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PROFESORES

¿Qué demandan los profes? Situación laboral de los profesores de Chile

En Chile existen 218.000 profesores y profesoras, donde el 63% son mujeres. Un profesor o profesora en promedio enseña a 6000 niños durante su vida laboral, en condiciones de inestabilidad y agobio, que a continuación desglosamos en esta radiografía de las condiciones docentes.

Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

Martes 24 de enero de 2017 | 16:58

Por Gabriel Muñoz C.

En Chile existen 218.000 profesores y profesoras. 63% son mujeres. Un profesor o profesora en promedio enseña a 6000 niños durante su vida laboral. ¿Quién los emplea? Durante el siglo XX los docentes eran contratados principalmente por el Estado. Por ejemplo, en 1977 el 78% de los profesores era un empleado fiscal. Pero en 2013, por el contrario, los profesores empleados por dependencia municipal se redujeron a 43%.

¿Por qué este retroceso? En 1990 el sistema educacional cambió rotundamente. El Estado ya no garantizaba el derecho a la educación y los padres se convirtieron en los responsables de entregar educación, esto es, el denominado Estado Subsidiario. El Estado entonces garantizó educación allí donde las familias no pudieran pagar. El Estado asignó un monto de subvención por estudiante dando inicio al co-pago. Con esto creció el empleador de tipo subvencionado y de tipo particular. La educación pública pasó del Estado a las municipalidades. ¿Cómo afecto todo esto la situación laboral de los profesores?

a) Las reivindicaciones laborales de los profesores durante el siglo XX:

1) Asociación General de Profesores (1923-1928): Durante inicios del siglo XX la Asociación General de Profesores unió a los profesores que en ese entonces sufrían el deterioro de su sueldo por la inflación, en este contexto las clases para la mayoría de los niños se realizaba en ranchos de madera que servía de habitación del docente muchas veces.

2) Federación de Educadores de Chile (1944-1970): En este periodo los profesores llevaron adelante 16 huelgas nacionales, principalmente por reivindicación salarial. La expansión de la educación se realizó por medio de la precarización de la mayoría del profesorado, antes considerado ‘clase media’, fue arrojado a las condiciones de un obrero. Peleó además por mejores condiciones para los estudiantes, sobre todo leyes que apuntaran a retener al estudiante en el aula, pues muchos por la pobreza abandonaban los estudios.

3) SUTE (1970-1973): En 1970 se crea el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación y se levanta el Congreso de Educación que crea el proyecto ENU, el sindicato al estar dirigido por militantes del nuevo gobierno de la Unidad Popular mantuvieron al gremio sin huelgas pero la presión hizo que aumentarán los salarios y se implementaran medidas de retención. El golpe militar decreto ilegal al SUTE y persiguió con la represión a sus dirigentes. Durante la dictadura se aprobaron una serie de leyes que precarizaron fuertemente la profesión, ¿en qué situación nos encontramos los profesores en el siglo XXI?

b) Las condiciones de los profesores de Chile en el siglo XXI:

1-. Empleador y Sistema educacional chileno:

Como consecuencia de la municipalización de la educación y la nueva modalidad de financiamiento, los maestros pasamos de funcionarios públicos a poseer distintos empleadores y cuerpos legales que regulan nuestro ejercicio. En Chile entonces los establecimientos se dividen en: municipales (37,7% de la matricula), particulares subvencionados (48%) y los particulares pagados (14,5%). Los profesores se distribuyen en 2013 de la siguiente forma: 43,5% en municipales, 43% en subvencionados y apenas un 11% en particulares. Los sostenedores (empleadores) en la modalidad pública funcionan bajos dos formatos: Departamentos de Educación (292) o Corporaciones Municipales de derecho privado (53). En la modalidad privada encontramos establecimientos particulares pagados y los sostenedores de colegios particulares subvencionados. Los primeros no reciben financiamiento alguno de parte del Estado, mientras que los segundos sí.

