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Red Internacional

Francia. ¿Quién es Elizabeth Borne? la nueva primera ministra nombrada por Emmanuel Macron

El presidente había prometido nombrar alguien con perfil "social" y "ecológico", pero designa a una de sus especialistas en contrarreformas liberales.

Lunes 16 de mayo | Edición del día

Luego de semanas de suspenso, finalmente el presidente francés, Emmanuel Macron, presentó a su nuevo primer ministro (que actúa como jefe de gabinete). Se trata de Elisabeth Borne quien reemplazará al saliente Jean Castex quien presentó su renuncia al Ejecutivo. Si bien Macron prometió durante su toma de posesión "un nuevo mandato" que iba a nombrar un primer ministro "apegado al tema social, ambiental y productivo", finalmente optó por una persona fiel, testaferro de las reformas antisociales del anterior quinquenio.

Elisabeth Borne es la segunda mujer que ocupa la jefatura del Gobierno francés. La pionera fue Edith Cresson, que apenas ocupó el cargo durante diez meses, entre 1991 y 1992, bajo la presidencia de François Mitterrand.

Borne, que fue antes ministra para la Transición Ecológica y de Solidaridad, se ubica dentro del sector más "progresista" dentro del bloque que apoya a la presidencia. No milita en el partido de Macron sino en un pequeño grupo, Territorios de Progreso, asociado a Renacimiento (nuevo nombre del partido de Macron, antes llamado La República en Marcha, LREM).

Elisabeth Borne, una especialista en contrarreformas

Elisabeth Borne se unió al partido del actual presidente en 2017 para convertirse en la ministra a cargo de Transporte, desde ahí lideró una de las primeras contrarreformas del primer mandato de Macron: la reforma del ferrocarril en 2018. Esa reforma incluía apertura a la competencia y privatización, abolición del estatuto de trabajador ferroviario, destrucción de las condiciones laborales de los empleados ferroviarios. Un proyecto contra el que los ferroviarios lucharon durante varios meses.

En el campo "ecológico" tampoco tiene cosas buenas para mostrar. Nombrada Ministra de Transición Ecológica en 2019 aprobó la ley de orientación a la movilidad (LOM). En particular esa Ley allanaba el camino para la apertura del transporte público en Ile-de-France a la competencia y su privatización. Por lo demás, su palmarés son magros: la ministra de Ecología aparece sobre todo como ministra del greenwashing, que rima “transición” con “privatización”.

Finalmente, fue como Ministra de Trabajo que Elisabeth Borne donde representó claramente la política antisocial de Macron. En particular, terminó de implementar la contrarreforma del seguro de desempleo, restringiendo el acceso al mismo y reduciendo el monto de las prestaciones. Un proyecto de guerra contra los desempleados presentado como que permite "animar a la gente a encontrar trabajo".

Un "soldado" de Macron para hacer la guerra social con "diálogo"

La elección de la nueva primer ministro por parte de Macron enmascara mal su incapacidad para encontrar una persona para el cargo que cumpliera las expectativas del presidente, mientras que varias personalidades seleccionadas rechazaron su oferta.

El gobierno está decidido a hacer pasar a Borne como una encarnación de su "ala izquierda", apoyándose para ello en su pasado como asesora del Ministerio de Educación Nacional bajo el exprimer ministro del Partido Socialista, Jospin, y directora del gabinete de Ségolène Royal en el Ministerio de Ecología. Sobre todo, pretende aprovechar el hecho de haber nombrado a una mujer por 2ª vez en el cargo para adquirir un barniz progresista.

En este sentido, Elisabeth Borne explicó durante su investidura que quería "dedicar esta nominación a todas las niñas diciéndoles ’ve tras tus sueños’". Al mismo tiempo, insistió en su convicción, compartida con el antecesor en su cargo, Jean Castex, de que “las políticas públicas deben construirse en diálogo con los cargos electos, los interlocutores sociales, las asociaciones”.

La nueva Primer Ministra buscará renovar el diálogo y dar compromisos simbólicos a su izquierda para compensar la débil legitimidad de Macron, y sobre todo para garantizar lo mejor posible el paso de su programa de guerra social, empezando por la reforma que lleva la edad de jubilación a los 65 años.

Siempre que permanezca en el cargo después de las elecciones legislativas, ya que la recién nombrada Primer Ministra también figuraba como candidata para los próximos comicios, el mandato no promete ser fácil y deberá enfrentar una importante oposición durante los próximos cinco años.

No solo en la Asamblea Nacional (el parlamento francés), donde como líder de la mayoría deberá enfrentar una oposición parlamentaria, también y sobre todo en la calle, mientras que la guerra de Ucrania con sus impacto económico por ejemplo en la suba de la inflación y las contrarreformas del gobierno pueden encender rápidamente la pólvora de la ira social.

Así, mientras el nombramiento de Elisabeth Borne es un reflejo del quinquenio antisocial que lo precedió, nuestra respuesta debe ser parte de la continuidad de las luchas radicales que han atravesado Francia durante los últimos cinco años.




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