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Red Internacional

Entrega al FMI. Recalculando: ante el ajuste que aplica el FdT, Juntos por el Cambio busca reacomodarse

Con la llegada de Massa como superministro de Economía, un gabinete de “ortodoxos” y “fiscalistas”, y las medidas anunciadas el miércoles pasado ratificando las metas de ajuste del Fondo, la oposición de derecha encuentra dificultad para proponer un programa más ortodoxo y diferenciarse. En ese escenario, alcanzan a reclamar de forma general “estabilización” y un “programa a largo plazo” (de ajuste), pero lo esencial de las medidas anunciadas por Massa ya cumplen con esos requisitos. Un JxC que recalcula mientras esperan que Massa les haga el trabajo sucio y allane el camino hacia el 2023.

Martes 9 de agosto | Edición del día
Foto: Sin mordaza

Si la oposición de Juntos por el Cambio venía durante el último tiempo con un perfil bajo, esa característica parece haberse consolidado más durante las últimas semanas. Limitados sus referentes a emitir comunicados tras reuniones en su mayoría virtuales, los cambios de gabinete en el Gobierno del Frente de Todos con la llegada de Massa para ocupar un lugar central, junto a las medidas anunciadas, parecen haber dejado con "el pie cambiado" a la coalición derechista.

Tras los anuncios del miércoles pasado por parte del nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, el Gobierno conformado también Alberto Fernández y Cristina Kirchner, confirmaba una vez más que el rumbo de la administración oficialista sería la del ajuste para las mayorías trabajadoras y populares, y de cumplimientos y beneficios para la minoría empresarial, propietaria y financiera.

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La confirmación del cumplimiento de la meta de 2,5 de déficit fiscal que implica un fuerte ajuste en el Estado (incluyendo el congelamiento de la planta y un recorte en los giros a las provincias y la obra pública), el corte del financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central, el tarifazo en los servicios de luz, gas, y posteriormente agua, junto al anuncio de una auditoría de los planes sociales en manos de las universidades, para recortar esa magra asistencia a los sectores más golpeados, son medidas que siempre fueron parte del programa levantado por los dirigentes de Juntos por el Cambio y hasta, algunas de ellas, incluso por referentes liberales. Sin ir más lejos, este lunes el flamante ministro recibió en su oficina a Carlos Maslatón (que compite internamente con Milei), quien lo felicitó por su “enfoque fiscal”.

Es por esto que, con parte de su programa ahora tomado directamente por el Gobierno del Frente de Todos a través de Massa, la oposición de derecha que dejó en ruinas al país tras su administración, encuentra dificultad en su afán de diferenciarse y mostrar un programa que le hable a su base social y a los poderes económicos. En la actual situación, a los líderes de Juntos por el Cambio le quedan pocas medidas ortodoxas por las cuales reclamar y poco margen de nivel de ajuste para agitar. “Si uno se tomara el DeLorean y viajara cinco años atrás, podría pensar que las medidas anunciadas por Massa las hizo un Dujovne o un Prat-Gay” sostuvo el viernes pasado el periodista Daniel Tognetti.

En ese marco, tras los anuncios de la semana pasada, desde Juntos por el Cambio atinaron a emitir un comunicado, luego de una reunión con los referentes y economistas de las fuerzas que lo integran. En la carta, con pocas ideas, lo más sustancial que atinaron a decir fue que “se realizaron anuncios muy generales y muy pocas medidas. Dichas intenciones en ningún caso llegan a conformar un plan económico y tampoco constituyen un programa de estabilización de la economía, el cual es imprescindible y debe ser inmediato”. Pero no dijeron cuáles serían esas medidas.

Las palabras plasmadas en ese texto se parecieron mucho a las que se difundieron horas antes provenientes de los bancos de inversión Goldman Sachs y JP Morgan, quienes saludaron el haber “dado un paso” por parte del Gobierno pero señalaron que las medidas fueron insuficientes y pidieron aún más ajuste y una devaluación. Envalentonados con el sometimiento aceptado por Fernández, Kirchner y Massa, los grandes especuladores financieros piden cada vez más.

Así, viendo como varias de sus “banderas” son ahora levantadas por sus adversarios, Juntos por el Cambio se ve más desdibujado que nunca y recalcula con qué discurso salir a marcar agenda. El reciente anuncio de Rodríguez Larreta de quitar los planes sociales a los chicos por ausentismo escolar, a menos de una semana de la auditoría propuesta por Massa durante su asunción – y en el marco general de ataque y estigmatización desde Gerardo Morales a Cristina Kirchner-, puede verse como un ejemplo de esa búsqueda de reubicación por parte de la coalición derechista.

Sin nada muy distinto que ofrecer, ni medidas claras con las que diferenciarse e imponer "agenda", los líderes de la coalición derechista continúan sus reacomodamientos internos de cara a las elecciones del año que viene. En las que, a pesar sus debilidades propias, ven un escenario que les puede ser favorable en caso de que la crisis por la que atraviesa el FdT no puede ser piloteada por el "superministro".

Los referentes de sus distintas alas y partidos, durante los últimos días se vienen volcando al territorio. Todos ellos coinciden en poner el foco en la Provincia de Buenos Aires, el distrito electoral más importante y donde sus encuestas miden todavía bien al actual gobernador a pesar de la crisis por la que transita la administración nacional, y a diferencia de otros distritos donde podrían capitalizar mejor la crisis del FdT. Un distrito adverso para los referentes cambiemitas.

Mientras critican las medidas del nuevo ministro de forma general, pidiendo, como un mantra, un ajuste aún mayor, saben que el “trabajo sucio” que se dispone a llevar adelante Massa para “reordenar” la economía, les allanaría el camino en un eventual cambio de gobierno. Como ya quedó demostrado, con ninguna de las dos coaliciones de los partidos tradicionales, puede esperarse algo favorable a las mayorías trabajadoras. Ambas, están decididas a llevar el “consenso del ajuste” adelante, para cumplir con los organismos de crédito y los países centrales, descargando la crisis que ellos generaron sobre las espaldas de las trabajadoras y los trabajadores.




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