reducción, desde la gradualidad(de aquí a cinco años), flexibilidad y adaptabilidad aún sin claridad, pero recordemos que el subcontrato, los contratos precarios como honorarios, eventuales, jornadas bajo el artículo 22 donde muchos no tienen horarios establecidos, han sido parte de la flexibilidades que ocupan los grandes empresarios para no ver afectados sus costos.

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Pero, nada hablan de terminar con el desempleo en el país cuando es una cuestión urgente, sobre todo en momentos donde los alimentos, servicios básicos, el transporte entre otros artículos siguen aumentando sin dar tregua al bolsillo de las familias trabajadoras que vieron como el aumento del sueldo mínimo a $400 mil no hizo ninguna diferencia y a los desempleados que hoy buscan cientos de formas para subsistir con un gran peso en la forma precaria y sin derechos de la informalidad, la que a nivel nacional está llegando casi a las 2 millones 400 mil personas, aparte de los más de 700 mil cesantes [2].

Es por lo mismo, que la perspectiva de luchar por terminar el desempleo y la carestía de la vida, debe ir de la mano con la pelea por reducir realmente la jornada laboral al servicio de las grandes mayorías sin afectar el salario de quienes están trabajando actualmente, y donde todo sueldo mínimo parta del sueldo base de los $650 mil pesos por sobre la línea de la pobreza.

Para esto es necesario, que las y los trabajadores exijamos a las direcciones de nuestros sindicatos, y las grandes centrales como la CUT, las Federaciones y Confederaciones mineras(que están más preocupadas de llegar a consenso con empresarios como Sutil de la CPC o Villarino del Consejo Minero, y representantes de los saqueadores del país), impulsar asambleas desde las bases junto a los sectores no sindicalizados, desempleados, organizaciones populares y vecinales para discutir, deliberar y definir un plan de lucha que nos permita impulsar un verdadero plan de emergencia para enfrentar la crisis partiendo por luchar por el aumento generalizado de salarios y pensiones de $650 mil pesos, basta de salarios y pensiones de hambre por debajo de la línea de la pobreza; por el impuesto progresivo a las grandes fortunas para financiar un IFE para todos los cesantes; reajuste mensual de sueldos y jubilaciones según el costo de la Canasta Básica de Alimentos; nacionalización de las empresas de servicios como el Agua, Luz y Gas, terminando con lucro en los servicios de primera necesidad; control de precios en supermercados y grandes distribuidoras, la especulación con los alimentos debe terminar; y por la nacionalización de la banca y monopolio del comercio exterior, los grandes empresarios y familias más ricas del país no pueden seguir fugando capitales al extranjero donde se encuentran sus paraísos fiscales. Y esto en la perspectiva de terminar también con el desempleo que lleva a cientos de miles a la precariedad, donde la única forma de terminar realmente con la cesantía es luchando por una jornada laboral de 30 horas repartiendo las horas de trabajo entre todas las manos disponibles.

La pelea por reducir la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana, sin reducción del salario y con sueldos bases que partan de los $650 mil pesos, es una de las peleas centrales que debemos dar las y los trabajadores junto a los cesantes en estos momentos de crisis donde el mismo 1% de los más ricos del país que concentran casi el 50% de las riquezas a nivel nacional, se encargan de cargarnos a las familias obreras la crisis sobre nuestros hombros, mientras ya ni a mitad de mes se puede llegar por lo caro que está la vida, los grandes empresarios como los Luksic, los Matte y Angelini, se dan el lujo de repartir dividendos de ganancias entre sus familiares y acciones, e incluso fugando capitales al extranjero haciendo más odiosa la inflación para las y los millones que trabajamos.

Como lo planteamos anteriormente en otra nota, sólo con los sectores más estratégicos de la economía se podría garantizar trabajado para todos y todas sin sueldos de hambre, como lo sería en el caso de la minería, por lo que la perspectiva y conquistas de estas demandas no son algo imposible de lograr, con el avance de la tecnología y todas las riquezas que se han saqueado durante décadas, hoy es más realista que siempre.






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