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Red Internacional

Como continuidad de las asambleas abiertas, profundizamos la formación marxista en Merlo. La historia como lucha de clases y el comunismo por el que peleamos, desde abajo, en debate con la juventud y los trabajadores que se acercan a las ideas de la izquierda revolucionaria.

José Muralla@murayeando

Lunes 20 de junio | Edición del día

El taller surgió por iniciativa de quiénes se fueron acercando al PTS FIT-U buscando una alternativa a este sistema capitalista en crisis, porque quieren apropiarse de las ideas del marxismo para tener mejores armas para combatir a este sistema y terminar con la explotación y opresión entre los seres humanos.

En la primera asamblea abierta del PTS en Merlo varios se compraron el Manifiesto Comunista y plantearon querer conocer más, estudiarlo. En la segunda asamblea propusieron realizar los talleres y se votó por unanimidad.

Finalmente un sábado nos juntamos en el local de Merlo con estudiantes secundarios, trabajadores ocupados, precarizados y desocupados, entre otros, a ver el primer capítulo de la miniserie Marx ha vuelto y debatirlo, compartiendo además un almuerzo.

Mirando el capítulo 1 de la miniserie "Marx ha vuelto"

El comunismo como esperanza: "el mundo no tiene porqué seguir siendo así"

Arrancamos debatiendo sobre la debacle humanitaria del sistema capitalista que - en la profundización de su crisis - anuncia mayores penurias y hambrunas masivas, mientras que el sector más rico ganó en el último año lo mismo que los 23 años anteriores. Y que si hacemos este taller es precisamente para derribar los sentidos comunes qué tienden a naturalizar el orden existente.

Edgardo, un trabajador autónomo que se acercó recientemente al partido lo explico a su manera: “Hay un tema de La Renga que dice que cuando llegue al mundo el sistema ya estaba enchufado así funcionando”

Con estas sencillas ideas explicó nada más y nada menos que el materialismo histórico: es el mundo el que forma a los individuos y no al revés. La competencia por la supervivencia, la explotación y la operación no son naturales, son imposiciones sociales qué tenemos que combatir.

Cuando preguntamos qué se entendía por comunismo, ante tanta ideología burguesa que intenta ensuciarlo, hubo una palabra que se repitió varias veces entre los más nuevos: “esperanza”. “Es poder pensar que el mundo no tiene que seguir siendo así”, “es poder soñar un futuro dónde no nos falte nada”, “poder tener tiempo para un arte libre, que no nos digan que tenemos que producir”

Toda frases que dieron una bella muestra de que quiénes militan la resignación y el individualismo encuentran muchos anticuerpos por abajo, de quienes quieren dar pelea.

Luego debatimos también el comunismo como movimiento real. Hoy, bajo el sistema capitalista, el trabajo es alienante, cumpliendo durante larguísimas jornadas las órdenes del patrón. Si fuera de otra manera, si los trabajadores controláramos la producción, el trabajo dejaría de ser una carga y sería una potencia creativa.

Luego de ver el capítulo se armó la ronda en el fogón

Para ilustrar esta idea tomamos los pequeños grandes ejemplos del control obrero en Zanón o madygraf, de cómo los obreros iban felices a aquellas fábricas qué tomaban como propias, que debatían democráticamente qué y cómo producir, que ya no había muertes obreras por la codicia patronal que impone condiciones de trabajo peligrosas para la salud. Y que os cambios no eran sólo hacia adentro, que incluso podría permitir cambios en la producción considerando reducir el daño al ambiente, cómo hace la cooperativa Madygraf.

Nos preguntábamos ¿quién puede saber mejor que se necesitan las escuelas, los docentes y estudiantes o los funcionarios que las mantienen en un estado paupérrimo? ¿Quiénes puede manejar mejor el transporte, los choferes y usuarios, o los empresarios que prestan un servicio deficiente para ahorrarse unas monedas? Y así con cada aspecto de nuestras necesidades.

Marx ha vuelto

Luego vimos el capítulo 1 de la serie “Marx ha vuelto”, que coincide el nombre con el primer capítulo del Manifiesto Comunista: “burgueses y proletarios”. Y comenzamos el debate.

Luego de repasar cómo fueron las necesidades de los seres humanos las que impulsaron el desarrollo de las fuerzas productivas para transformar la naturaleza en su favor. Y cómo la apropiación del excedente y luego de los medios de producción dio lugar a que “la historia de la civilización hasta hoy sea la historia de la lucha de clases” con intereses antagónicos, pasamos a debatir porqué el capitalismo creaba las condiciones de su propia superación.

Tanto porque creaba al obrero, su sepulturero, que siendo la clase mayoritaria qué produce todo lo que la sociedad consume, puede manejar y planificar la producción para que en vez de estar al servicio de la ganancia esté el servicio las necesidades sociales.

También porque había desarrollado las fuerzas productivas y la tecnología de manera tal que están dadas las condiciones para reducir las jornadas laborales adquiriendo todo lo necesario para la vida. Y que hasta ahora todo el progreso tecnológico fue puesto al servicio de los empresarios: porque los trabajadores tenemos que trabajar cada vez más y sin embargo somos cada vez más pobres. Qué quién genera la pobreza es el capitalismo, y el comunismo el reparto de la riqueza.

Aquí también se dio un interesante desarrollo sobre conceptos de la economía política marxista como la plusvalía. Un compañero que trabaja en un laboratorio de piezas dentales contó cómo con sólo con una parte de lo que él produce por día paga su salario, y que todos los demás es trabajo gratis.

“¿Entonces toda esta situación que estamos pasando es por la avaricia de los que solo quieren ganancias?” planteó Edith, trabajadora desocupada, en una conclusión en forma de pregunta. “Sí, categóricamente sí” fue la respuesta. Por eso nos organizamos para pelear para que la lógica de la ganancia deje de gobernar. Para que haya una planificación racional de la producción, dónde el bienestar de la población - lo cual incluye el cuidado de nuestro planeta - sea la prioridad y, no el lucro de unos pocos qué nos sumerge a la mayoría en la pobreza.

Con esas conclusiones y luego de compartir un almuerzo y un rato ameno nos fuimos del local ya pensando en cuándo sería el próximo encuentro, entusiasmados para invitar a más jóvenes y laburantes a sumarse.




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