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Red Internacional

CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL.Por Salud, Trabajo, Pan y Vivienda. Lista de Trabajadoras y trabajadores Revolucionarios a la Convención

Presentamos a continuación algunos de los ejes programáticos de la Lista de Trabajadoras y trabajadores Revolucionarios que se presentará a la convención constitucional. Llevarán candidatos a nivel nacional, entre ellos a Dauno Tótoro por el Distrito 10, Jossefe Cáceres por el Distrito 12 y Daniel Vargas por el Distrito 3.

Miércoles 9 de diciembre de 2020 | 10:32

Desde el 18 de octubre del 2019, millones salimos a las calles a enfrentar la represión y militarización, cansados de décadas de humillaciones y abusos, contra este gobierno asesino, que tiene sus manos manchadas con la sangre del pueblo.

Nuestra rebelión no surgió de la nada; emerge como combinación de una larga trayectoria de luchas: desde el movimiento estudiantil secundario y universitario; a las combativas huelgas obreras en puertos, minas, bosques y ciudades; las tomas de terreno de pobladores en lucha por el derecho a la vivienda. También de la heroica resistencia del pueblo mapuche y del despliegue de la inmensa fuerza del movimiento de mujeres. “Chile Despertó” para hacerle frente a un sistema que está al servicio de las grandes transnacionales y millonarios. Nuestra rebelión fue parte de una oleada internacional como vimos en Estados Unidos y de forma más reciente, con el pueblo peruano en las calles.

La rebelión mostró la potencialidad de la fuerza de la clase trabajadora en alianza con la juventud y el pueblo. La huelga general del 12 de noviembre demostró que somos las mayorías trabajadoras quienes movemos el país, y era una enorme fuerza para terminar con el gobierno y con toda la herencia de la dictadura.

Pero los partidos del régimen político en el que vivimos, desde la derecha hasta la ex Concertación y sectores del Frente Amplio corrieron a firmar entre gallos y medianoche el “Acuerdo por la paz y la Nueva Constitución”. Ese 15 de noviembre acordaron iniciar un proceso constituyente controlado por ellos mismos, para desviar la lucha en las calles y mantener el legado de la dictadura, que consolidaron tanto la Concertación como la Derecha. Por su parte, el Partido Comunista (PC) -a la cabeza de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT)- renunció a pelear por la salida de Piñera y a continuar la huelga general del 12N.

No obstante, el aplastante triunfo del Apruebo en el plebiscito mostró que hay profundas aspiraciones para terminar con el legado de Pinochet. El pueblo ha dicho claramente que quiere pensiones y salarios dignos, NO+AFP, salud pública, gratuita y de calidad, fin a los abusos empresariales. Pero esto no lo hemos conquistado, y aún se mantienen en pie todas las herencias de la dictadura.

Ahora, lo que buscan los partidos del sistema es imponernos un nuevo engaño. Quieren cambiar algunas cosas para no cambie nada de la obra fundamental de la dictadura y de estos “30 años”: el saqueo de los recursos naturales, la precarización laboral y salarios de hambre que vivimos millones, una salud de miseria donde nuestras familias mueren en listas de espera, jubilaciones de hambre para enriquecer a un puñado de banqueros y grandes empresas; y así suma y sigue.

La convención constitucional será impotente para resolver nuestras aspiraciones: está llena de trampas y restricciones. Con los dos tercios de quórum le entregaron poder de veto a la Derecha y a la vieja Concertación para que mantengan vivo el legado de explotación y opresión de Pinochet; se instaura el respeto a los tratados internacionales que impiden terminar con el saqueo de los recursos naturales y estratégicos del país; no tienen derecho a votar ni ser electos los menores de edad, la misma juventud secundaria que saltó los torniquetes y abrió la rebelión; una convención que entrega impunidad a los represores partiendo por Piñera.

