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Red Internacional

Movimiento estudiantil. La ausencia del Confech en la organización del día internacional de la mujer trabajadora

Hoy es 8M, y el movimiento de mujeres se tomará las calles como lo viene haciendo año a año para luchar en contra de la violencia machista y por sus derecho como el aborto. El 2018 la mayoría de las universidades se vieron teñidas de verde y lila contra los abusos dentro de las comunidades educativas y también por la demanda histórica del aborto.

Martes 8 de marzo | 01:24

Durante el mayo del 2018 distintas activistas feministas se elevaron a dirigentas políticas con tomas y paros en sus espaldas, con miles de estudiantes exigiendo sus derechos. Esas dirigentas hicieron que una de las principales demandas del Confech ( que reúne a la mayoría de federaciones del país) fuesen las demandas feministas. El resultado de que este organismo estudiantil tomara las demandas del movimiento de mujeres fue motivar y potenciar la discusión sobre el patriarcado y el sistema en el que se sostiene el machismo, además de que se puso sobre la agenda a nivel nacional y de masas el “programa feminista”, donde hasta el gobierno criminal de Piñera salió a posar de feminista.

El 2019 cientos de miles de mujeres y disidencias llenaron las calles el 8M. Durante el invierno de aquel año, las y los profesores protagonizaron la llamada “rebelión docente”, gremio que es altamente feminizado, donde vimos principalmente a profesoras y trabajadoras de la educación luchando contra las políticas del gobierno. Luego, en la rebelión, la performance de Las Tesis “Un violador en tu camino” articuló a millones de mujeres en Chile y también alrededor del mundo contra la violencia machista del Estado y sus instituciones represivas, en un contexto donde Carabineros y los milicos violaron derechos humanos.

En este mismo año, y sobre todo luego de comenzada la rebelión el Confech casi no jugó ningún rol organizador dentro del movimiento estudiantil. Expresivo de esto fue que distintas federaciones permitieron que las autoridades cerraran distintas facultades para evitar la organización en dichos espacios. ¡En un contexto de movilizaciones diarias y a nivel nacional como octubre, noviembre y diciembre del 2019!

El 8M del 2020 fue histórico, primera vez que se realizaba una marcha por los derechos de las mujeres tan masiva en Chile. Una potencialidad de movilización coartada por la pandemia y la rápida subordinación de las dirigencias a no organizar ni movilizar, del Confech, de la llamada Mesa de Unidad Social que reunía a organizaciones sociales y sindicales.

¡Este 8M el Confech brilló por su ausencia en la organización de la movilización!

En el nuevo contexto nacional, donde el gobierno de Apruebo Dignidad que se reivindica feminista asume este viernes 11, pareciera ser que el Confech prefiere entregarle a Boric un movimiento estudiantil pasivo y desorganizado, ya que no tuvieron la iniciativa de levantar asambleas y distintas acciones para fortalecer al movimiento de mujeres. Esto como mujeres y disidencias nos deja ante dos caminos, el de confiar en el cada vez más moderado gobierno del FA-PC más la ex concertación (y en el congreso), o el confiar en nuestras propias fuerzas en las calles, con asambleas, tomas, paros, huelgas y marchas para arrebatarle nuestros derechos a los empresarios y al gobierno de turno, sea cual sea. Porque, en última instancia, la pelea por los derechos sexuales y reproductivos solo se puede resolver de manera estructural con un cambio radical del sistema imperante.

Las, les y los estudiantes tenemos mucho más potencial que el esperar pasivamente o ir detrás de un gobierno como el de Boric. Podríamos retomar lo mejor de la tradición del movimiento estudiantil chileno para revivir a un gigante, que pelee por los derechos de las mujeres y las disidencias, por el derecho a la educación pública gratuita, democrática y no sexista, etc.

Lo que estamos presenciando del estado del Confech, que no es solo de ahora sino que se arrastra desde hace años, tiene que servirnos para aprender de “nuestros” errores como movimiento estudiantil, para levantar nuevamente organismos estudiantiles que sirvan como un articulador local y nacional para movilizarnos por nuestros derechos. Distinto habría sido si hoy existiera un bloque universitario y estudiantil fuerte en todo Chile, donde en las calles pudieran confluir estos dos movimientos (estudiantil y de mujeres).

El desafío entonces, es llegar mucho mejor preparades al próximo 8M, pero para eso necesitamos este año forjar un movimiento estudiantil con ambición de ganar, donde entendamos que sin lucha no hay conquista de derechos, y sin unidad no hay fuerza suficiente para doblegar a la policía y al régimen heredado de la dictadura que asegura las ganancias empresariales del negocio educativo chileno. Ni con una nueva constitución, estos magnates entregarán fácilmente nuestros derechos, tenemos que arrancárselos.




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