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Ping Pong The Animation: La amistad como una batalla por lo mejor de nosotros

Eton

Ping Pong The Animation: La amistad como una batalla por lo mejor de nosotros

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Hay grandes obras de la animación japonesa, que lamentablemente quedan guardadas en el baúl de los recuerdos, por lo que ingratamente no han podido ser apreciadas por grandes audiencias, a pesar de la profundidad y logro de su producción. Este es el caso de Ping Pong: The Animation, una de las más espectaculares series de deportes de los últimos años. Simplemente una obra maestra del genio Masaaki Yuasa.

Cuando se trata de animación japonesa, existe en ese submundo, un gran prejuicio al género de los denominados “spokkon” (1), donde se les vincula particularmente a historias superficiales y trilladas, que tratan sin mayores matices los clásicos estereotipos del deporte, resaltando principalmente personalidades carismáticas, cuyo único centro narrativo se encuentra en la victoria o en la derrota de un grupo, o el protagonista de turno.

Y no es de extrañar, ya que gran parte de estos animes -sin desmerecer la importancia que han tenido una serie de ellos a través del tiempo- parecen sacados de una fórmula que se repite una y otra vez, para públicos generalmente más jóvenes y que buscan historias mucho más sencillas.

Sin embargo, cada cierto tiempo surgen entre estos cientos de trabajos, unas joyas brillantes y monumentales que sobresalen, no sólo por una muy buena trama en términos generales, sino que contienen en su interior, un enorme potencial filosófico y político, con el cual los desarrolladores consiguen construir modelos de personajes enormemente profundos, que al chocar entre ellos, hacen parecer a la experiencia audiovisual, como nuestra vida misma, y presentada en cientos de fragmentos, uno seguido del otro.

Este es el caso de Ping Pong The Animation, serie dirigida por uno de los animadores y directores más prominentes del último tiempo, Masaaki Yuasa (2) (Devil Man Cry Baby, Tatami Galaxy), la cual fue transmitida por televisión durante el año 2014, aunque lamentablemente, pasando sin pena ni gloria por las grandes audiencias.

Una serie que corresponde a una adaptación llevada a la pantalla del manga homónimo “Pin Pon” del año 1996, el cual fue elaborado por el mangaka Taiyo Matsumoto, y que para esta ocasión contó con la producción de Tatsunoko Production, extendiéndose por 11 capítulos en total.

¿De qué trata Ping Pong The Animation?

¿Qué es un héroe? Una pregunta recurrente, que nace al calor de las grandes incertidumbres humanas, cuando desprovistos de alguna esperanza tangible o a lo menos cercana, depositamos una gran parte de nosotros y a veces de nuestra propia existencia, en alguien que pueda venir en nuestra ayuda, y sacarnos de algún apuro.

Es en torno a esta pregunta, que uno de los protagonistas, Makoto Tsukimoto (Smile) enunciará una misma frase al comienzo de cada capítulo: “Héroe ven, héroe ven, héroe ven”, delimitando desde el primer segundo la historia que transita junto a su mejor amigo desde la infancia, Yutaka Hoshino (Peco), con quien comparte la pasión del ping pong, practicando permanentemente en la secundaria Katase.

Hasta ahora, la historia parece no tener nada de otro mundo, dos protagonistas que junto con ser amigos, también juegan ping pong, todo normal. Sin embargo, hay un elemento y que es el que desencadena un viaje personal, que atraerá a otros personajes a medida que avance la historia. Smile a pesar de ser un gran jugador, y probablemente superior a Peco, nunca ha podido ganarle en un encuentro, e incluso juega permanentemente como queriendo perder ante él. Y es cuando Smile conoce al profesor Koizumi, nombradodo en su juventud como Butterfly Joe, que ese se percata de esta tendencia de Smile a sentir compasión por los demás mientras compite llevándolo a la derrota. Y es en este punto, que la vida de ambos muchachos comenzará a remecerse a niveles personales, en particular, etallando us inseguridades durante el torneo interdistrital, lugar en que conocerán a otros jóvenes con personalidades e historias de vida bastante intensas, como son Kazuma, Asuma y Kong, este último un jugador proveniente de China, que derrota y humilla a Peco en un partido amistoso previamente.

