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Red Internacional

Al alero de la crisis económica internacional la izquierda repone importantes debates en todo el mundo. Aunque pareciera, estas no son discusiones nuevas, creemos que es necesario desempolvar la historia y reponer algunas reflexiones importantes desde el marxismo revolucionario, contribuir al debate y sacar conclusiones que busquen reponer objetivos estratégicos para la lucha de los trabajadores y oprimidos.

Miércoles 28 de septiembre de 2016 | 09:27

¿Por qué Rosa Luxemburgo?

Consideramos que sus principales obras nos pueden ayudar a pensar el debate dentro de la izquierda, sobre todo sus obras de fines del siglo XIX y primera década del siglo XX, las polémicas que realizo contra el ala derecha de la social democracia Alemana de Bernstein y el ala oportunista (de centro) de Kautsky. Lo que ella misma denominaba como tareas preparatorias, polémicas para preparar la subjetividad de un partido para la lucha de clases. Por tres motivos decidimos tomarla:

i) Busca unir la separación entre la táctica y estrategia para la lucha revolucionaria. Sus primeras polémicas daban cuenta de la adaptación de la socialdemocracia Alemana a las instituciones de la burguesía, consecuencias y psicología.

ii) Centró sus críticas a quienes dejaban de ver la revolución proletaria como un objetivo estratégico al que debía estar unido el programa y la práctica política, que muy bien condensaba el lema de Bernstein “El movimiento lo es todo el fin es nada”.

iii) Reflexionó sobre los pilares de un cambio de época histórica, sobre los límites de la restauración burguesa tras la derrota de la comuna de parís y la importancia del internacionalismo proletario para encarar las tareas revolucionarias.

Rosa Luxemburgo y la izquierda del siglo XXI

Pensar la izquierda desde Rosa Luxemburgo en la actualidad no es un azar. La izquierda internacional se ha moldeado en el periodo más largo de la historia sin revoluciones triunfantes, por otra parte las consecuencias de la crisis económica iniciada el 2008 ha dado diferentes fenómenos que hasta el momento la burguesía, aunque con muchas debilidades, ha podido mantener dentro de su dominio. Es lo que desde la Fracción Trotskista por la reconstrucción de la IV internacional llamamos “tendencia a las crisis orgánicas” (1), una situación de inestabilidad de la superestructura burguesa en un momento en donde la clase obrera no termina de posicionarse como sujeto político.

El tablero de la izquierda también ha cambiado, la socialdemocracia del siglo XX, contra la que combatió Rosa Luxemburgo, fue quien administro los planes neoliberales tras la derrota del asenso revolucionario de los años 70. Sus ideas de Estado de Bienestar y el andamiaje de grandes aparatos reformistas con base en la clase obrera se fueron transformando en partidos que administraban los planes neoliberales asestando profundos ataques a la clase trabajadora. Con la caída de la URSS los partidos comunistas fueron integrándose a estos regímenes con muy pocas excepciones profundizándose una crisis en la subjetividad de la clase trabajadora, fragmentación de sus sindicatos fortalecimiento de las ganancias capitalistas con el modelo neoliberal.

Guerra de posiciones y Guerra de desgaste

En este escenario han irrumpido importantes fenómenos de masas: el movimiento de los indignados en España, los Ocuppy Wallstret en EEUU y diferentes fenómenos de la juventud. Sobre ellos han despegado fenómenos político- electorales importantes como PODEMOS en España y en Chile se piensa un frente amplio en donde encabezan organizaciones de la izquierda salida del movimiento estudiantil del 2011. Estos nuevos fenómenos traen nuevas caras para viejas ideas, haciendo una lectura reformista de Gramcsi en realidad lo que reponen es la combatida teoría de la guerra de desgaste de Kautsky, ocupar “posiciones” dentro del Estado burgués sin un programa ni estrategia que rompa radicalmente con el capitalismo. La disputa por el “sentido común”, recuperar los Estados de Bienestar socialdemocratas como perspectiva estratégica para las “luchas sociales”, un horizonte anti neoliberal pero no necesariamente anti capitalista, mucho menos socialista y mucho menos de la clase obrera. La discusión entre relación de fuerzas, sujeto histórico, programa y estrategia repone esta discusión que hace más de un siglo daría Rosa Luxemburgo.

Queremos presentar esta serie de artículos para rescatar esas discusiones que atravesaron la II internacional, tomando el folleto “El experimento Belga”, “Problemas de organización de la socialdemocracia Rusa”, “Huelga de masas, partido y sindicatos”.

(1) http://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=gacetilla-articulo&id_article=49684




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