2-. Docentes por dependencia administrativa:

El gobierno de Aylwin por medio de la Ley 19.070 creó el conocido Estatuto Docente para el profesor que se desempeñara en la educación pública (municipal) sustrayéndolo de la normativa que regulaba la relación entre privados (entiéndase ésta relación entre un trabajador privado y un empleador privado). El Estatuto fijó entre otras cosas, un piso salarial, al tiempo que mantuvo el modelo de educación de mercado de conjunto. En su capítulo IV ordena que los docentes del sector privado (ya sea particular pagado o subvencionado) se rigen por el Código del Trabajo, creándose una división perversa. Por el mismo trabajo se verifican distintos derechos. No obstante los empleadores privados debieron ofrecer condiciones similares a del sector municipal, sobre todo con el correr de los años, esto hace que el profesor que trabaja por Código Laboral goce de “derechos adquiridos” que lo diferencian del trabajador promedio. No obstante ambos cuerpos legales, Estatuto y Código, no garantizan buenas condiciones, es más en el primero existen más causales de despido que en el segundo, pues ambos aseguran flexibilidad laboral.

Piñera en ésta materia también hizo lo suyo. Reformó el Estatuto Docente incluyendo la flexibilización, aumentando las causales de despido y permitiendo que personas ajenas a la educación desempeñaran como directores, importando más las capacidades “gerenciales” que las competencias pedagógicas.

3-. Agobio:

La lengua española define agobio de la siguiente forma: “sentimiento de impotencia y angustia ante una situación desbordante”. El trabajo docente es entregar un servicio: el aprendizaje. Como describiremos más adelante: el salario, la jornada laboral, la inestabilidad, los despidos, la carga laboral, la poca seguridad, son parte del agobio. El profesor como trabajador subordinado se ve sometido a lo que la dirección determine, por tanto, se ve bastante limitado para poder cambiar sus condiciones u otorgar un mejor servicio. Esto genera “situaciones desbordantes”. Lo que describimos acá no es más que los efectos prácticos de la explotación del trabajador de la educación. El fenómeno del agobio entonces tiene sus raíces en las condiciones a las cuales es sometido el profesor económicamente, condiciones que lo empujan a trabajar más y recibir menos.

Al agobio, hay que sumarle otras condiciones que empeoran los escenarios para ejercer. Una de ellas es el número de alumnos por sala que en Chile llega a un promedio de 31, muy por arriba del promedio OCDE: 21. A su vez la jornada anual de clases es más elevada que en el promedio mundial. En Chile los profesores hacen clases un promedio de 1100 horas cuando el promedio mundial es de apenas 800.

4-. Salario:

Los sostenedores de educación privada y subvencionada están obligados a pagar una renta mínima docente por hora de trabajo. Con la creación del Estatuto en 1991 se fija esta renta e incentivos regulados por antigüedad, determinación de responsabilidades técnicas y directivas, perfeccionamiento y definición de condiciones de trabajo en zonas geográficas o condiciones de mayor dificultad. Durante este periodo de los noventa el salario mínimo se incrementó en 71,6% entre los docentes municipales y en 247% para aquellos contratados por establecimientos subvencionados particulares, que estaban fuertemente deprimidos.

El valor hora mínimo actual es de $13.400 para enseñanza media. Dicho valor se cuenta para 1 semana de trabajo. Por 44 horas semanales (jornada máxima) con los descuentos previsionales el sueldo llega a $ 474.000. Las estadísticas oficiales señalan que el salario docente es 50% menor que el de otros profesionales. Cada alumno es un monto variable de dinero para cada escuela, ya sea por subvención o mensualidad, en ciertos casos con sólo 2 alumnos por clase se paga el salario de un docente, el resto del dinero representa el rango de plusvalía, una cantidad financiamiento que lo retiene el empleador. También tenemos que destacar que los profesores poseen contratos en promedio de 31,5 horas semanales obteniendo $342.000 según datos académicos.