De aquí en adelante el deambular de sus personajes, a través de sus sueños y anhelos comenzará a conectarse, en batallas constantes que son mucho más que un partido de tenis de mesa, sino el triunfo de una ideología de vida por sobre otra. Diversión, competitividad, talento innanto, esfuerzo, cada quien dará lo mejor de sí mismo, buscando instalar su propio punto de vista diferente. Y siendo quizás uno de sus aspectos de contenido de más alto nivel, la construcción de personalidades durante la infancia, al igual modelos y arquetipos de distintos ídolos que comienzan a emerger, donde pareciera que la paulatina inocencia del juego en los niños, se vuelve una lumbrera existencial, que les pesa diariamente siendo ya adolescentes.

Una animación atípica para el desarrollo de personalidades y expresiones formidables

Si bien en Ping Pong The Animation, queda de manifiesto una animación que parece bastante rudimentaria -si es que uno la compara con otros trabajos sakuga de alto nivel la genialidad de Yuasa y su equipo de trabajo radica, en que hace de la carencia económica y de producción, una posibilidad de experimentar con nuevas formas de expresividad, y con una estética bastante distintiva. Transformaciones de robots en humanos, mesas de ping pong que giran en todas direcciones, una gama de colores que juegan recurrentemente con el contraste entre los claros y oscuros, un festín de excentricidades que hacen de la serie, algo atrapante y tremendamente adictivo. Esto como complemento de la construcción y desarrollo de personalidades entre los distintos personajes, que de manera ascendente van logrando por medio de la amistad, una maduración tan perfecta y coherente, pero jamás predecible. Haciendo de los partidos proezas narrativas muy bien logradas, que al momento de conectar debidamente, tocan las fibras más sensibles de nuestra piel y nuestra mente.

La emotividad: Cruce entre banda sonora y animación

Por otra parte, y de manera igual de importante, la banda sonora compuesta por Kensuke Ushio (3), se compenetra y encaja de una manera genialmente lograda tanto con los pasajes más sobrios como de lucidez experimental, donde cada personaje cuenta con su propio tema característico, al igual como en los momentos más sensibles. De estos quizás podrían destacarse “Tenderness”, “Night Cruising” o “The Heat”, que aparecen de manera precisa en los momentos que se necesita de giros emocionales y de identidad frente a ciertos eventos en particular. En este contexto resalta nuevamente la animación que de manera sincronizada, hace de las distintas experimentaciones, fragmentos que se quedan grabados al ser bastante característicos. De aquí se desprende un muy buen correlato entre la psicología de los personajes, y la emotividad que se transmite hacia la audiencia por medio de la música.

Un diamante oculto que debe ser apreciado

Ping Pong The Animation pertenece a ese grupo de obras, que probablemente siendo una de las mejormente logradas en calidad, se encuentra atrapada en el baúl del olvido. Una serie que haciendo de algo tan difícilmente digerible para un producto audiovisual como es el ping pong, una obra filosófica en su médula. El ping pong como excusa, como un vehículo para contar las historias de la infancia y la adolescencia, sobre nuestros ídolos, nuestros pasatiempos, nuestros temores, nuestras caídas que se repiten una y otra vez en la vida, pero también las posibilidades de poder superarlas.

La importancia del juego, que parece cercenado de nuestra cotidianeidad, al crecer y transformarnos en adultos ¿Cómo es que llegamos a ser lo que somos?¿Acaso la personalidad, lo que hace de nosotros algo particular e irrepetible no ha sido un gran camino que aún seguimos atravesando?

Quién sabe, a veces pareciera que necesitamos de los héroes, pero no como una construcción metafísica, sino aquel amigo, ese compañero que batalla contigo y crece junto a ti, a veces en las horas más oscuras, o quizás irradiando como un formidable destello. Pero sin olvidar que somos humanos. Que nuestra sangre es roja, y sabe a hierro.

(1) Género de deporte tanto en el manga como en la animación japonesa. Algunos ejemplos muy recurrentes son "Giants", "Supercampeones", "Slam Dunk" o "Ashita No Joe". En ocasiones suelen acercarse al género más maduro y dramático conocido como "seinen"

(2) Massaki Yuasa es uno de los animadores y directores de animación con mayor fama internacional fuera de Japón. Su estilo surrealista y experimental en algunas oras obras como Mind Games o Devil Man Cry Baby, muestra su estética característica. También ha participado en la dirección de capítulos de caricatura norteamericanas como "Hora de Aventura".

(3) Músico japonés que se caracteriza por sus estilos rock y techno. Colabora recurrentemente en la banda sonora de otras obras de animación japonesa como Space Dandy y Devilman Cry Baby.

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