La Convención Constitucional no es la Asamblea Constituyente verdaderamente Libre y Soberana por la cual peleamos en las calles. Creemos que sólo mediante la movilización y la auto-organización de la clase trabajadora y el pueblo, en la perspectiva de la huelga general para sacar a este gobierno, es posible conquistarla y acabar con toda la herencia de la dictadura. Una Asamblea Constituyente sin ningún veto de minorías que buscan restringir la voluntad popular. Sin Piñera, sin este régimen y sin ninguna limitación de las instituciones actuales. Que pueda decidir sobre cualquier cosa por mayoría simple, sobre todos los temas que considere necesarios. Con derecho a voto y a ser electos a la juventud desde los 14 años de edad. Ninguna limitación para dirigentes sociales y sindicales, los pueblos originarios y las mujeres. Con miles de representantes, elegidos 1 cada 10.000 electores, con posibilidad de revocabilidad del mandato y que todos los constituyentes ganen lo mismo que una profesora.

A la vez que seguimos peleando por ello, impulsaremos una lista de candidaturas de trabajadoras y trabajadores revolucionarios, para denunciar las trampas y vetos de la convención. Queremos enfrentar de forma consecuente a los partidos del sistema y mantener en alto las banderas de la rebelión, junto a la movilización de la clase trabajadora y el pueblo.

1) Para conquistar las demandas de la rebelión de octubre y hacer frente a la crisis sanitaria, económica y social

Salarios y pensión mínima de 550 mil pesos acorde a la canasta básica familiar. No más AFP. Por un sistema de reparto tripartito, solidario y gestionado por trabajadores y jubilados, con la ayuda de profesionales.

Libertad a las y los presos políticos de la rebelión y desprocesamiento de todos los luchadores criminalizados. Juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la represión. Fin al toque de queda y estado de emergencia. La militarización del país no es la solución para combatir la pandemia. Militares a los cuarteles. No a la militarización de la Araucanía. Fin a la represión. Anulación de la ley anti-terrorista. Disolución de la policía. A organizar la auto-defensa de la clase trabajadora y el pueblo frente a la brutalidad policial.

Salud digna y de calidad para todos. Aumento inmediato del presupuesto hospitalario. Por un sistema nacional público de salud, de calidad y con cobertura universal, para que hospitales, consultorios, clínicas y laboratorios estén al servicio y atiendan como una sola red pública a toda la población. Todos los insumos, equipos e infraestructura del sector privado deben estar a disposición de las necesidades de la población, en un plan nacional sin tener que gastar millones para subsidiar a un puñado de empresas que lucran con nuestra salud.

Quienes están en la “primera línea” del combate a la pandemia, trabajadores de la salud, deben estar resguardados con todos los insumos esenciales. Aumento de la capacidad sanitaria, contratación inmediata e indefinida de todos los trabajadores de la salud que se encuentren a honorarios, practicantes y estudiantes de medicina avanzados, trabajadores de la salud cesantes, con sueldo completo. Bono Covid ahora y aumento de salarios para trabajadores de la salud. Tests masivos y gratuitos en lugares de trabajo a todos los que tengan síntomas, a las personas cercanas y sectores de riesgo, así como trabajadores de la salud y aquellos que trabajen en sectores esenciales de forma preventiva, invirtiendo ya en millones de kits de test y máquinas para su procesamiento, habilitando a su vez lugares especiales para asegurar su realización y mediante un control de testeo efectivo.

Comités de higiene y seguridad en todos los lugares de trabajo para resguardar la integridad y salud de nuestras vidas, para debatir e imponer las medidas necesarias para nuestro resguardo, desde la paralización de una industria no esencial sin despidos y con el 100% del salario, medidas de higiene y seguridad necesarias en los trabajos esenciales, y para avanzar a discutir desde los trabajadores cómo podríamos usar la producción al servicio del combate a la crisis y en beneficio del pueblo.

Impuesto extraordinario a las grandes fortunas, banqueros y mineras, para garantizar un ingreso de emergencia de $500.000 a todas y todos los trabajadores informales y desocupados mientras dure la pandemia.