Entre los profesores hay un debate sobre la cuestión de la sobreoferta (exceso de profesores) y su relación con el salario. Se afirma que un exceso de profesores deprime los salarios. La tasa de egresados aumento 237% en 10 años. La mayor cantidad de profesores en Chile no guarda relación con el deterioro del salario en sí, pues en el sistema educacional el despido anual y la inestabilidad de conjunto hace que se desvalorice el salario. Las estadísticas de EligeEducar y FuturoLaboral, de donde obtuvimos los datos, no consideran que el salario docente lo compone un trabajo secundario en ocasiones.

En profesores no se cumple el “igual trabajo, igual salario”. Los profesores varones ganan un 7,4% más que sus colegas mujeres.

5-. Despidos, inestabilidad y rotación:

Hoy existe mucha dificultad de los docentes para estructurarse en un colegio o tipo de establecimiento. Esto afecta la calidad de la enseñanza. El trabajo inestable o flexible es una realidad instala en profesores dentro del marco general de precarización. El docente no acumula años de antigüedad y a fines de año es conocido que un alto porcentaje de profesores es despedido para ser contrato por otro establecimiento al inicio del año escolar. La rotación por los despidos afecta el salario pues más profesores están dispuestos a asumir el cupo vacante por el mismo o por menos valor hora.

La sujeción al equipo directivo, quienes dan o quitan el trabajo, se presta para otras situaciones de abuso de poder como el acoso de directores a profesoras o trabajadoras, la persecución política debido a que en la educación municipal la política la realizan obteniendo o quitando trabajo, además de la persecución que puedan hacer directivos contra docentes que critiquen las condiciones laborales que describimos.

6-. Incentivos y Evaluación Docente:

El valor hora y los salarios no aumentaron, y los gobiernos se negaron rotundamente a hacerlo, a cambio fijaron una modalidad de incentivos económicos, bonos según reconocimiento profesional (estudios) y pruebas estandarizadas externas: AVDI (Asignación Variable por Desempeño Individual), AED (Asignación de Excelencia Pedagógica), SNED (Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño). El propio Colegio de Profesores acordó con las municipalidades y el Ministerio aplicar de conjunto este sistema de evaluación docente que consiste en planificación extra, evaluación de una clase y rendición de prueba escrita. Esto queda a cargo de un profesional externo y no es remunerado, ni mucho menos se asigna en horario laboral, convirtiéndose en una mayor carga laboral.

7-. Jornada laboral, horas lectivas y no lectivas:

La jornada laboral desde la transformación del sistema educacional por la dictadura y los gobiernos de la Concertación, ha sufrido cambios importantes. En primer lugar la contratación por jornada completa (44 horas = jornada completa) es sólo para un porcentaje de ellos. Desde el año 2000 los profesores con jornada completa eran apenas un 31%, que en 2009 se reduce a un 26%. Mientras tanto aquellos profesores contratados entre 31 y 43 horas pasaron de 24% a un 40%. Algo similar se observa con los docentes que trabajan menos de 30 horas, quienes en 2009 son un 17%.

A esta condición contractual debemos sumarle otra característica: las horas de contrato son principalmente horas de trabajo frente a los cursos (horas lectivas) y las horas de trabajo personal y colectivo (no-lectivo) constituyen un menor porcentaje. En la enseñanza las horas “no lectivas” se utilizan para preparación de clases, planificación, estudio, revisión, confección de evaluaciones, trabajo colectivo con otros docentes y en consejo de profesores frente a la directiva. Chile tiene una relación de horas lectivas y no-lectivas dentro de las más atrasada del mundo: 75-25. El promedio OCE es de 57-43. Según estadísticas de Censo Docente en 2012 un 35% de los profesores destinaba 10 a 12 horas semanales de trabajo no-lectivo en sus casas, fuera del horario de trabajo. El docente realiza esto en un margen individual pues sin el tiempo no-lectivo gran parte del desempeño docente se pierde. El trabajo docente no da mucho tiempo para el ocio o para la familia.

