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Red Internacional

Columna de opinión. Primera identidad No Binaria reconocida legalmente en Chile y la lucha por los derechos de la disidencia y diversidad

De forma histórica, el 3er Juzgado de Familia ordenó al Registro Civil a inscribir a adolescente que lo requirió con género No Binario. Esto abre la puerta a expectativas y cuestionamientos con respecto a la garantía de derechos para las personas trans y todes les LGBTIQA+. ¿Será simplemente esperar a que algún gobierno entregue garantías de una vida digna o será la organización y lucha que permitan la conquista de nuestros derechos?

Jueves 12 de mayo | 07:30

De forma histórica en Chile, el 3er Juzgado de Familia dictaminó que se ordena al Registro Civil a inscribir a adolescente que lo requirió con género No Binario. Esto, en conformidad con la Ley de Identidad de Género y la declaración universal de DDHH. El documento de sentencia fue dictado el pasado 25 de abril, luego que dos meses antes le joven solicitara al Tribunal el cambio de género registral y nombre asignados al nacer. Todo con el respaldo de sus padres.

Frente a este hecho histórico, muchas personas que somos No Binaries (NB) vemos una pequeña luz, una esperanza de poder ser reconocides legalmente según nuestra identidad, por fuera del binarismo hegemónico hombre-mujer, abriendo una puerta entre líneas de la Ley de Identidad de Género que de forma explícita no considera a les NB.

La Ley de identidad de género en Chile dice que “Reconoce y da protección al derecho a la identidad de género”, definiendo la identidad de género como “la convicción personal e interna de ser hombre o mujer, tal como la persona se percibe a sí misma, la cual puede corresponder o no con el sexo y nombre verificados en el acta de inscripción del nacimiento. Esto podrá o no involucrar la modificación de la apariencia o de la función corporal a través de tratamientos médicos, quirúrgicos u otros análogos, siempre que sean libremente escogidos”.

Sin embargo, al mismo tiempo que este fallo judicial genera expectativas, abre varias interrogantes con respecto a nuestra calidad de vida, pues el reconocimiento no basta. Y no sólo con respecto a las personas NB, sino también para todes les trasngénero y diversidad sexogenérica. Vivir en una sociedad heteronormada entrega obstáculos para todes quienes no responden a aquello. Si consideramos además el sistema de opresión y explotación que nos enmarca, estar por fuera de la heternormatividad te convierte en una persona aún más vulnerable, sujeto de mayor precarización y marginación.

Existe discriminación estructural para les LGTBIQA+ que no es sólo relacional, sino que también se expresa en conseguir trabajo formal, en el acceso a salud que atienda nuestras necesidades especificas, en la posibilidad de educarse en entornos seguros que no te invisibilicen o marginen e incluso en vivir violencia física y sicológica en las calles o dentro del hogar.

Diversidad y disidente frente al trabajo formal: el desafío de la estabilidad laboral

Según la encuesta "Chile No Sabe: Primer Estudio sobre Diversidad Sexual y Trabajo Dependiente", realizado por la fundación Iguales y Gestión Social en colaboración con la organización OTD (Organizando Trans Diversidades), el 40% de sus encuestades señala que fue posible encontrar trabajo a través de un/a conocido/a heterosexual, mientras que un 20% lo hizo a través de bolsas de empleo. Así mismo, en relación a la dificultad para encontrar empleo, un 50,4% de les encuestades señaló que les resultaba “difícil” y “muy difícil” encontrar trabajo en Chile. Esta cifra ascendió a 65,8% en el caso de los grupos trans, 54,1% en los bisexuales, 49,6% para los gays y 47,1% en el caso de las lesbianas.

Acceso a salud de la diversidad y disidencia, otro obstáculo más que sortear

En cuanto al acceso a salud acorde a las necesidades LGBTIQA+, en Chile no existe ningún plan o programa formal. Específicamente para les trans y NB, el año 2010 el Minsal publicó "Vía Clínica para la adecuación corporal en personas con incongruencia entre sexo físico e identidad de género" que es una guía para profesionales de la salud donde se presentan las intervenciones pertinentes, sus objetivos, secuencia, criterios de elegibilidad y disposición para su prescripción y algunas especificaciones técnicas, pero no termina de configurar un plan de salud como tal.