Prohibición de despidos y derogación de la ley de protección del empleo. Fin al subcontrato, la flexibilidad laboral y toda forma de precarización, por trabajo estable para todas y todos. Por el derecho a huelga efectiva y sin restricciones, y negociación colectiva por rama. Reducción de la jornada laboral, repartiendo las horas de trabajo entre ocupados y cesantes, sin afectar el salario. Ante el cierre de empresas o despidos masivamente, hay que defender los puestos de trabajo, exigiendo la apertura de los libros de contabilidad; y nacionalización de aquellas empresas, con control obrero de la producción.

No pago de cuentas de servicios básicos por todo lo que dure la pandemia. Control de precios por comités de trabajadores y pobladores.

Fin a la educación de mercado. Educación pública y gratuita, de calidad, laica y no sexista. Condonación inmediata del CAE: Ningún pago a los banqueros. Acceso irrestricto a la universidad. Fin a las pruebas estandarizadas a estudiantes y docentes. Democratización de las escuelas, que sus autoridades sean electas por todos los integrantes de la comunidad educativa.

¡No + SENAME! Por un sistema educacional y de hogares que sean directamente administrado por profesionales y trabajadores de la educación y la salud, que garantice alimentación, cuidados y tratamientos médicos y sicológicos, educación acorde a las necesidades específicas de estos niños, separado de las instituciones de justicia que los encarcela por ser pobres pero que exculpa y protege a los ricos y a sus hijos. Que al mismo tiempo garantice condiciones laborales que respeten los derechos de los trabajadores. Todo esto financiado directamente por el Estado.

¡Basta de violencia estructural contra las mujeres! Las mujeres trabajadoras vivimos el lado más crudo de las herencias de la dictadura; por eso decimos: A igual trabajo, igual salario. Vamos por plenos derechos laborales y reproductivos. Salas cunas en cada lugar de trabajo. Plan de emergencia contra la violencia machista, para que toda mujer que se encuentre sometida, ella y/o sus hijos/as, y/o personas a su cargo, a situaciones de violencia que afecten su vida, libertad, dignidad e integridad física, psicológica y sexual, económica o patrimonial, así como también a su seguridad personal, reciba una retribución estatal mensual a la que tengan acceso todas las mujeres mayores de 16 años, con previsión social y servicio de obra social gratuito, extensivo a sus hijos/as u otras personas que estuvieran a su cargo. Refugios transitorios dignos y plan de vivienda estatal con impuestos a las grandes empresas inmobiliarias. Derecho garantizado al aborto legal, libre, seguro y gratuito.

Fin al negocio inmobiliario. Plan de viviendas y obras públicas. Para los capitalistas la vivienda no es un derecho sino un negocio. La lucha por la "vivienda digna" es sumamente actual. En el país más de 700 mil familias viven en campamentos y más de 2 millones están hacinadas. Diversas organizaciones de pobladores se han organizado por este derecho hace varios años. Una salida a esta situación solo podrá lograrse mediante una reforma urbana integral que comience por un plan de viviendas y de emergencia habitacional para el pueblo trabajador, junto a un plan de infraestructura y obras públicas. Este plan debe ser solventado con impuestos progresivos a las grandes fortunas, y para garantizar que estén al servicio de las grandes mayorías debe estar bajo gestión de los trabajadores, comités de vivienda y organizaciones populares, las grandes inmobiliarias deberán pasar a manos de la clase trabajadora en función de sus necesidades y no del lucro.

Derecho a la auto-determinación del pueblo mapuche, y devolución de sus tierras. Nacionalización sin pago de las tierras usurpadas por Matte y Angelini de las forestales. Luchamos por la unidad entre explotados y oprimidos, por la unidad de la clase trabajadora y el pueblo mapuche. Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre. En el histórico conflicto del Estado capitalista chileno y los empresarios contra el pueblo-nación Mapuche, nos ubicamos junto al pueblo mapuche y defendemos el derecho a la autodeterminación nacional de éste último, lo que para nosotros puede implicar incluso, si el pueblo Mapuche lo determina en sus instancias de autodeterminación, la formación de un Estado independiente con territorio propio. La clase trabajadora no puede imponerle una nacionalidad a un pueblo oprimido por siglos, primero por la Corona española y luego por la clase dominante el Estado capitalista chileno. Sin combatir los intereses capitalistas, cualquier “derecho a la autodeterminación” o grado de autonomía o soberanía que se otorgue hoy, será retirado el día de mañana. La tarea histórica de la conquista al derecho de la autodeterminación sólo podrá obtenerse mediante la alianza de trabajadores chilenos/as y el pueblo mapuche contra un enemigo común: el Chile que heredamos de la dictadura de Pinochet.

