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Repsol: de la empresa más contaminante a ¿la más ecológica?

Repsol presenta una cátedra-empresa en la Universitat de Barcelona sobre transición energética. No, en serio, lo ha hecho.

Verónica Landa

Barcelona | @lierolaliero

Jueves 26 de septiembre | 19:37

Foto: EFE

El pasado martes, se presentaba en el Aula Magna de la Universitat de Barcelona la Cátedra de Transición Energética, creada por la UB y por....(redoble) ¡Repsol!. No, no es broma. Una de las empresas españolas que más contamina.

A ver, no puede sorprendernos este tipo de cátedras. Ya tenemos la Cátedra Aula Hogar y Calidad de Vida en la Politècnica de València, la de Burguer King en Innovación Tecnológica en la Universidad de Extremadura y la lista sigue con las de Mango, Zurich, Adecco o la de Danone, por decir algunas de las que podemos encontar. ¿Sopresa? No. Pero rabia sí.

La cátedra está dirigida por Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona y (ojo, sorpresa) miembro del Consejo de Administración de Repsol como Consejero Independiente.

Lo de Repsol es un ejemplo más de cómo las empresas privadas están dentro de las universidades públicas, desde cátedras y másters propios a su participación en los órganos de gobierno.

En el acto estuvieron también Joan Elias, rector de la UB, Damià Calvet, conseller d e la Generalitat y Antonio Brufau, presidente de Repsol. Si tengo que quedarme con algo de lo que dijo Brufau es con "Tenemos que procurar reducir las emisiones y el mundo occidental tiene que estar preparado para remediar el mal hecho, pero las otras sociedades que todavía se tienen que desarrollar tienen que intentar mitigar las emisiones del desarrollo". ¿Remediar el mal hecho? ¿El mal hecho por quién?

Que yo recuerde, Repsol estaba entre las tres empresas españolas con más emisiones de efecto invernadero de 2018.
Ecologistas en Accióndenunciaba que entre 2001 y 2013, solo en Tarragona, Repsol tuvo 16 derrames contaminantes en aguas. En 2013 tuvo grandes vertidos de petróleo en Alaska y la costa de Perú.

Tanto Brufau como Marzo apuntaron a que estamos en un mundo y una economía globalizada y por lo tanto, hay que acabar con las emisiones de CO2 en todo el planeta. Que no vale “dejar de emitir gases aquí pero que se emitan en la India; se tiene que ir en cuenta con el tema de la huida de empresas". Como si Repsol no estuviera puesta al día en explotar y expoliar otros países; mejor no hablamos de su participación en el Proyecto Camisea(Amazonía peruana), para la extracción de gas y de los derrames de gas.

Volviendo al tema, ¿qué es una cátedra empresa? No son algo nuevo, pero si que en los últimos años se han instalado con más fuerza. Son colaboraciones de empresas privadas con las universidades públicas. En el caso de la UB, para crear una Cátedra, la empresa tiene aportar un mínimo de 20.000 euros al año, mientras dure dicha cátedra. A cambio, la empresa tendrá instalaciones, personal (investigadores, becarios, predoctorandos y doctorandos), desarrollar estudios e investigaciones, desarrollar másters y cursos de formación, posibilidad de tener alumnos de prácticas, etc. Vamos, un negocio redondo para las empresas que ahorran en coste de investigación y desarrollo. Más si sumamos a esto que, dependiendo de como, pueden quedarse con los derechos de propiedad intelectual e industrial.

Las universidades son un centro de investigación y desarrollo, sí. Pero también son un negocio para las empresas. Lo que tenemos que preguntarnos es para quién queremos que sean esos avaneces. ¿Para la mayoría de la población o para empresas como Repsol?

Por eso, en las universidades luchamos por expulsar a las empresas privadas. Para que los avances que puedan salir de los grupos de investigación estén al servicio de la mayoría de la población y de unas cuantas multinacionales.

Que Repsol se monte en la ola del “capitalismo verde” no es raro. Lo hacen muchas empresas contaminantes que ven un nuevo nicho de mercado en el ecologismo. Pero “la ilusión de que se pueda armonizar la contradicción entre los intereses capitalistas y la preservación del ambiente y de la vida de cientos de millones de personas, es utópica y reaccionaria.

Pero las grandes empresas, las mismas que contaminan y destruyen el planeta, no van a acabar con las crisis climáticas y sus catastróficas consecuencias. Ni de la mano de los estados capitalistas y sus instituciones.

El próximo 27 de septiembre, miles de jóvenes volverán a salir a las calles de todo el mundo en la tercera huelga mundial por el clima. Desde Pan y Rosas y ContraCorriente estaremos participando defendiendo la necesidad de que la lucha contra la crisis climática tenga una perspectiva anticapitalista y de clase. Planteando la urgencia de luchar por una sociedad libre de toda explotación y opresión; e impulsar la lucha de clases para terminar con el sistema capitalistay poner todos los resortes de la economía mundial en manos de la clase trabajadora.






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