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RECURSOS

¿Qué hacer con el cobre? Su precio por el cielo, el pueblo por el suelo

Mientras el cobre crece a precios históricos, en la misma medida crece la ruina del pueblo. El cobre por el cielo, y la vida, los sueldos, pensiones e ingresos, por el suelo. Ni qué hablar de la salud y la educación.

Pablo Torres

Director La Izquierda Diario Chile / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Miércoles 5 de mayo | 12:07

El día de hoy el precio del cobre venció una “marca” y superó los US$ 10.000 por tonelada por segunda vez en diez años. La libra de cobre está sobre los US$ 4,5 dólares. Se trata de una cifra histórica.

Hay varios factores que inciden en el alto precio del cobre: la recuperación económica mundia, en particular altas expectativas de crecimiento en China y en Estados Unidos, los dos principales socios comerciales de Chile, y en particular de China que es el principal comprador de cobre. China está observando una importante reactivación económica impulsada por planes estatales; y en el caso de Estados Unidos el nuevo presidente demócrata Joe Biden pretende llevar adelante un masivo plan fiscal (desde ayudas sociales frente a la pandemia; plan de infraestructura y plan de cambio en medidas de protección social) y ha desarrollado la vacunación masiva, con lo cual pretende que se reactive la economía norteamericana.

Hay toda una discusión si estamos observando los inicios de un nuevo “súper-ciclo” del cobre. Recordemos la década que va desde el año 2004 al 2013 el precio del cobre vivió niveles históricos, que permitió un alto superávit y mayores ingresos fiscales. Entre esos años, según un estudio de economistas de la Universidad de Chile, por concepto de renta las 10 grandes mineras privadas se llevaron más de 120 mil millones de dólares, cuya mayor cantidad fue a parar fuera del país, hacia accionistas de países centrales y banqueros.

A la discusión del "súper ciclo" se han desarrollado proyecciones globales en torno al aumento de la demanda por las energías limpias y renovables o lo que sería un cambio de la matriz energética que llevaría a un aumento del consumo del cobre, y también del litio por otra parte. Hay algunos como el poderoso banco norteamericano Goldman Sachs que ya lo calificó como el “nuevo petróleo”, o Bank of América proyectó que incluso podría llegar a los ¡9 dólares la libra! relacionando estos cambios a la baja de inventarios.

Sin embargo, es muy anticipado para pronosticar un súper ciclo, sobre todo teniendo en cuenta que desde el 2008-2009 la economía mundial transita en lo que varios economistas llaman un "estancamiento secular", o más bien podríamos decir, que se debate entre crisis cada vez más profundas y recurrentes y crecimientos o rebotes cada vez más débiles. La pandemia vino a profundizar esa cuestión, y si bien el rebote en un inicio puede ser alto (lo que llaman una V) muchos alertan que puede venirse nuevas caídas (W) o que muchos queden estancados (L).

Lo que sí es un hecho, es que la recuperación será muy desigual, según regiones del mundo, pero también internamente en los propios países.

Desde otro lado, las pujas entre China y Estados Unidos en torno a la guerra comercial, pueden terminar debilitando este impulso, sobre todo cuando mucha de la reactivación está sostenida sobre la base de una enorme deuda privada y pública a nivel internacional. Los propios planes de Estados Unidos están sostenidos en una enorme masa de deuda pública. ¿Qué pasaría en caso de sobre calentamiento y mayor inflación? ¿Se revertirán las tasas de interés en EEUU provocando nuevas huidas de capitales por ejemplo en América Latina? Estas preguntas muestran las tendencias contradictorias que cruzan la economía mundial, lo cual hace débil la proyección de cualquier escenario mas estructural de largo plazo, y bajar la euforia.

En nuestro país, mientras aumenta el precio, se está discutiendo un proyecto de ley de nuevo royalty minero en el Congreso, siendo aprobado ya por la comisión de Hacienda y la comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados. El proyecto de ley establece un impuesto sobre las ventas brutas de cobre y litio, con un piso del 3% de impuesto y el cobro extra cuando el precio del cobre sobrepase los US$2 la libra (la compensación tendrá distintos destinos. Uno será un fondo de desarrollo regional y comunal, otro para financiar medidas de reparación, o mitigación de los impactos ambientales; y otra parte iría a renta básica universal de emergencia o ingresos generales del Estado. Acá se puede consultar más sobre el proyecto de royalty).

