Política Chile

PLAN ARAUCANÍA

Plan Araucanía: Una propuesta a espaldas del Pueblo Mapuche

Diferentes reacciones provocó el anuncio del Plan Araucanía propuesto por Michelle Bachellet para la región neurálgica del conflicto entre el estado y el pueblo mapuche.

Domingo 25 de junio de 2017 | 09:22

La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, anunció la mañana del pasado viernes su Plan de Reconocimiento y Desarrollo para la región de La Araucanía en el Palacio de La Moneda.

El llamado Plan Araucanía presentado por la mandataria, contempla principalmente participación de los pueblos originarios en el Congreso, decretando feriado el Día Nacional de los Pueblos Originarios y oficializar el uso del Mapudungún en la zona. También se consideró otorgar la suma urgencia a los proyectos de ley que crean el Ministerio de Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos Indígenas.

Este proyecto emergió tras las recomendaciones emanadas por la Comisión Asesora para la Araucanía, nombrada por Bachelet en julio del 2016. La constitución de este grupo de asesores, fue integrada por una amplia presencia de académicos, representantes del empresariado y voceros de la iglesia como el obispo de Temuco, Héctor Vargas, entre otros. Es decir, la Multigremial, empresarios y la iglesia católica, sin la participación de las comunidades mapuche, se hicieron cargo de delinear que era importante para el pueblo mapuche. Por esto no sorprende que dentro de la propuesta se encuentre la protección y reparación económica a las personas y empresas “víctimas de la violencia rural”, que el estado ha definido tantas veces como terrorista.

El anuncio ha dejado varias preguntas para el mundo mapuche, pues en definitiva ¿Qué significa esta pomposa propuesta de la presidenta? ¿Por qué no hace mención a la violencia estatal que ha ejercido carabineros en la zona, asesinando mapuche y violentando niños en las comunidades? ¿Por qué una vez más no existe ninguna mención a la autonomía mapuche?

En la presentación de la propuesta, la presidenta expreso “Quiero pedir perdón al pueblo mapuche por los errores y horrores que ha cometido o tolerado el Estado en nuestra relación con ellos”. Sin embargo en su perdón no hace mención alguna a la situación de los presos políticos mapuche, a las huelgas de hambre en Angol, Temuco, Cañete, o a la persecución hacia los dirigentes espirituales y ancestrales del pueblo mapuche como la Machi Francisca Linconao, o sobre la condición de Lorenza Cayuan que parió engrillada a su hija Sayen. ¿Se puede pedir perdón mientras en Cañete, Lebu y otras zonas en conflicto, la policía militarizada continua sembrando el terror con armamento de guerra?

Los grandes ausentes del Plan Araucanía

El gran ausente de este plan es el pueblo mapuche y la demanda por autonomía territorial. Ana Llao, ex consejera de la Conadi y actual dirigente mapuche criticó la falta de participación que hubo en la construcción de esta propuesta y señaló que los planteamientos que se impusieron responden a un sector empresarial. “Quien dirigió la Comisión fue la multigremial de la Región, la misma que nos persigue día a día”.

En tanto, Rodrigo Curipán, werkén del Lof Rankilko, argumentó que este tipo de iniciativas no abordan los problemas de fondo. “Ellos plantean esta Ley Araucanía como un problema más de fomento, como si los mapuche fuéramos pobres a consecuencia de la falta de oportunidades. Los mapuche somos pobres por la usurpación del territorio”.

El dirigente político mapuche, Diego Ancalao, expresó: "llama la atención que, una vez más, al igual que los anteriores gobiernos de la Concertación y de la derecha, nada se diga sobre la autonomía del pueblo Mapuche, como si se tratara de un tema olvidado y no lo es. Debe haber un reconocimiento constitucional, a través de un estatuto legal, que regule el funcionamiento autónomo en el territorio Mapuche y una estructura que le de representación, un Parlamento Mapuche de acuerdo a identidades territoriales”.

De esta forma cuesta pensar en un recibimiento satisfactorio de la propuesta emanada del gobierno, pues de la autonomía mapuche, no hay ninguna palabra. Tal como mencionó el escritor y periodista, Pedro Cayuqueo, estas medidas parecen ser un “refrito” que solo apunta a ser un control de daños de la situación. Es decir, más que expresar un avance para el pueblo mapuche –es difícil catalogar de avance cuando la propuesta se da a partir de la ausencia de las comunidades en la construcción de la misma-, en el contenido es una política que no toca el tema de fondo, que es la deuda histórica: la devolución de tierras usurpadas por el estado y que hoy ocupan principalmente las empresas forestales y latifundistas.

La propuesta es “algo”, pero algo de lo mismo, pues entre otras cosas, no cambia la dirección del gatillo, la policía seguirá apuntando hacia la misma dirección y actuando como guardias privados de las empresas forestales y estas continuaran explotando los recursos naturales que en el pasado pertenecían a las miles de familias del pueblo mapuche.






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