Géneros y Sexualidades

ABORTO LEGAL

¿Por qué necesitamos aborto legal?

El derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito ha sido una demanda sentida por las mujeres pobres a nivel mundial, ya que, son ellas quienes se ven arrojadas a los abortos clandestinos.

Patricia Romo

Docente Liceo B-13. dirigenta Colegio de Profesores Comunal Antofagasta

Rosa Alfaro

Trabajadora de la salud, Pan y Rosas Teresa Flores

Domingo 15 de julio de 2018

El rol histórico de la mujer: la maternidad

La mujer ha sido relegada a un rol histórico que le ha impuesto la iglesia y los sectores conservadores de la sociedad, el de madre reproductora y cuidadora, donde una mujer sin hijos es objeto de preocupación y una mujer que aborta atenta contra la familia. Hoy este rol solo de cuidadora de los hijos y enfermos ha mutado con la salida de la mujer de la vida privada al mundo del trabajo para mantener a su familia, arrojando a miles de mujeres pobres a la miseria, la pobreza, y a causa de no poder decidir sobre su sexualidad y maternidad se han visto incluso forzadas a ser madres cuando no desean serlo, teniendo más hijos de los que son capaces de mantener a causa de los bajos sueldos.

Cómo se vive el aborto en Chile y el ejemplo que nos deja Argentina

En Chile, las mujeres, como la gran mayoría de la sociedad, no tenemos prácticamente ningún derecho asegurado. En ese sentido, no es extraño que la mayoría de las mujeres que abortan ya sean madres y muchas veces, por no tener acceso al aborto, se ven obligadas a volver a serlo. Es así como para las mujeres trabajadoras esto se vuelve aún más difícil, ya que se ven obligadas a enfrentar una absoluta desprotección ante lo laboral, aunque la responsabilidad sobre el cuidado de los hijos recae mayoritariamente en sus hombros, ya que, los derechos maternales para poder trabajar sin obstáculos son escasos y se cumplen con muchas dificultades.

Las mujeres en edad fértil sufrimos el encarecimiento de nuestros planes de salud y las que somos madres, sobre todo de niños pequeños, nos convertimos en un “estorbo” para jefes y empresarios que no quieren perder ni una mínima parte de las ganancias que obtienen mediante nuestra explotación. Además, una vez terminado el periodo de fuero maternal quedamos arrojadas a la absoluta desprotección en cuanto a guardería, permisos o licencias frente a la enfermedad de los hijos.

Por otro lado, un derecho básico como la vivienda se encuentra sumamente alejado de la realidad de miles de trabajadoras. El valor del terreno en nuestro país ha alcanzado valores absurdos, con lo cual se han encarecido exponencialmente todo tipo de propiedades, ha llevado a los arriendos a precios inalcanzables y ha instalado el hacinamiento como una realidad en Chile.

Otros derechos básicos como la salud y la educación también implican un fuerte endeudamiento que la mayoría de las mujeres jefas de hogar, con un sueldo mínimo que nos mantiene en la pobreza, simplemente no podemos costear.

Con todas estas condiciones de vida que se nos imponen a las mujeres trabajadoras, el Estado nos obliga a ser madres arrebatando nuestros derechos, como el de poder ejercer nuestra libertad sexual plenamente, sin asegurarnos anticoncepción eficaz y de calidad en el sistema público de salud y sin el derecho a decidir llevar adelante un aborto sin los riesgos que conlleva el aborto clandestino. Privándonos incluso de poder acceder a este debido a los altos costos a los que se realiza, bajo el nombre de otras condiciones medicas, en distintas clínicas privadas del país. De ahí se desprende que es necesario que el aborto no sólo sea libre sino también legal, seguro y gratuito.

