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Red Internacional

Día de la Futbolista.Mónica Santino: “El fútbol se hizo un lugar de cambios y el feminismo algo más popular”

Hace 50 años una selección argentina de mujeres derrotó a Inglaterra por 4-1 en México. Celebramos este hecho entrevistando a la DT, también pionera en nuestro fútbol y reconocida militante feminista.

Sábado 21 de agosto | Edición del día

En El Círculo Rojo (programa radial de La Izquierda Diario que se emite los jueves de 22 a 24 hs por Radio Con Vos, FM 89.9) entrevistamos a Mónica Santino, referente en el mundo del fútbol que fue jugadora de All Boys en los años ´90 y actualmente es directora técnica y fundadora de la asociación civil La Nuestra Fútbol Feminista, club en el barrio Padre Mugica (en la Villa 31) que desde hace casi 15 años acerca a centenares de mujeres y niñas a la práctica del fútbol.

Escuchá la entrevista acá

En conversación con Fernando Rosso, Celeste Murillo y Augusto Dorado, Mónica recorrió diversos aspectos de la historia y actualidad del fútbol practicado por mujeres, empezando por el hito que marcó la generación de jugadoras conocido como Las Pioneras, acontecimiento del que hoy se cumple medio siglo.

FR - Este sábado 21 se va a celebrar por primera vez formalmente el Día de la Futbolista en Argentina ¿Qué nos podés contar sobre el evento deportivo que motiva esta efeméride y qué significa para vos como mujer del fútbol?

MS - Es un evento deportivo muy importante que ocurrió hace 50 años: un Mundial de fútbol de mujeres, que no fue un mundial oficial (no fue organizado por la FIFA), digamos que fue como un antecedente de lo que iban a ser los mundiales después. Una selección argentina viajó, se disputó en la Ciudad de México. Un grupo de mujeres que hizo lo que pudo para juntar plata para poder viajar y estar ahí, sin apoyo y solas. En ese Mundial jugaron selecciones de distintos lugares, eran 8 equipos en total. Y el 21 agosto de 1971 golearon a Inglaterra en el Estadio Azteca, en ese estadio que es tan importante para la cultura futbolística argentina, con todos los recuerdos que nos trae… Bueno, ahí esta selección argentina le ganó 4 a 1 a Inglaterra, con 4 goles de Elba Selva, que era la centrodelantera de ese plantel. Lo curioso de esta historia es que nos enteramos hace muy pocos años, por iniciativa de una exarquera, una exjugadora de fútbol, Lucila Sandoval. Ella fundó el grupo Pioneras del fútbol femenino argentino, encontrando pioneras en todo el país, de distintas generaciones. Así fue como llegó esta historia a la gran mayoría de nosotras. Yo en el año 71 tenía apenas 6 años y no tenía la menor idea de que podría estar ocurriendo esto… Crecí después como futbolista venciendo prejuicios y obstáculos, pero desconociendo tener historia. Entonces, que sea ley nacional, haber militado para que se considere el Día de la Futbolista es muy importante desde todo punto de vista. Siempre recuperar la historia es el motor, el que genera identidad y te explica más o menos de donde venís, quién sos y a dónde vas…

FR - ¿Cómo fue tu acercamiento al fútbol, cómo fue que lo elegiste?

No sé si lo elegí, esas cosas que son como vocación es medio raro cómo aparecen… Creo que, como nos pasó la gran mayoría de nosotros y nosotras por nacer en Argentina, el fútbol invade tu familia, invade tu casa. Mi primer acercamiento al fútbol fue familiar, de una familia muy futbolera que tenía como salida de los domingos ir a la cancha. Toda la cultura del fútbol la empecé a vivir así, conociendo barrios en épocas en que había público visitante… Te podría decir que hasta me alfabeticé con el fútbol, porque me gustaba mucho leer, a mi casa llegaba El Gráfico, la revista Goles… Y después, los partidos que se armaban en la puerta de mi casa, en la calle. Era el juego que a mí me gustaba jugar, y me pasó de chiquitita eso. Yo escuchaba picar una pelota y quería estar ahí… Y mientras fui niña, era algo llamativo y estaba bien, los problemas empezaron cuando empecé a crecer y a cambiar el cuerpo, cuando la mirada sobre los cuerpos de las mujeres de parte de los varones cambia, tremendamente. Empezás a sentir casi que tu cuerpo se te vuelve en contra tuyo, como un peligro, andar por la calle y que cualquiera te diga cualquier cosa; y bueno, jugar al futbol te exponía enormemente más. Así que, como muchas de nosotras, me tuve que hamacar en alguna clandestinidad para seguir jugando, o simplemente aguantando y que digan cualquier cosa. Yo creo que ser futbolistas es una vocación. Lo dijo Maradona cuando leyó esa carta cuando le dieron el título de “Maestro inspirador de sueños” en Oxford, habló de la vocación de ser futbolista. Estoy convencida de que hay montones de mujeres a las que les pasa lo mismo y qué por mucha lucha, presencia y por poner en valor el fútbol jugado por nosotras, ahora empieza a haber generaciones que lo disfrutan y ya no es tan difícil como nos pasaba a nosotras hace más de 40 años.

