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Red Internacional

Cada día los anuncios de una crisis económica profunda a nivel internacional se hacen más reales y copan cada vez más los debates en los medios de prensa. Es por esto que frente a esta situación y frente a la alarma que encienden los empresarios en Chile nos preguntamos ¿por qué es necesario un 20% de impuesto a los más ricos?

Felix MelitaEstudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Sábado 18 de abril de 2020 | 06:33

Cifras de desempleo aumentando, suspensiones de trabajadores, sueldos recortados a la mitad, anuncios de cierre de empresas, contracción en el PIB, y caída de la economía. Esos son parte de los anuncios y del escenario que diversos analistas señalan que se avecinan para Chile.

Sin embargo, lejos de tomar una medida favorable a la familia trabajadoras, el gobierno de Sebastián Piñera, los fallos de la Dirección del Trabajo, los anuncios de la Cámara Nacional de Comercio, y las medidas tomadas por el empresariado, han sido la de aplicar y profundizar diversas acciones y medidas de ajuste en contra de las familias trabajadoras.

Aquí es donde los empresarios comienzan con discursos como los de ponerse las manos en el bolsillo, o un discurso de unidad basado en la falsa idea de familia entre patrones y trabajadores. En definitiva se trata de un discurso para que las y los trabajadores y sus familias acepten las medidas en contra de ellos, bajo la excusa de medidas a tomar para enfrentar la crisis del COVID-19.

Esta es una razón más que suficiente por un lado para exigir la prohibición total de todos los despidos, así como otras medidas como la exigencia del cese del trabajo en sectores no esenciales para evitar contagios de trabajadores a costa del bolsillo empresarial. Pero también la de un impuesto del 20% a los más ricos.

Y es que Chile cuenta con alrededor de 12 mega empresarios en el ranking de la revista Forbes, entre los que se encuentra Iris Fontbona, la viuda de Luksic Abaroa, quien posee una fortuna avaluada para el 2019 de $15.400 millones de dólares. A esto le sigue Julio Ponce Lerou, quien amasa una fortuna avaluada en $4.500 millones de dólares, mientras Horst Paulmann, el controlador de Cencosud, y Álvaro Saieh, quienes se suman a la lista con $3.000 millones de dólares cada uno.

A estos magnates se les suma nada más que el mismísimo Sebastián Piñera, con una fortuna avaluada en $2.800 millones de dólares, seguido por Roberto Angelini, presidente de Copec, quien ostenta una fortuna de $2.200 millones, mientras que su hermana, Patricia Angelini, le sigue con $1.700 millones de dólares.
Finalmente, en la lista se encuentran Jean Salata, Juan Yarur (BCI) y los hermanos Bernardo y Eliodoro Matte, presentando una fortuna de $1.900 millones, $1.500 millones y $1.000 millones de dólares respectivamente.

Definitivamente se trata de una fortuna de proporciones estratosféricas, sobre todo en medio de una situación en la que el sistema público de salud se encuentra profundamente debilitado, desmantelado y carente de insumos para enfrentar esta crisis. Todo esto sumando a las familias que se están viendo y se verán enfrentadas a los despidos, la cesantía y las suspensiones de contrato.

Los empresarios ya alertan que llegará un momento decisivo para la economía chilena. Pero para que este sea favorable, se deben desplegar una serie de medidas que aseguren que la crisis la paguen los ricos, los millonarios y los poderosos, a través de la nacionalización bajo control de sus trabajadores de toda empresa que quiebre o cierre, así como la reconversión de la industria para fabricar insumos médicos para los trabajadores de la salud y el pueblo, en donde el impuesto al 20% de la riqueza de los dandys es una medida para enfrentar la crisis.




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