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Red Internacional

En un nuevo 1° de mayo. ¿Por qué las y los trabajadores debemos luchar por recuperar los sindicatos?

El gobierno de Boric asumió bajo grandes expectativas de un sector de masas y de la clase trabajadora (aunque con apoyo condicional), hasta ahora hay grandes sectores que siguen expectantes, tanto de este como de la propia Convención Constitucional. Estas expectativas por un lado tiene relación a que hay mucha gente que aún lo ve como un gobierno y una convención producto de las calles, pero no podemos desconocer que hay un sector que juega un rol activo en profundizar expectativas e ilusiones dentro del movimiento obrero, expresando cada vez más sus intenciones e integración dentro del gobierno, como es la burocracia sindical que dirigen los grandes sindicatos como la CUT, el Colegio de Profesores, federaciones y confederaciones mineras, comportándose como “ministros oficialistas” de Boric, lo que juega en contra de la independencia política de la clase trabajadora, siendo un límite en un momento en que las y los trabajadores necesitan organizarse lejos de toda conciliación para enfrentar la carestía de la vida que nos encontramos cargando en nuestros bolsillos y vidas.

Domingo 1ro de mayo | 02:56

Llevamos un poco más de un mes desde que asumió con altas expectativas de una gran mayoría el gobierno de Boric y Apruebo Dignidad(AD), para algunos como el gobierno que asumió producto de la calle, llevado trás de sí varias ilusiones, sobre todo-y acompañado de una Convención Constitucional-en relación a las demandas que millones reclamamos en las calles contra la herencia de la dictadura reflejadas en la precarización de la salud y la educación, en las pensiones y salarios de hambre durante décadas.

Desde la asunción de este nuevo gobierno, comenzamos a ver hechos concretos de que aquellas ilusiones podrían terminar siendo sólo eso, y es que del momento que se conforma el gabinete político de Boric, con dos coaliciones, por un lado los partidos de Apruebo Dignidad y por otro un sector representado en los partidos de “los 30 años” y los intereses de un sector de la burguesía, con neoliberales, como Mario Marcel ligado al PS y ex presidente del Banco Central, encabezando una de las carteras más importantes como es la de Hacienda o en el caso del Ministerio de Minería, con Marcela Hernando del Partido Radical. Esto revivió a figuras que han sido parte de mantener el saqueo, la carestía de la vida y la privación de derechos básicos que se impusieron a punta de rifles y sangre durante la dictadura.

Desde que asumió este nuevo gabinete, no hubo un rechazo a nivel de masas por la presencia de las y los políticos administradores de todas las herencias por las cuales millones salimos a las calles el 2019, eso producto de las expectativas que aún persisten, lo que hace una semana se hizo más evidente. Con el rechazo del quinto retiro, no hubo respuestas como en el gobierno de Piñera con presión en las calles, con un paro parcial en tres ciudades de los portuarios que no se comparó al paro portuario por los retiros en el gobierno anterior. Pero, no podemos pensar ni reducir que la falta de respuestas de los sectores populares y la clase obrera es responsabilidad de estos propios sectores, y es que aquí hay un factor importante dentro de los engranajes del gobierno que en vez de fortalecer la organización de las y los trabajadores no ha hecho más que ser la correa de transmisión de las ilusiones, expectativas y conciliación a pesar de estar en un momento donde la inflación y los altos precios se encuentra destruyendo cada vez más los bolsillos de la familia obrera, y este es el rol que juegan las direcciones principales del movimiento obrero en el país como lo es la burocracia sindical.

Dirigentes como otros “ministros” más del gobierno

La relación y carácter de la burocracia sindical con el gobierno actual, es algo que se venía fraguando previo a los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Dentro de toda la ola anti Kast, donde salieron diferentes pronunciamientos desde organismos sindicales a favor de Boric y contra la posibilidad de que saliera el ultraderechista, también hubo juntas previas de compromisos y firmas.

Ejemplo de esto fue la reunión, entre Boric y la Federación de Trabajadores del Cobre (trabajadores de planta de Codelco), quienes en noviembre pactaron un acuerdo que el actual presidente firmó, en el que se ratificaba el apoyo a este en la segunda vuelta, acordando que este nuevo gobierno tomase el compromiso de mantener CODELCO 100% en manos del Estado, el respeto íntegro de los derechos de las y los trabajadores validando la participación activa del movimiento sindical, terminando también con la precarización y tercerización laboral. A cambio de esto, la FTC se pondría a la cabeza de potenciar el rol de financiamiento de la minera estatal a la inversión pública en educación, salud, vivienda y seguridad social, como también y con un discurso medio gerencial de asegurar el desarrollo estratégico de la empresa con eficiencia, competitividad, sustentabilidad económica, ambiental y social.