En el reciente avance por el derecho al aborto legal en Argentina que logró el movimiento de mujeres, las trabajadoras no sólo fueron conscientes de esta realidad, sino que tomaron esto como una demanda en sus manos, desplegando estas ideas en la realidad a través de la organización de Comisiones de Mujeres, reuniones y diversas actividades de manifestación dentro y fuera de los lugares de trabajo.

Mujeres jóvenes y adolescentes son el otro segmento duramente afectado por la realidad del aborto clandestino. Gran parte de la educación que se da al interior de los hogares y establecimientos educativos está permeada por la moral conservadora de la iglesia. Esto actúa como un bloqueo a una educación sexual afectiva real. Incluso en los curriculums nacionales de educación, donde la alianza histórica entre Iglesia y Estado aún actúa impidiendo esta necesaria formación.

La desinformación, la falta de educación sexual y de anticonceptivos, genera embarazos no deseados en miles de jóvenes y adolescentes que por no contar con apoyo o no ver truncadas sus expectativas de vida recurren a los métodos más inseguros. En Argentina, las “pibas” han sido el motor fundamental en esta nueva pasada de la lucha por el aborto, vitalizando y dando fuerza a la movilización con pañuelazos en todas las provincias, toma de liceos, declaraciones y difusión en redes sociales.

Podemos ir por más

Este 25 de julio salgamos con más fuerza que nunca a las calles, las mujeres pobres, trabajadoras y estudiantes a exigir: ¡ni una muerta más por abortos clandestinos! Es necesario que se despenalice y legalice el aborto en su totalidad y el Estado se haga cargo de este procedimiento médico para todas las mujeres. Planteamos que es necesaria la educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir. Porque como vimos en las jornada del 13 y 14 de junio en Argentina, no conseguiremos el aborto libre, legal, seguro y gratuito si no es a través de una gran movilización y coordinación a nivel nacional, levantando urgentemente una campaña permanente en este sentido, con articulación en cada uno de los lugares de trabajo y de estudio.

Claro está, que la despenalización en tres causales que concedió el gobierno de la Nueva Mayoría el 2017 es un avance arrebatado por la fuerza de las movilizaciones de las mujeres en las calles, sin embargo, dista de la demanda exigida y se convierte en una medida totalmente insuficiente. En este contexto, la ex Presidenta Michelle Bachelet, en un acto de enorme contradicción, se planteó a favor del aborto libre esta semana. Sin embargo, siendo gobierno y teniendo mayoría parlamentaria no hicieron nada para terminar con las miles de mujeres que abortan en condiciones inseguras.

Por otro lado, desde el Frente Amplio la única iniciativa de ley sale desde el Partido Liberal, planteando una propuesta de aborto libre, sin proponer garantías mínimas de salud desde el Estado.

Por su parte, la derecha conservadora de Piñera se envalentonó apenas tomado el mando, tratando de impedir a través de distintas vías las escasas 3 causales conseguidas, tratando de imponer su moral por medio de la “objeción de conciencia”.

Ante esta realidad que nos golpea, y las importantes lecciones que viene dejando la lucha de nuestras compañeras en Argentina, podemos ver en perspectiva los enormes desafíos que tiene el movimiento de mujeres en este lado de la cordillera, ya que la precarización que vivimos no sólo se da en términos de prohibirnos el acceso al aborto, sino que en se da en base a todas las condiciones de vida que nos golpean tanto a mujeres como a hombres.

Recientemente, tras la asunción de este gobierno empresarial, nos ha tocado vivir todo tipo de ataques como trabajadores: despidos masivos, prácticas antisindicales, precarización de la juventud trabajadora, cierres de industrias, etc. Para acabar con todo esto se requiere de una gran fuerza que contemple no sólo la vitalidad del movimiento de mujeres, sino del conjunto de los trabajadores y la juventud trabajadora y estudiantil. Para esto es clave que las mujeres podamos comprender el gran rol que nos compete no sólo en luchas como la del aborto, sino en la lucha por la liberación de todos los oprimidos y explotados.






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