AD - Actualmente sos DT y tenés a tu cargo la formación de jugadoras en La Nuestra ¿Cómo lograron un espacio territorial, una cancha, para poder desarrollar este proyecto? ¿Tuvieron que disputarlo con varones que iban a jugar ahí?

Sí, te diría que esa es como la piedra angular de La Nuestra porque nosotras llegamos al barrio allá por el año 2007, en la Villa 31 hay montones de canchas de fútbol, más o menos los que vivimos en la Ciudad de Buenos Aires conocemos la extensión de la villa. Lo que nosotras observamos es que esas canchas estaban siempre ocupadas por varones y a las mujeres les quedaba un pedacito para jugar. Entonces, la cancha del barrio Güemes, que es donde La Nuestra hizo su fundación, fue la que decidimos disputar… y hubo que disputarla con los pibes. Las canchas de fútbol son los espacios públicos por excelencia en los barrios, yo diría un lugar casi sagrado. Hay necesidades de vivienda enormes, pero nunca se va a construir una casa donde hay una cancha. Es la línea de cal y ahí terminan las casas y empieza la cancha de fútbol. Entonces, conquistar ese terreno (que fue una pelea palmo a palmo con los pibes) decimos que fue fundacional porque cuando realmente lo logramos y llenamos la cancha de mujeres dos veces por semana, para entrenar y para intentar ser mejores futbolistas y para que después nos pasarán cantidad de cosas, es lo que nosotras consideramos una revolución. Repercutió en el barrio porque con el tiempo muchas compañeras lograron despegar de algunas tareas de cuidado y lograr que los varones cuiden a los hijos y a las hijas mientras ellas están jugando al fútbol y poder conectarse con el juego. Para nosotras, el juego es fundamental, es un derecho humano, y tan presente debe estar como todos los demás derechos. Hacerlo en un barrio, tomando el espacio público un grupo de mujeres, es una línea de empoderamiento, un camino de libertad, de entender que tenemos cuerpos que pueden hacer otras cosas aparte de lo que nos dijeron. Es construir vínculos entre nosotras, esa conquista territorial y también apoderarnos de la palabra, del lenguaje. Ponés la pelota abajo la suela y levantás la cabeza, es lo primero que se necesita para poder jugar a la pelota y eso para una piba en un barrio popular como es la Villa 31 (y como tantas otras barriadas en la ciudad) es fundamental. Nosotras creemos que la práctica de fútbol es una gran herramienta para para erradicar la violencia de género, la práctica de un deporte que te habilita a cuestiones de las que culturalmente siempre te fueron desalojando o echando de alguna manera.

AD - ¿Qué importancia te parece que tienen los clubes de barrio o de pueblo en el desarrollo del fútbol practicado por mujeres y cómo ves a este tipo de clubes en el contexto de la pandemia, con cierta crisis?

Los clubes ya venían como muy cascoteados por lo que fue la gestión anterior: los impuestos, la imposibilidad de pagar el gas, la luz… Los clubes venían como en bajada y la pandemia fue un hachazo para el deporte federal, lo mismo que para muchas manifestaciones de la cultura, el teatro, la música, porque te sacan el cuerpo, la posibilidad de encontrarte. Para nosotras el fútbol era encontramos dos veces por semana en la cancha y ese parate de tantos meses fue durísimo, pero creo que de alguna manera hicimos lo mismo que los clubes de barrio, abrimos la puerta para otras necesidades. Nos tuvimos que reconvertir de una organización deportiva en una que asistió en alimentos y artículos de limpieza durante meses, realizando una campaña gigante y enorme. Los clubes de barrio alojaron igual. Me parece que hay que resaltarlo porque los clubes de barrio son una cosa muy argentina, muy de nuestra cultura. No hay un fenómeno igual en otros países donde la comunidad se organiza y genera una identidad y una pertenencia detrás de unos colores. Y pasa de todo adentro de ese club, es muy genuino en nuestra sociedad. Y ahí las mujeres siempre tuvimos tareas de cuidado, llevar a jugar a los pibes, lavar las camisetas… Lo que nosotras planteamos ahora es que se puede hacer desde una perspectiva feminista y también debemos ocupar lugares donde se toman decisiones, que ese reparto sea un poco más equitativo. Pero creo que los clubes de barrio son fundamentales de nuestra cultura, que esa batalla por querer convertirlos en Sociedades Anónimas se pudo ganar, de una u otra manera. No pueden dejar de ser clubes de barrio. En una Sociedad Anónima no sabés quienes son las personas, justamente la palabra lo dice, en cambio los clubes de barrio están hechos de historia con nombre y apellido, con personas de carne y hueso. Eso pasa en cada club que recorrés en cualquier punto del país. Hay que ponerlos en valor, son los lugares donde los deportistas aparecen y empiezan a crecer, quizás alguno pueda llegar al alto rendimiento, pero el club es “el ladrillo” o la base de nuestro deporte.