8-. Retiro y Deuda Histórica:

El retiro por edad de jubilación no está reglamentado legalmente más allá de lo que entrega el sistema privado de previsión (AFP). La Carrera Docente no incluyó nada en esta materia salvo ratificar el bono de retiro que no es entregado irrestrictamente a todos los profesores que inician su jubilación. Otra situación que debemos considerar es que hay muchos profesores con edad suficiente para jubilar aún activos (60 o 65 años) ya que por una cuestión de déficit económico municipal no pueden iniciar su descanso siendo retenidos en el sistema.

La “deuda histórica” se originó en 1981 cuando la dictadura no cumplió una ley de reajuste positivo de los sueldos, los nuevos sostenedores municipales no pagaron dicha asignación. Esta situación duro toda la dictadura por tanto el Estado le adeuda millones a esos trabajadores. En total son 87.000 afectados (jubilados, retirados y fallecidos). La Cámara de Diputados en 2009 en su Comisión de Deudas Históricas reconoció la existencia de la deuda pero hasta la fecha nada se ha devuelto.

9-. Seguridad y salud (enfermedades de la profesión)

El régimen horario, las cargas laborales que se llevan a la casa, el salario y los problemas ocurrentes en una escuela terminan por generar patologías laborales específicas. Casi todas son somatizaciones de la explotación. Según la UNESCO entre las principales enfermedades encontradas en profesores chilenos se encuentra: disfonía o afonía, colon irritable, estrés, resfríos frecuentes, hipertensión arterial, várices en piernas, gastritis, lesiones en la columna y lumbago. El sistema de salud actual reconoce pocas enfermedades relacionadas a un trabajo, para los profesores no existe legislación que los resguarde ante estas afecciones a la salud y se le tiende a responsabilizar de tal situación.

10-. Desvaloración y Deserción:

La situación objetiva que describimos sumado al discurso de los gobiernos (que echa las culpas sobre los profesores de la mala calidad del servicio) generó el sentido común de que ser profesores era muy sacrificado. Los estudiantes con altos puntajes y buen desempeño escolar no prefieren la pedagogía. Por otro lado también cayó el mito del triunfo individual y el mito de la meritocracia, pues de nada sirve que un profesor sea excelente en su oficio cuando no hay progresión laboral ni mejoras en la jornada laboral y sus condiciones.

Por esto mismo existe una alta deserción de las generaciones jóvenes: un 40% de los egresados desertan del sistema educacional y reconvierten su actividad laboral después de 5 años de ejercicio. Entre los colegas hay presente la idea de trabajar un tiempo más para luego dedicarse a otra actividad con mejores posibilidades de surgir. La deserción se asocia a bajos salarios, el escaso soporte de los directivos, problemas disciplinarios de los estudiantes y la ausencia de influencia en las decisiones sustantivas del aula y el establecimiento.

11-. Carrera Docente neoliberal:

El reconocimiento de la bancarrota de la educación municipal y la regulación del mercado necesitaba un discurso de echar las culpas sobre los docentes, de ahí la necesaria regulación de la mano de obra. La Carrera Docente es un ajuste de la fuerza de trabajo bajo criterios competitivos y punitivos. Éste paradigma fue compartido por el gobierno de Piñera quien dio el nombre de Carrera Docente a esta política, luego Bachelet contra un movimiento docente en paro por dos meses y con un 97% de rechazo promulgó la Carrera Docente.

Ésta consiste principalmente en la aplicación de tramos salariales que aumentan el salario en base a bonificaciones. Inicial, Temprano, Avanzado, Experto 1 y Experto 2. Cada tramo es excluyente entre sí y depende de la rendición de la evaluación docente y un sistema de mentorías externo. En proyección los sueldos aumentarían levemente pero a cambio de mayor agobio pues no se libera tiempo de la ajetreada jornada para la evaluación docente. Ésta reforma, en plena aplicación, manda a los establecimientos aumentar las horas no lectivas a un mínimo de 35%, un incremento muy bajo que no va a aparejado de ninguna solución a los problemas descritos en este artículo.

