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Red Internacional

La precariedad y la inestabilidad son parte de los temas de los que habla abiertamente Nilda Ibáñez. Pero esta situación no es exclusiva a las pescadoras, también viven la inestabilidad los sueldos de hambre y la precariedad en varios aspectos de la vida, las y los trabajadores del aseo de Siglo XXI del Hospital Regional, según lo que dice Silvana González, dirigenta sindical del mismo

Miércoles 4 de agosto | 04:00

A lo largo de todo Chile desde el lunes han comenzado manifestaciones a partir de que Gobierno y la cámara baja decidieron otorgar el bono PYMEs en la pandemia a sector de pesca artesanal, pero garantizando el beneficio solo al 10% de pescadores (quienes sean dueños de las baracasas) dejando fuera a armadores, recolectores de orilla, algueros, buzos mariscadores, tripulantes, etc.

La precariedad y la inestabilidad son parte de los temas de los que habla abiertamente Nilda Ibáñez, dirigente del sindicato de mujeres pescadoras regional, quien se ha plegado a la movilización a nivel nacional en defensa de lo que menciona como “quienes nunca reciben los beneficios, los ricos se hacen más ricos” apuntando a que más aún en pandemia se han olvidado a los trabajadores independientes, quienes además en el rubro de las pesca artesanal dependen de los cambios en el clima, la marea y las marejadas, lo que muchas veces impide que lleguen a fin de mes.

Pero esta situación no es exclusiva a las pescadoras, también viven la inestabilidad los sueldos de hambre y la precariedad en varios aspectos de la vida, las y los trabajadores del aseo de Siglo XXI del Hospital Regional, según lo que dice Silvana González, dirigenta sindical del mismo, al hacer mención a “la unidad de distintos sectores que vivimos la inestabilidad, va a permitirnos conquistar nuestras demandas” denunciando por ejemplo el bono de alimentación que entrega la empresa de apenas $1300 mientras ganan el sueldo mínimo para sostener a sus familias.

Durante la pandemia mujeres se han puesto a la cabeza de ollas comunes, pero también de estos sectores en lucha y defensa del interés de las mujeres trabajadoras y sus compañeros varones, enfrentando a lo que parece ser la norma, y no la excepción, el subcontrato y el trabajo independiente mientras que la cifra de desocupados, se disparó de forma histórica estabilizandose en el último periodo en 9,5% de la fuerza de trabajo.

Pese al IFE, ambos sectores se han movilizado exigiendo mejores condiciones económicias para enfrentar la pandemia, si bien la lucha por bonos de reconocimiento a la primera línea de salud así como pescadores artesanalaes de igual manera sin distinción entre trabajadores de primera y secunda categoría. Su demanda parece encontrarse en un punto, la exigencia por un sueldo mínimo de $600.000 acorde a la canasta familiar, por derecho derechos como salud, educación y vivienda, exigencias pendientes incluso desde antes del estallido social y que aun no han sido resueltas. La movilización y organización hasta ahora ha demostrado ser el camino para conseguir dichas demandas, y es el método que estas mujeres llevan adelante enfrentando a empresarios y al Gobierno que son responsables por la crisis que les ha empujado la pandemia.




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