Pero esto, sólo fue el inicio de un respaldo bajo ciertas “condiciones” de las dirigencias del cobre, ya que asumido el gobierno, las instancias de reunión con Marcela Hernando(PR), ministra de minería siguieron una tónica similar con las federaciones de CODELCO, la minería privada como la Federación Minera de Chile(FMC) y también con los representantes de trabajadores contratistas como la Confederación de Trabajadores del Cobre(CTC) que salieron con todo a defender la asignación de Bárbara Figueroa como embajadora en Argentina o la celebración del ex presidente de los contratistas Manuel Ahumada como SEREMI del Trabajo en la Región Metropolitana diciendo que esto “reflejan el espíritu que anima al nuevo gobierno, en el sentido de incorporar a la conducción del país a la clase trabajadora, y, en este caso en particular, a aquellos que han sido históricamente discriminados y precarizados: las y los trabajadores subcontratados”. La misma tónica de encuentros se dio con el ministerio del trabajo encabezado por la ministra, Jeanette Jara del Partido Comunista(PC).

Estas instancias, no hicieron más que fortalecer la búsqueda cada vez más profunda de la integración de los “representantes” sindicales de las y los trabajadores del cobre en este nuevo gobierno.

Esto último lo expresaron concretamente tanto las direcciones sindicales de la FTC como la FMC, los dos grandes organismos de trabajadores de la minería estatal y privada, en diálogos con las ministras de gobierno planteando cuestiones como trabajar con agendas a largo plazo, a la vez que denunciaron la forma antisindical de la administración de CODELCO en el caso de la FTC, aunque callaron y se adaptaron al nombramiento del neoliberal de Pacheco como presidente ejecutivo de la estatal, o la FMC exigiendo abiertamente con minuta programática y políticas desde la federación con los temas que quieren abordar permanentemente con el ministerio, y no bastando con ello, como lo dijo su ex presidente Gustavo Tapia-invitado a la cita con el gobierno-que “Queremos tener una presencia real dentro del actual gobierno para revertir la sensación de que los dirigentes somos meros portadores o mensajeros de quejas”, a lo que Hernando respondió con la posible conformación de un Consejo integrado por miembros de organizaciones sindicales junto al gobierno.

El caso de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), es otra expresión de cómo la burocracia sindical funciona como agentes y extensión del actual gobierno. Esto lo vimos con las negociaciones previas a que se definiera el salario mínimo, con declaraciones lejos de los intereses reales de las y los trabajadores y los sectores populares como expresó el presidente de la central, David Acuña(PS) en reunión con Marcel de Hacienda y Jara(PC) del ministerio del trabajo, donde quien preside la central obrera más importante del país en plena negociación decía que Hemos encontrado el entendimiento por parte del Gobierno de poder avanzar en política salarial, avanzar más allá de un guarismo(...)Miramos esta negociación con esperanza”. Es decir, terminaron convencidos por la política de gobierno-ligada al ajuste fiscal que Boric respetó de Piñera- que llevaba la línea de no discutir guarismos o montos, en un momento donde la carestía de la vida azota los bolsillos de las familias obreras y populares.

Ya sabemos en qué terminó esto, y fue en acuerdos dentro del Consejo Superior Laboral(CSL)-política de la reforma laboral de Bachelet que no había funcionado-encabezada por la vicepresidenta de comunicaciones de la CUT, Silvia Silva, y como vicepresidente del CSL, el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio(CPC), Juan Sutil, más representantes del gobierno, donde terminaron acordando dos puntos centrales que para los dirigentes de la CUT es algo “histórico”, como aumentar el salario mínimo de aquí a agosto a $400.000 y la creación de un beneficio “inédito” para mitigar el aumento de los precios de los productos de la Canasta Básica de Alimentos.

Pero como bien lo explica esta nota“El galopante aumento de la inflación toca con más fuerza a quienes menos tienen. Si el IPC marcó 9,4% en marzo, registrando la mayor alza en 29 años, en el caso del costo de la Canasta Básica de Alimentos CBA es aún peor. Según el cálculo realizado por la Subsecretaria de Evaluación Social, el costo de la CBA subió entre enero y marzo un 7,5%, es decir que los $350 mil del salario mínimo en enero, son equivalentes a $376 mil actuales, a solo $4.000 pesos de los $380 mil que subirá el gobierno. Se trata de un aumento real casi nulo que será absorbido por el aumento de la canasta.”. Mientras que, la Fundación Sol a través de sus estudios ha dicho que para que una familia de entre 3 a 4 integrantes "Para satisfacer el piso básico de la línea de la pobreza, el salario mínimo bruto debiera ser de $630 mil", por lo que el acuerdo “histórico” que celebra la burocracia sindical no termina por resolver el problema urgente que hoy resisten millones en el país con el aumento de los alimentos.