La formación académica contínua y el perfeccionamiento es otro tema descuidado por el Estado. En 2006 el nivel de formación académica de los trabajadores docentes era alto en relación al pasado. Un 93% estudió más de 16 años (educación escolar y educación universitaria). Es decir, en Chile los profesores casi en su totalidad estudian una carrera profesional de pedagogía con una especialidad. No obstante el perfeccionamiento no queda a cargo del empleador y depende estrictamente de la iniciativa y capacidad financiera del profesor. Las capacitaciones implementadas por los establecimientos guardan relación con contenidos técnicos que no afectan directamente en el saber docente.

c) Un programa para revertir la precarización laboral y el agobio

El conjunto de condiciones que configuran el agobio/explotación docente ha sido innumerables veces denunciado por los mismos profesores. En 2014 y 2015 ante la reforma de Bachelet sin consulta a los profesores se desarrollaron paros que pusieron por delante la agenda de los profesores. Acá hacemos un resumen de sus puntos y agregamos algunos que se requiere incluir para revertir íntegramente la pauperización del oficio docente en Chile. Sobre éste programa hay un sentido común de que es justo, pero, las organizaciones y corrientes predominantes del Colegio de Profesores tienden a entenderla como luchas separadas y confiando en el Parlamento y los procedimientos ministeriales. Es clave que salgamos del diagnóstico y derechamente discutamos como gremio nuevamente esta agenda de reivindicaciones docentes y un plan para avanzar a conquistarlas.

1-. Los profesores deben volver a ser funcionario público, independiente de su empleador éste debe ser contratado bajo ésta modalidad, asegurando así igualdad de derechos para todos.

2-. 20 alumnos por sala cómo máximo, ésta es la cifra efectiva para conseguir aprendizajes, salvo en el caso de la educación especial o diferenciada que tiene sus propios parámetros.

3-. Aumento de los salarios en un 50% progresivo a la renta mínima docente, hasta equipararlo al promedio del sueldo de un profesional. Asegurando una carrera funcionaria acorde a los años de experiencia y formación similar a la administración pública.

4-. Titularidad posterior a los 2 años de antigüedad, eliminando también la figura del ‘profesor a honorarios’ y la contratación de personal externo para labores docentes o pedagógicas.

5-. Aumento de profesores por escuela para distribuir la jornada y los cursos, sin rebaja de sueldo.

6-. Traslados y rotaciones a cargo de Consejos Escolares democráticos, con libre elección de autoridades para garantizar el libre derecho a la opinión y crítica.

7-. 50-50 horas lectivas y no lectivas efectivas. El tiempo no lectivo debe garantizarse dentro del horario laboral destinando lugares apropiados para aquello. La utilización de éste tiempo para formación académica debe hacerse bajo la opinión del docente.

8-. Máximo 6 horas por día frente al curso, dividiendo la jornada no-lectiva en tiempo de trabajo personal y colectivo.

9-. Distribución de la carga horaria anual según necesidad del establecimiento y del cuerpo docente.

10-. Eliminación de las pruebas estandarizadas y punitivas que en nada ayudan al docente en su labor cotidiana y significan mayor agobio y carga laboral.

11-. Retiro por años de servicio, contando los años totales de trabajo y no los años por establecimiento, sin importar empleador. Fin a las Aseguradoras de Fondos Previsionales y su reemplazo por un Sistema Público Tripartito y Solidario, gestionado por jubilados y cotizantes.

12-. Garantía de salud gratuita y pública para enfermedades de la profesión. Estatización del actual Hospital del Profesor.

13-. Planes de coordinación pedagógica entre establecimientos y universidades para orientar el ingreso de los nuevos profesores, asegurando sus derechos laborales.

14-. Derogación de la actual ‘Carrera Docente’ o Ley de Desarrollo Profesional Docente del gobierno de la Nueva Mayoría.






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