2) Por una salida de fondo para que la crisis la paguen los capitalistas y no el pueblo trabajador

Para conquistar el Pan, Salud y Trabajo, necesitamos tomar medidas de fondo. Los grandes recursos y riquezas del país están en manos de grandes transnacionales y grandes empresas. Hoy es más necesario que nunca poner todos esos recursos en manos y beneficio de todo el pueblo trabajador. Por ello, proponemos la suspensión inmediata del pago de deuda externa a los especuladores. Solo en intereses este año, el Estado chileno deberá desembolsar 2.500 millones de dólares.

Estas medidas deben ir en función de una planificación racional basada en las necesidades sociales y no según las ganancias de los grandes empresarios. Para ello deben estar ligadas a una salida de conjunto para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores, y poner fin al saqueo y explotación de los grandes monopolios multinacionales, con medidas tales como:

Nacionalización de los recursos estratégicos, sin pago a sus dueños y bajo administración del pueblo trabajador y control popular. El cobre está prácticamente privatizado con más del 70% en manos principalmente de multinacionales. El cobre representa más del 50% de las exportaciones totales del país. Ha sido durante décadas el “sueldo de Chile”. La “renta minera” que deja este gran saqueo es uno de los pilares básicos de la dependencia nacional y del sometimiento al imperialismo.
Son millonarias ganancias y se las llevan empresas multinacionales como BHP Billiton (dueña de Escondida), Glencore (Collahuasi), AngloAmerican (Collahuasi, El Soldado y Los Bronces) junto al Grupo Antofagasta Minnerals de Luksic (Zaldívar). Es también el caso del negocio forestal, segundo sector estratégico de exportación. Grupo Arauco, de los Angelini, y la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), del Grupo Matte. Ambas empresas controlan el 70% del negocio forestal. Juntas poseen casi 2 millones de hectáreas. En las zonas forestales hay 100.000 personas sin acceso al agua potable y es mayor la pobreza al promedio nacional en Cautín (25%) y en Malleco (35%). Y tienen al aparato del Estado al servicio de la gran propiedad forestal.

El cobre y los recursos mineros, forestales y marítimos del país deben ser nacionalizados sin pago, gestionados y planificada por comités de trabajadores y miembros de la comunidad local, acorde a las necesidades sociales y no al criterio de lucro de un puñado de empresarios, acorde al bienestar social y no a la contaminación. Profesionales e intelectuales podrían contribuir a esta tarea. El cobre deberá ser una palanca tanto para la resolución de las necesidades sociales como de la conversión del modelo productivo culminando con el atraso en los demás sectores y en la dependencia extrema de un rentismo extractivo-exportador. Estas medidas permitirán sentar las bases de una planificación racional de la economía, no de la irracionalidad de la ganancia, de la competencia, no solo produce explotación, enfermedades, desastre ambiental, poblaciones contaminadas, sino al servicio de las mayorías explotadas. Asimismo, luchamos por la nacionalización de todas las empresas privatizadas desde el golpe cívico militar del 73’, que han ido a parar a las manos de las grandes empresas amigas de la dictadura y luego de la Concertación.

Estatización sin indemnización y bajo gestión obrera de las empresas de electricidad, agua y servicios públicos. Una de las claves del modelo de acumulación capitalista ha sido la privatización de los servicios básicos esenciales como agua y energía, negocio manejado por grandes empresas privadas, la mayoría transnacionales ligadas a países imperialistas y potencias como China, en alianza con sectores del capital nacional.

