Cultura

NO MÁS RODEO

No más rodeo: el deporte de cuicos y patrones

El rodeo nace asociado a la historia del latifundio y los patrones. Un deporte de la élite y de la zona central de Chile, que se basa en el maltrato animal.

Jueves 19 de septiembre

El rodeo nace en la colonia, de la mano de los oficiales de caballería y los administradores coloniales. Un deporte hecho por la élite y para la élite, la mayoría ligada a la derecha política y conservadora, que se practicó sobre todo en la zona central del país, de la mano de los dueños de fundo.

Hacia mediados del siglo XIX se instaló el rodeo en la medialuna y en “la década de 1960, por medio del oficio n°269 del Consejo Nacional de Deportes y el Comité Olímpico de Chile, se reconoció al rodeo como disciplina deportiva en sentido estricto, es decir, con jurado, premios, recintos especiales para su desarrollo y reglamentación propia” (http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3402.html).

Antiguamente el rodeo terminaba incluso con la muerte del novillo. Luego de reglamentaciones, esto se limitó, pero el maltrato y sufrimiento que sufren los animales es enorme, siendo considerado un acto de fuerte maltrato animal. Como reconoce la propia página “Rodeo y Rienda” el rodeo simboliza “la lucha permanente del hombre con el animal, para someterlo…”. De eso se trata, de someter, de maltratar, de imponer.

Es un deporte “de hombres” machista y patriarcal, que muestra además la prepotencia de los patrones de fundo, el mismo que maltrata al animal y que abusa de sus trabajadores y trabajadoras. La mayoría de los jinetes viene de familias dueñas de campos y fundos y tienen sus propios criaderos; para ver algunos nombres, Alberto Cardemil, militante de Renovación Nacional y funcionario de la dictadura, fue consultor de la “Federación del Rodeo Chileno”.

El último tiempo, es cada vez más masivo el cuestionamiento y rechazo a este tipo de actividades fundadas en el maltrato animal, en un contexto de mayor sensibilidad por el medioambiente y las demás especies. Y es que vemos, cada vez más claramente, las consecuencias de un sistema de producción en que las y los capitalistas, empresarios dueños de línea agrícolas y ganaderas, para llenar sus bolsillos y satisfacer su espectáculo, arrasan con todo a su paso, incluso manteniendo tradiciones que parecen de la edad media.






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