Política Chile

LA BATALLA DE CHILE

Negacionistas y explotadores: la verdadera cara de Carozzi tras 48 años del golpe de Estado

Tras la polémica abierta por el retiro de publicidad de la empresa Carozzi, durante las transmisiones del documental “La batalla de Chile” en la Red, queda más que claro que a los dueños de la gigante de la industria alimenticia, como de seguro a todos sus amigos empresarios, no le encanta que se muestre en televisión abierta, la fuerza de un pueblo autoorganizado y dispuesto a luchar.

Lunes 13 de septiembre

Tras la polémica abierta por el retiro de publicidad de la empresa Carozzi, durante las transmisiones del documental “La batalla de chile” en la Red, queda más que claro que a los dueños de la gigante de la industria alimenticia, como de seguro a todos sus amigos empresarios, no le encanta que se muestre en televisión abierta la fuerza de un pueblo autoorganizado y dispuesto a luchar.

Las y los derechistas pueden decir, “pero Carozzi es libre usar sus recursos donde estimen conveniente”. Eso está claro, pero no hace más que demostrar la calaña lo que están hechos, no pudiendo evitar su más profundo rechazo a la memoria histórica, a una verdad jamás contada donde los obreros, obreras, jóvenes, pobladores y campesinos quisieron tomar el destino en sus manos.

Ante esto, la dirigenta sindical, vocera nacional de Pan y Rosas y candidata a diputada por el PTR en el distrito 13, Joseffe Cáceres, declaró en sus redes sociales: “... Carozzi censura a la red por mostrar La batalla de Chile. Carozzi es la empresa que hizo que Fabiola Campillai en pleno estallido social, de madrugada fuera a trabajar, Carozzi la pasta de los empresarios”

Mucho se ha comentado del revuelo que provocó que “La batalla de chile” se haya transmitido por primera vez en televisión abierta, sobre todo para la clase empresarial nacional. No cabe duda que a ninguno de ellos le interesa que se haga de masas una parte de la historia del país, la cual buscaban silenciar a sangre y fuego. Tres años de historia profunda y rica en experiencias para un pueblo que buscaba su emancipación, que confiaba en su “compañero presidente” pero que al poco andar y ante los hechos de una realidad convulsionada y agudizada por un paro patronal boicoteador, comenzó a darse cuenta de los límites de la “vía chilena al socialismo”, en la que Allende mediante acuerdos con la DC y moderación de su programa (para no irritar al gran capital), buscaban avanzar ilusoriamente hacia una “sociedad más justa”.

Por su parte Dauno Tótoro, dirigente nacional del PTR y candidato a diputado por el distrito 10, comentó: “...Fundación Sol publicó que Carozzi recibe inversiones por $47.744 millones de fondos de pensiones administrados por las AFP. Hacen suculento negocio con la herencia de Pinochet…”

Los obreros y obreras de los cordones industriales, de pronto comenzaron a entender que por ese camino, solo se le daba más espacio a la ultraderecha para avanzar envalentonada tras la recomposición de su poder económico y político. Mismo poder del cual hoy, los dueños de la fábrica Carozzi hacen ostentación, gracias a que han usufructuado de la herencia de la dictadura durante más de 30 años. Por eso les irrita tanto que las nuevas generaciones sepan que alguna vez hubieron obreros y campesinos dispuestos a desafiar el poder de sus patrones, y al mismo gobierno de la UP para defender sus intereses, controlar la producción y recuperar la tierra para quienes la trabajaban.

En las redes sociales ha surgido una campaña contra la empresa de alimentos con un hashtag #NoCompreCarozzi, en repudio a la respuesta de los dueños de la multinacional alimenticia y en defensa de los derechos democráticos de libertad de de prensa y expresión, lo cual sin duda puede servir para desprestigiar la imagen corporativa de la empresa, pero hay que tener la claridad de que aquello no es suficiente.

El mejor homenaje que podemos hacerle a las mujeres, jóvenes, trabajadores protagonistas de uno de los procesos revolucionarios más importantes de latinoamérica, es tomar su ejemplo y llevarlo hasta el final, es decir organizarse en nuestros lugares de trabajo, de estudio y en los territorios en la perspectiva de conquistar un gobierno de los trabajadores y trabajadoras que rompa con los capitalistas y toda la herencia de la dictadura, basado en organismos de control de la producción, del abastecimiento y coordinados territorialmente tanto para defenderse de los ataques de la policía y la ultraderecha, como para organizar la cobertura de las necesidades de alimentación y transporte de las poblaciones obreras. Solo en esa perspectiva, es posible abrirle el camino al socialismo, con plena independencia de los partidos patronales y los empresarios.

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