Nacionalización de la banca y el crédito en un banco estatal único. Por una banca estatal única gestionada por los trabajadores, para evitar la evasión y huida a los paraísos fiscales, asegurar los ahorros de los pequeños ahorristas y centralizar el ahorro nacional hacia las necesidades postergadas de las mayorías trabajadoras. Asimismo, poner fin al pago de la deuda pública externa, ya que son miles de millones de dólares que siguen yendo a parar a manos de los especuladores.

3) Por una estrategia para vencer

Sabemos que estas demandas encontrarán la resistencia de los grandes empresarios, multinacionales y los partidos del sistema que defenderán con uñas y dientes sus riquezas y privilegios. Por eso es utópico pensar que podemos conseguir nuestras aspiraciones sin enfrentar a las multinacionales y los grandes poderes dueños de este país.

Tanto el PC como el Frente Amplio (FA), pese a que los primeros votaron a favor de la “ley de suspensiones” y los segundos, la ley anti-protesta, ahora tratan de mostrarse como la alternativa de un posible “polo de izquierdas”. Cuentan con un programa que en lo esencial busca “terminar con el neoliberalismo” para humanizar el sistema capitalista, sin enfrentar a los dueños del país. Un programa que no toque a los grandes capitalistas en el marco de una crisis económica y social no podrá resolver íntegra y efectivamente nuestras aspiraciones. El camino del PC y el FA, de conciliación con los grandes empresarios y que constantemente buscará alianzas con la centro-izquierda, es el camino opuesto del que necesitamos las y los trabajadores.

Para impedir los ataques y precarización que vivimos; para enfrentar la represión y brutalidad policial, y conseguir cada una de estas demandas, necesitamos fortalecer el único camino en el cual podremos derrotarlos: el camino de la movilización permanente, hacia un plan de lucha que culmine en la huelga general para echar a Piñera y todo este régimen, y así forjar la alianza obrera y popular para conquistar todas nuestras demandas. Sin este camino, la nueva constitución redactada por los viejos dinosaurios empresariales mantendrá todo lo fundamental de la vieja constitución de Pinochet.

En su último congreso, el PC ha llamado a “rodear con la movilización de masas el desarrollo de la Convención Constitucional”. Sin embargo, a través de la CUT han mantenido una pasividad y desmovilización que solo favorece al gobierno y a las trampas de los partidos del sistema.

La CUT y Unidad Social deben poner fin a la vergonzosa tregua con el gobierno que vienen desarrollando, y convocar a un Paro Nacional, con un plan de lucha ascendente en la perspectiva de la huelga general. Es necesario para derrotar a este régimen, que se vaya Piñera y para imponer las medidas en beneficio del pueblo trabajador, y así no seamos nosotros quienes paguemos por la crisis. Frente a la pasividad de la burocracia sindical, luchamos por recuperar los sindicatos, federaciones y centrales, para que sean herramientas de lucha y no de conciliación.

En ese camino, es necesario el impulso de organizaciones democráticas de lucha de los trabajadores y el pueblo pobre para esta pelea, y serán estas organizaciones las que podrán encabezar un gobierno provisional de las organizaciones obreras y del pueblo pobre que convoque a una constituyente, como transición a un gobierno de las y los trabajadores de ruptura con el capitalismo.

Este programa que presentamos, lo hacemos para proponer una alternativa política de las y los trabajadores, las mujeres y la juventud, que sea completamente independiente de empresarios y sus partidos, que denuncie sus engaños e impulse la movilización de la clase trabajadora y el pueblo para conseguir nuestras aspiraciones. Impulsaremos desde esta tribuna la lucha y organización de la clase trabajadora y la juventud, que no tenga ningún compromiso con este sistema y sus partidos.

Queremos poner este programa a disposición de miles de luchadores, trabajadores, estudiantes, mujeres, pobladores, para discutirlo ampliamente en asambleas, lugares de trabajo y en las calles, para profundizarlo, y así levantar colectivamente una alternativa de izquierda que se proponga enfrentar este sistema, para construir un partido revolucionario que se proponga terminar con esta sociedad de explotación y opresión.




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