Según el informe "Situación de las personas trans en Chile" publicado por la OTD en 2018, la vía clínica "desprende la visión médica y patologizante que se tiene de las personas trans", ya que la exigencia de certificados psicológicos y siquiátricos para acceder a la prestación de salud puede construir discriminación arbitraria, pues todo finalmente dependería del criterio del médico tratante, quien no necesariamente aplicará perspectiva de género. Existen también las circulares 34 y 21 del Ministerio de Salud, que tienen por objetivo educar al personal de salud en uso del nombre social, pero como simples recomendaciones que no implican obligatoriedad.

Además, considerando que la salud pública está en ruinas gracias a la dictadura de Pinochet, quién la desmanteló y debilitó para favorecer a privados, no todos los hospitales y centros asistenciales tienen las condiciones para atender a las personas trans o acompañarles en su transición. Ni si quiera está garantizada la atención en toda las regiones del país. Dentro de la misma lógica, en 2017, la OTD realizó la "Encuesta T", donde expresan que los centros de salud no necesariamente son un lugar seguro para las personas trans: el 96% de las personas encuestadas afirmó que han cuestionado su identidad en hospitales y centros asistenciales, un 27% afirmó haber sido ignorado por el personal de salud, un 25% recibió burlas y a un 17% le han negado la atención.

Dentro de la misma línea, la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología publicó en 2021 "Percepción de la atención de salud de personas transgénero en profesionales médicos y médicas del norte de Chile", donde señalan que el 77% de los médicos consultados no conocía las circulares 21 y 34 sobre el trato a las personas trans en centros de salud pública.

Escuelas y casas de estudio: ¿Lugares seguros e inclusivos para la diversidad y disidencia sexogenérica?

En Chile, en octubre del 2020, fue presentado un proyecto de Educación Sexual Integral (ESI), que buscaba enseñar desde la primera infancia temáticas de afectividad, diversidad, prevención del abuso sexual, prevención de infecciones de transmisión sexual its, entre otros. Sin embargo, el proyecto no alcanzó quorum necesario y fue archivado, hasta el día de hoy. Una de las promesas de campaña de Gabriel Boric fue, precisamente, la implementación de la ESI “como pilar de una educación igualitaria que reconozca la diversidad sexual, cuestione los estereotipos de género, y enseñe los derechos sexuales y reproductivos de las personas”, según sus propias declaraciones, pero que no tiene ninguna propuesta concreta más allá de las buenas intenciones. Hasta ahora ha hecho algunos actos de reconocimiento a les LGBTIQA+ pero ninguna implementación, al mismo tiempo que las prioridades del gobierno están en destinar miles de millones de pesos a Carabineros y la represión, especialmente en el Wallmapu.

Por la conquista de derechos mínimos para les LGBTIQA+: ¡Oganizades y en las calles!

Nuestra calidad de vida, como disidentes y diverses, no será otorgada sin lucha. Ni si quiera el gobierno de Boric, que se dice feminista y progresista, tiene en la mira algo como esto más allá de las promesas de campaña.

Es necesario que se garanticen cupos laborales trans, así como un plan de salud público, gratuito y de calidad específico para cubrir las necesidades LGBTIQ+, especialmente procesos de transición. Es necesaria también la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral), que entregue herramientas para prevenir la violencia y discriminación por motivos de género. También es crucial luchar por una Ley de Emergencia que atienda a quienes vivan violencia y discriminación, que garantice hogar, trabajo, atención sicológica/siquiatrica y un lugar seguro lejos de sus agresores. Si bien estos derechos democráticos podrían ser otorgados dentro de este sistema capitalista, incluso dentro de este o cualquier otro gobierno, pues recursos existen, lo cierto es que dentro de la sociedad patriarcal y capitalista, que se nutre de la opresión, explotación y desigualdad en favor de unos pocos que acumulan las riquezas, obtener estos derechos mínimos será a través de lucha constante. Y no sólo es la lucha en las calles, es la auto organización y la unión entre trabajadores, pobladores, movimiento de mujeres y estudiantes, lo que nos dará la fuerza, como un sólo puño, para arrebatar de las manos de los más poderosos condiciones mínimas de vida digna para nosotres, para todes.




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