CM – Mónica, hablabas de tu militancia feminista, también tenés una militancia en el movimiento LGTBI, incluso fuiste presidenta de la CHA ¿Cómo se cruzan esa militancia y esos debates o qué diferencias hay entre cuando vos empezaste a jugar y ahora en el mundo del fútbol?

Creo que hay una diferencia sustancial y es que el fútbol y el feminismo se encontraron. Cuando nosotras jugábamos, por lo general se asociaba la figura de la futbolista a la lesbiana en un sentido peyorativo y como un desvalor. Había como un “carácter transitivo” de “si sos futbolista es porque querés ser varón, y porque querés ser varón sos lesbiana”. Habla de la dureza, de cómo el deporte muchas veces se concibe muy lejos de la educación sexual integral… El deporte como generador de cantidad de prejuicios que fueron rondándonos en el tiempo, en cómo se construye lo que es femenino y lo que es masculino culturalmente. El 2015 en Argentina (y en muchos otros lugares) hizo una bisagra, en relación a que el feminismo se transformó en algo mucho más popular, se popularizó. Y en ese momento logramos que esta cuestión del derecho al juego y al fútbol entraran en la agenda. Cuando yo militaba la CHA (Comunidad Homosexual Argentina, NdeR) recuerdo un feminismo mucho más cerrado, más elitista, más académico, más “blanco”. Me parece que la gran noticia del 2015 fue esa y que muchas batallas que muchas compañeras veníamos dando en distintos lugares, entraron en esa agenda. Y toda esa fuerza del movimiento de mujeres en la calle, de los Encuentros Plurinacionales (nosotras ahí por lo menos pusimos un granito de arena desde La Nuestra porque empezamos organizar encuentros de jugadoras de fútbol en el marco de los Encuentros Plurinacionales desde el año 2014 más o menos), cuando todo esto atravesó también a muchas jugadoras vino la denuncia Macarena Sánchez porque era destratada en su club, la UAI Urquiza. Una denuncia como la de Macarena en el año 97 o 98 cuando yo jugaba, hubiera quedado en nada, no hubiera tenido repercusión… Te hubieran dejado gritando sola en el vestuario porque nadie te iba a acompañar. La denuncia de Macarena tiene un colchón de militancia gigantesco y de compromiso de muchas compañeras. Me parece que a partir de ahí viene todo este camino: semiprofesionalización, empezaron a transmitirse todos los partidos de la Liga Profesional por los canales del Estado… Muchas cosas que la verdad que en mi época ni siquiera soñábamos. Me parece que el fútbol se transformó en un lugar de cambios, de cambios muy importantes y las jugadoras son las que están militando estas causas. Hoy no es tan raro que una jugadora asuma su lesbianismo públicamente y diga también que jugadora de fútbol, que se atreva a hacerlo. Eso también genera una repercusión en el fútbol de varones donde todo esto es mucho más difícil ¿no? Esto de que los varones no lloran, esto de que si le ganas al equipo rival es “te voy a romper el culo”, esas cosas que en el fútbol se dicen y que todos las hemos dicho, yo me incluyo también porque también me hice en esa cultura. Es de alguna manera lo que venimos a desarmar. Es un hermoso campo para luchar y tenemos enormes desafíos por delante.

Mónica en una cancha de la Villa 31. Foto: Mauro Alfieri para La Nación.
Mónica en una cancha de la Villa 31. Foto: Mauro Alfieri para La Nación.

FR - ¿Cómo juegan los equipos de Mónica Santino? ¿Cómo los definirías?

Como equipos a los que le gusta muchísimo tener la pelota, mucho tener la pelota. Y salir a ganar. Esto de plantear el partido en el del mediocampo del equipo rival es lo que más nos gusta. Pero pasarnos mucho la pelota. Yo disfrutaba mucho de eso cuando era jugadora, esto que dijo alguna vez Eric Cantoná, que disfrutaba más de un pase bien hecho que de un gol, me lo hago carne eso. Aparte Cantoná me parece un jugador maravilloso. Intentamos que sean equipos que traten bien a la pelota y que la tengan un montón. Después está siempre lo que el rival te deje hacer ¿no? Porque hay un detalle, que tenés un rival enfrente (risas). Pero el buen tratamiento de pelota es lo que nos gusta a la gran mayoría de nosotras. La Nuestra tiene un cuerpo técnico de casi 9 entrenadoras con diferentes roles y separadas en duplas por edades, y donde también cruzamos mucho el fútbol con la educación popular. Nos sentamos a pensar los entrenamientos y queremos que las pibas sean mejores futbolistas. No es esto de ir a tirar un rato la pelota a la villa porque “seríamos buenas” … No sé si somos buenas, lo que queremos es transformar la realidad con la práctica deportiva, que es muy distinto a la asistencia o a la caridad.

FR – Mónica, muchas gracias por este contacto con El Círculo Rojo.

Muchísimas gracias y aprovecho para invitarles este sábado que desde la Legislatura en el club Yupanqui -que fue un club muy exitoso en los años 80 en el fútbol femenino- se va a entregar un diploma a cada una de las mundialistas del ´71 que viven y que las tenemos entre nosotras. Estoy muy orgullosa de que esto ocurra.




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