Géneros y Sexualidades

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Policlínico Identidad de Género en Valparaíso: irregularidades e invisibilización

"El policlínico nunca apareció como un proyecto que requiriera financiamiento, a pesar de que el Ministerio ha enviado varios millones para proyectos trans desde 2014 sin especificar su uso"

Lilith Herrera

Activista trans

Martes 1ro de marzo de 2016 | 10:36

El 1 de septiembre del año recién pasado, comenzó a funcionar el policlínico de identidad de género del hospital Carlos Van Buren, gracias a que el Ministerio de Salud, a través de sus asesores de derechos humanos, sumados al Director y Subdirector del Hospital dieron el vamos en una reunión previa en agosto. En estas reuniones(que fueron siempre acuerdos de palabra) el director del hospital y el Ministerio se comprometieron a hacer que todo funcionara como corresponde, entregándole al policlínico los protocolos, junto con los presupuestos que se necesitaban. Sin embargo, ahora no se cuentan con hormonas ni con pabellones.

Una vez puesto que el policlínico se puso en funcionamiento, en noviembre, se realizó una negociación que siempre se hace con el hospital y el servicio de salud, donde se escoge la cartera de prestaciones para el año; es decir, se proponen todos los proyectos que necesitan presupuesto. Pero por diferentes motivos, la dirección del hospital no se hizo cargo de que el policlínico estuviera en esa negociación. Ya que en los acuerdos entre el Minsal y la directiva del hospital fueron solo de palabra, por lo que el policlínico nunca apareció como un proyecto que requiriera financiamiento, a pesar de que el Ministerio ha enviado varios millones para proyectos trans desde 2014 sin especificar su uso. A causa de eso, y desde ese momento, el policlínico está funcionando "ilegalmente", esto quiere decir que lo financia el hospital, pero no hay "permiso" desde el servicio de salud para recibir gente o gastar dinero en sus tratamientos. Abril será un mes clave, ya que hay una re-negociación de esta cartera, en la que se puede tener incidencia.

O sea, que se dio el "vamos", pero se hubo vacíos en su tramitación, lo que quiere decir que no se hicieron cargo de lo que iniciaron de manera óptima. Y ya en noviembre el policlínico dejó de recibir las hormonas correspondientes a los tratamientos de reemplazo hormonal, siendo notificados desde el Ministerio que existe una alta probabilidad de que no las reciban, por falta de financiamiento, en el futuro cercano. Del mismo modo se informó que no existe disponibilidad de pabellones quirúrgicos para realizar las operaciones de reasignación de sexo que están contempladas en el programa.

En cuanto a las operaciones, van en el mismo presupuesto, pero el principal problema es que no se les asignan horas de pabellón a las personas transgénero que quieran pasar por una cirugía de reasignación de sexo porque en el mes hay permiso para 10 operaciones de mastectomía, por ejemplo, pero esas 10 son para todo el hospital, incluyendo a cáncer de mamas. Entonces, siempre va a haber un caso "más urgente " que los trans, porque no corren riesgo vital y no tienen sus propios pabellones asignados (4 al mes solo para operaciones trans, que sería lo óptimo).

Aquí queda en envidencia una clara irregularidad, al tiempo que volvemos a ser invisibilizados/as y violentados/as por distintas autoridades tanto del Gobierno como del área administrativa del hospital Carlos Van Buren; pero que es parte de la tónica de invisibilización que continúa teniendo la población trans. Nosotras y nosotros que ahora aguardamos una ley que brinde protección a la identidad de género. La que por cierto, no será suficiente para acabar con la transfobia y el maltrato y asesinatos que ésta provocan, pero al menos representa un avance en términos materiales, dado que nos permitirá tener un carnet acorde a nuestra identidad pero que, debido a la ausencia de políticas públicas, no nos asegura una inserción laboral efectiva que apunte a una integración real y digna en los lugares de trabajo. Para ello y tal como se estableció en Argentina, debería existir, de mínima, un cupo de base (de ahí hacia arriba) para nuestra inserción.

Es sumamente importante, apostar a cambiar el sentido común y transformar la realidad: ésa que nos condena a tener un promedio de vida de 35 años, cuyas principales causas de muerte son las ITS y los asesinatos y a exigir nuestros derechos, luchando en las calles junto a estudiantes, sectores de la clase trabajadora y oprimidos; para golpear con un solo puño al régimen corrupto y elitista que nos entrega ciertas concesiones, con las que ha acallado a los movimientos de la diversidad sexual y de identidad de género, los cuales, por naturaleza, debiesen ser subversivos. Por ello, es que desde Pan y Rosas Teresa Flores, invitamos a este mismo sector, así como a las compañeras mujeres, a un Encuentro Nacional de mujeres, diversidad sexual y las identidades de género, para que, a través del grito de miles, hagamos temblar las paredes del Parlamento y construir una nueva sociedad que no nos explote, oprima ni asesine.

Victoria González
Lilith Herrera
Alexa Manzano
Activistas y militantes trans Pan y Rosas Valparaíso






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