Por lo descrito anteriormente, es fundamental que las y los revolucionarios, y toda organización que se proponga pelear por la recomposición de un movimiento obrero que sea combativo, clasista y revolucionario, contrapongan al actuar de la burocracia sindical una alternativa que luche contra la integración al gobierno actual como a cualquiera que no represente realmente los intereses de la clase obrera y las masas, y con ello al Estado que representa los intereses de los empresarios.

¿Por qué la burocracia sindical es el principal agente de la burguesía y su Estado en el seno de las organizaciones de trabajadores?

Como planteaba León Trotsky, en su escritos de “Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista”(1940) en torno a la estatización de los sindicatos “Hay una característica común en el desarrollo, o para ser más exactos, en la degeneración de las modernas organizaciones sindicales de todo el mundo; su acercamiento y su integración al poder estatal(...) Este solo hecho demuestra que la tendencia a integrarse al Estado no es propia de tal o cual doctrina sino que proviene de las condiciones sociales comunes para todos los sindicatos”.

Pero, ¿por qué la estatización de los organismos de masas, su acercamiento al poder estatal es parte de la degeneración como lo ha sido con los sindicatos?. Para ir respondiendo a esto podemos tomar algunas cuestiones que planteaba Gramsci, cuando desarrolla el concepto de “Estado ampliado”, que si bien su esencia sigue siendo la coerción y con ello la represión a través del “grupo especial de hombres armados” (policía, ejército, etc) como definiera Lenin en torno a cómo la burguesía hasta la actualidad garantiza su dominio de clase e intereses sobre la mayoría explotada, el concepto del revolucionario italiano, tiene relación que ante el ascenso de la lucha de clases y los movimientos revolucionarios con la emergencia de la clase obrera a principios del siglo XX, el Estado también desarrolla una línea de concesión lejos de esperar pasivamente para hacerlo, articulando mecanismos para organizarlo, y parte de ello, como línea permanente buscar a través de la integración de los sindicatos estatizándolos, fragmentar y dividir la fuerza de la clase obrera.

En ese sentido, el sometimiento de las organizaciones sindicales a las leyes del Estado, como lo vemos aquí a través de un Código del Trabajo heredado de la dictadura, que plantea e impone los marcos legales desde la conformación, administración y funcionamiento de los sindicatos, ha permitido poner ese vasto plan de corrupción y de disgregación interna del movimiento obrero usando como señuelo, ante los dirigentes oportunistas, la posibilidad de que una aristocracia obrera colabore con el gobierno en una tentativa de solución “reformista” del problema del Estado (gobierno de izquierda)” [1] como plantea Gramsci, permitiendo así la formación de burocracias sindicales que actúan cumpliendo ese rol orgánicamente dentro del movimiento obrero.

Esto expresa también lo que Trotsky plantea sobre que el Estado capitalista “cada vez está menos dispuesto a admitir sobre nuevas bases la independencia de los sindicatos. Exige que la burocracia reformista y la aristocracia obrera, que picotean las migajas que caen de su mesa, se transformen en su policía política a los ojos de la clase obrera”. [2]. Por lo que la burocracia sindical, es el destacamento principal y de avanzada para organizar a través de las ilusiones en el Estado de los empresarios, la hegemonía burguesa dentro de las organizaciones de la clase trabajadora.

Es así, que el rol de la burocracia sindical termina protegiendo el dominio económico y político de la burguesía, por lo que la lucha para las y los revolucionarios en choque contra la burocracia es una cuestión estratégica. Ya que, las ilusiones en la democracia burguesa(democracia para ricos), que lleva adelante la burocracia en el seno del movimiento obrero cumplen un papel similar para la burguesía que la “fuerza moral” [3]en términos clausewitzianos para un ejército. El general prusiano le otorga a esta fuerza la mayor de las importancias; al compararla con la “fuerza física”, sostiene: “lo físico es la empuñadura de madera, mientras que lo moral es el noble metal de la hoja; por consiguiente, la verdadera y resplandeciente arma que hay que manejar” [4]. Sin embargo, en la lucha, al momento de medir fuerzas, no se trata de dos elementos que puedan separarse en la realidad: “la medida de las fuerzas morales y materiales[se da] por medio de estas últimas” [5].

