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Red Internacional

En plena discusión de la reforma educacional presentada por el gobierno de la nueva mayoría, los rectores y autoridades universidades han salido a hacer tibias criticas que no apuntan al rol central de esta reforma por consagrar el modelo de mercado

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Jueves 22 de junio de 2017 | 02:41

Por estos días ya no existe lugar a dudas de que la reforma a la educación superior, al igual que la reforma a la educación secundaria, impulsada por el gobierno de Michelle Bachelet no significa ningún avance en la dirección de lo impulsado por el movimiento estudiantil desde el año 2011, si no que al contrario constituye un grave retroceso en varias de las áreas abordadas por la reforma, consagrando el mercado educativo y resguardando el negocio de los empresarios de la educación.

El plan de reformas a las universidades estatales contempla una reforma al gobierno universitario que consagra entre otras cosas el modelo de gestión empresarial y autoritario instaurado por la dictadura , reforzado con una fuerte intervención en la gestión universitaria por parte de los gobiernos de turno en desmedro de trabajadores y estudiantes que quedan apartados de la misma, traspasa a los trabajadores de las universidades del régimen de regulación laboral del estatuto administrativo al código del trabajo abriendo la puerta a la subcontratación, la perdida de estabilidad laboral y derecho a huelga, y la precarización de los puestos de trabajo, además de no garantizar un financiamiento basal que permita otorgar educación gratuita y de libre acceso como derecho a todos los estudiantes .

En este debate, rectores y decanos, han tenido una posición vacilante y ambigua a la espera de poder obtener prebendas y negociar mejores posiciones para la casta a la que representan. Por un lado tenemos al rector Vivaldi que con tibias críticas se ha dedicado a destacar los avances de la reforma , llegando incluso a celebrar que la misma es fruto de la lucha que su rectoría a encabezado por defender a las universidades estatales, pero también tenemos personalidades como el decano Harasic, caracterizado por su gestión profundamente autoritaria , quien oportunistamente ha salido a rechazar la reforma buscando posicionarse como progresista mientras desarticula en casa la organización de los estudiantes.

¿Son los rectores y decanos los aliados del movimiento estudiantil y de los trabajadores de las universidades? Las lecciones históricas de nuestra movilización nos han enseñado que más allá de una posición coyuntural y mediática de las autoridades, estas han cumplido un rol de desarticulación de las organizaciones de trabajadores y estudiantes, los estudiantes debemos buscar la fuerza para enfrentar esta reforma y conquistar un sistema educativo público, gratuito y democrático de la mano de trabajadores, las mujeres y la juventud, para enfrentar a los empresarios que lucran con la educación, que son los mismos que lucran con nuestra salud, vivienda, pensiones. Los rectores no dudaran en alinearse en pos de unas cuantas migajas con el gobierno de turno, nosotros que buscamos conquistar derechos básicos no necesitamos autoridades oportunistas que desvíen nuestras demandas, necesitamos desatar toda la fuerza de nuestro movimiento, para conquistar nuestras demandas, para cambiar y transformar nuestra sociedad.




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