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Red Internacional

Opinión. "No se dice Wallmapu": Del etnocentrismo a la negación de las demandas históricas-ancestrales

Esta semana la Macrozona sur dio por "término" al Estado de Excepción. Mientras que las tensiones sobre el sur en el país aumentan por las promesas del presidente electo hacia las familias de presos políticos mapuche y una derecha recalcitrante que hace lo imposible para mantener las ganancias de unos pocos en tierras ancestrales. Un historiador de la PUC, Cristóbal García Huidobro, afirmó que la palabra "Wallmapu" no es parte de la ancestralidad mapuche. Esto, para quitar la legitimidad de las demandas históricas, sociales, económicas y ancestrales del pueblo nación mapuche.

Teresa MelipalSantiago de Chile

Sábado 2 de abril | 10:04

El pasado jueves la palabra Wallmapu llegó a ser trending topic en el territorio nacional por la referencia de la ministra del interior, Iskia Siches, a la Macrozona sur que levantó el Estado de Excepción el 26 de marzo.

Sin embargo, el uso de esta palabra desde el gobierno de Gabriel Boric generó polémicas por derecha a nivel internacional, debido a la crítica de políticos peronistas de Chubut (territorio donde pertenece el lonko Facundo Jones Huala), la coalición de la derecha política de argentina "Juntos por el Cambio" y la ultraderecha chilena. Estos grupos cuestionaron la "ancestralidad" de la palabra y por el contenido de ésta: legitimar la deuda histórica del Estado con el pueblo originario, argumentando el problema de soberanía de los países al enfrentarse a las demandas del pueblo mapuche.

"Nunca ha sido la intención de sobrepasar la frontera de nuestro territorio", se excusó la vocera de gobierno, Camila Vallejo (PC), quien mencionó el reconocimiento de las demandas del pueblo mapuche con un simbolismo superficial que no dejó contento a nadie.

Detrás de la polémica: la resistencia a la demanda por el derecho a la autodeterminación nacional

El uso de la palabra que en mapudungún significa "tierra circundante" plantea la unión de los habitantes de este mundo en una nación, este concepto que fue resignificado en el Consejo de Todas las Tierras a partir de principios de los años 90 a través de la demanda por el derecho a la autodeterminación nacional.

La organización territorial por el pueblo mapuche estuvo delimitada por cada ’Uthanmapu’, cosmovisión de mundo que ligaba la identidad y la entidad territorial, observación que hizo el cronista Abate Juan Ignacio Molina en 1788 durante su estadía en Chile. En 1825 el Parlamento de Tapihue concedió un cierto grado de autonomía hacia el pueblo mapuche al sur del río Biobío, donde algunos historiadores consideran que es el primer gesto del Estado hacia un pueblo como nación.

Distintos "expertos", como el historiador de la Pontificia Universidad Católica, Cristóbal García Huidobro; y el abogado Juan Pablo Pinto Montero (PS) explican mediante una visión romántica del pueblo mapuche que la palabra Wallmapu no es ancestral o que carece de una legitimidad dentro de la cultura. Esto, con el fin de nuevamente establecer la idea del "buen salvaje" con un discurso etnocéntrico y borrar la demanda de por el derecho a la autodeterminación nacional que se materializa en la prisión política y también en un movimiento subterráneo en los territorios del sur de Chile y Argentina.

Mientras la colonización en La Araucanía conquistó desde el nivel central a través de diferentes medios de comunicación, la elite agrícola emerge a través de la explotación del trigo en el mercado internacional, promoviendo nuevos cultivos en aquellos terrenos que estaban ocupados. "Son precisamente este tipo de estrategias las que permiten a las elites asumir la dirección cultural e ideológica hegemónica en una sociedad, ya que existe la conciencia de que sus intereses pue den y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados", señalan Miguel Escalona y Johnatan R Barton en su artículo.




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