Por supuesto de la sociedad nacional de minería, el poderoso gremio de las multinacionales junto a los Luksic, están haciendo una campaña del terror contra ella, poco menos que quebrarían decenas de mineras. Señalan que es inconstitucional, dicen que el royalty a las ventas destruirá las utilidades. No quieren que les toquen ni un peso su gallina de los huevos de oro.

El royalty es una medida mínima básica que habría que tomar ante la emergencia sanitaria. Pero esa medida no ataca el problema, que es distribuir migajas para planes sociales que son bajos la linea de la pobreza o rondan en ellos, mientras los dueños de las minas se enriquecen por ganancias enormes que se apropian. Mientras crece el precio del cobre a niveles históricos, las familias se trasladan a campamentos como no pasaba en décadas (las cifras hablan del mayor aumento de campamentos desde 1982), hay un millón de desempleados sin recuperar; se desvanece la "clase media" donde millones pasan a ser "vulnerables" a los ojos de los sociólogos; crece la pobreza y miseria e incluso en Chile volvió la desnutrición infantil después de décadas de haberse superado.

Mientras en cobre crece a precios históricos, en la misma medida crece la ruina del pueblo. El cobre por el cielo, y la vida, la salud, los sueldos, pensiones e ingresos, por el suelo.

Ya no se trata de tener una tajada más de la enorme torta que se lleven, como lo plantea el "regionalismo o el reformismo PC. De lo que se trata es de recuperar el control y gestión de todos los recursos naturales estratégicos para las mayorías y poner esos recursos en beneficios del pueblo. Podría ser una palanca para conquistar condiciones básicas de vida para el pueblo trabajador. Pero hoy es una palanca para el desarrollo de las ganancias de multinacionales y grandes empresas.

El cobre es el recurso natural más estratégico que tiene el país. Constituye casi la mitad de las exportaciones, y es responsable de los mayores ingresos fiscales (o sea de recursos para montón de planes estatales) después del IVA. Sin embargo, es una enorme riqueza que está en manos de grandes multinacionales y grandes fortunas, como los BHP Billiton o los Luksic, que saquean nuestros recursos, contaminan el medio ambiente y explotan a los trabajadores.

¿Por qué no poner toda esa riqueza en manos del pueblo entero, y gestionado por trabajadores y comunidades, sus recursos fueran en función de un plan en beneficio de toda la población? ¿Por qué seguir manteniendo este saqueo?

Julián Alcayaga muestra la “dimensión extraordinaria” del saqueo: “Según los Anuarios de Cochilco, las mineras extranjeras han sacado de Chile, entre 1990 y 2019, la friolera de 85.818 T. del equivalente de cobre fino, lo que al precio promedio de los últimos meses (3 dólares la libra) equivale a alrededor de US$ 567.760 millones. Pero esa es la exportación declarada por las mismas empresas, pero es de conocimiento público que la exportación real debe ser a lo menos un 20 a 25% superior a la cifra oficial, lo que daría que la exportación de cobre por parte de las mineras extranjeras alcanzaría las 100 mil toneladas y su valor debería superar de US$ 680.000 millones, a lo cual habría que agregar un 30% más por el oro, la plata, el molibdeno, el renio, cobalto, etc., contenido en la exportación de concentrados de cobre, lo que sumando todo nos arroja que las mineras extranjeras, se han llevado de nuestro país alrededor de 900.000 millones de dólares. Esa es la dimensión de la extraordinaria riqueza que significa el cobre para Chile.”

El cobre debe ser nacionalizado, sin pago a quienes lo han saqueado, y
gestionado por sus trabajadores junto a las comunidades y profesionales.
Sus enormes recursos podrían ir en ayuda de la población y resolver las necesidades sociales de salud, educación y vivienda. La dictadura privatizó el cobre. La "transición" de la Concertación y la Derecha la profundizaron (del 30% privado al 70% en la actualidad). Corresponde a las y los trabajadores junto al pueblo, protagonista de la rebelión popular del 2019, recuperar todas nuestras riquezas, lo que exigirá una lucha y movilización independiente. Los mineros pueden jugar un rol central en esta pelea, agrupando las fuerzas de la clase trabajadora junto al pueblo. Hay que fortalecer la lucha para un movimiento de estas características.






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