La necesidad de recuperar los sindicatos y la lucha por la independencia política de los trabajadores

La anterior explicación, tomando las experiencias históricas y la teorización de importantes revolucionarios, tiene un valor fundamental para las y los trabajadores.

En la actualidad, estamos más próximos a lo que hacen las burocracias sindicales como explicamos tomando a Trotsky y Gramsci. La ubicación de la CUT, la FTC, la FMC, y la CTC, de transmitir como correas que buscan moldear un sentido común favorable al Estado y democracia de los empresarios, y con las expectativas al conjunto de la clase obrera, no son más que meras ilusiones en una democracia que no permite a las familias trabajadoras y sectores populares salir de la paralización, ante una situación de crisis que se viene cargando sobre nuestros hombros.

Ante el rol de conciliación que tienen las direcciones oficiales del movimiento obrero, es necesario construir corrientes revolucionarias en nuestros lugares de trabajo, que contrapongan tareas fundamentales para recomponer un movimiento obrero que por años ha sido imbuido por métodos e ilusiones que terminan favoreciendo a los mismos de siempre.

La necesidad de construir un partido revolucionario, como nos proponemos las y los militantes del Partido de Trabajadores Revolucionarios, que impulse estas corrientes antiburocráticas, que se planteen(si queremos llevar una lucha seria contra la burocracia sindical que son un obstáculo para que millones enfrentemos la crisis actual) luchar por la independencia completa e incondicional de los sindicatos respecto al Estado de los capitalistas, y por la democracia obrera, que como decía León Trotsky es “luchar por transformar los sindicatos en organismos de las masas explotadas y no de una aristocracia obrera. La segunda consigna es: democracia sindical. Esta segunda consigna se desprende directamente de la primera y presupone para su realización la independencia total de los sindicatos del Estado imperialista o colonial.” [6].Entendiendo la democracia obrera, como la lucha por que las y los trabajadores sean más sujeto, y no objetos de producción ni de las medidas de presión de la burocracia que busca conquistar sus propios intereses, alejados de la realidad que golpea a nuestras familias, como lo hemos visto con el aumento de la carestía de la vida con acuerdos con el gobierno que no solucionan nuestros problemas urgentes.

Cuestiones apremiantes para dejar de cargar nosotros la actual crisis y el aumento del costo de los alimentos, que nos permita conquistar: un aumento generalizado de salario y pensiones, donde ningún sueldo o jubilación esté por debajo de $650 mil pesos; un impuesto progresivo a las grandes fortunas para financiar un IFE para todos los cesantes.; reajuste mensual de sueldos y jubilaciones según el costo de la Canasta Básica de Alimentos; la nacionalización de las empresas de servicios como el Agua, Luz y Gas, para poner fin al lucro en los servicios de primera necesidad; control de precios en supermercados y grandes distribuidoras; y la nacionalización de la banca y monopolio del comercio exterior, para terminar con la fuga de capitales que hacen los ricos de este país y las transnacionales.

Para esto, es necesario luchar por refundar y recuperar las organizaciones sindicales como la CUT, las federaciones y confederaciones, bajo la democracia de las y los trabajadores, donde sean las bases quienes discutan y decidan, donde las y los dirigentes que se desvíen de los intereses de las y los propios trabajadores sean revocables, esto en la perspectiva de que la clase obrera se transforme en sujeto de su propio destino, y donde los sindicatos dejen de ser serviles a los empresarios por responsabilidad de sus direcciones, y se transformen en verdaderas herramientas que no sólo nos defiendan, sino que jueguen un papel decisivo por nuestra liberación en los momentos más agudos de la lucha de clases.


[1Gramsci, Antonio “La situación italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon)”, ob. cit., p. 233.

[2Trotsky, León, “Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista”, Los sindicatos y las tareas de los revolucionarios, Buenos Aires, Ediciones IPS-CEIP León Trotsky, 2010, p. 129.

[3Entendida como el estado de ánimo que tiene de por sí influencia decisiva sobre las fuerzas en lucha parafraseando a Clausewitz; fuerza material se puede entender en este caso, como sindicatos, partidos obreros y todo tipo de instituciones propias donde se encuentre organizada la clase obrera; la combinación de ambas permite conocer el volúmen de fuerza real dispuesto para los combates

[4Clausewitz, Carl von, De la guerra, Tomo I, ob. cit., p.272

[5Albamonte, Emilio, y Maiello, Matías, “Estrategia socialista y arte militar”, Ediciones IPS, 2017, ob. cit.,p.263

[6Trotsky, León, “Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista”, ob.cit., p.128





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