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Opinión.Sheinbaum y el megaproyecto del Estadio Azteca; un cáncer capitalista para la ciudad

Claudia Sheinbaum anunció la construcción de un nuevo megaproyecto privado en el Estadio Azteca con la promesa de que será un gran reactivador de la economía en México, pues este tiene como propósito recibir el mundial de Fútbol de 2026. Un proyecto que llenará los bolsillos de los empresarios, a costa de fuertes problemáticas hacia los habitantes de la zona.

Martes 19 de octubre | Edición del día

El sexenio del exjefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, se caracterizó por su íntima complicidad con las grandes inmobiliarias, pues éste les otorgó concesiones, permisos y hasta dispuso a la propia policía bajo el control de los empresarios y así defender dichas construcciones.

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El enriquecimiento empresarial, el lavado de dinero y la corrupción de los funcionarios públicos fueron apenas la superficie de la serie de problemáticas que implicaron estos proyectos. Quien pagó la cuenta fue el pueblo pobre y trabajador, pues hubo una infinidad de casos de escasez de recursos (tales como el agua, energía eléctrica, drenaje, desabasto de alimentos en mercados locales) en colonias populares de la CDMX (como el pueblo de Xoco en Coyoacán, la Esperanza en Iztapalapa o Ampliación Granada en Miguel Hidalgo). Esto sin mencionar el desplazamiento de habitantes, que, forzados por la necesidad, vendieron sus terrenos a las inmobiliarias; así como también la dura represión a vecinos organizados que buscaban defender sus colonias de la devastación de estas construcciones.
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Hoy, Claudia Sheinbaum continúa con este legado, favoreciendo y protegiendo a grandes empresarios. Esto se vio en su relación con el multimillonario Carlos Slim y el hipócrita “Pabellón Nacional de la Biodiversidad”, un proyecto “en defensa de la naturaleza”, pero que en el fondo busca lavar las manos de “Grupo Carso”, una empresa ecocida (conocida por las concesiones mineras), asesina (responsable de la tragedia en la línea 12 del metro) y explotadora de sus trabajadores (como lo reclaman los trabajadores en huelga de Amatech).

Las empresas ecocidas y el nuevo “Pabellón nacional de la biodiversidad”

Ahora la jefa de gobierno está promocionando al proyecto del Estadio Azteca con el estandarte del progreso. Una alternativa “sin ecocidio” ni “problemas para los habitantes” de Santa Úrsula; inclusive se proponen áreas verdes, espacios culturales, deportivos, y otras promesas en favor de la población. Sin embargo, esta es una construcción que beneficiará a los grandes millonarios del mundo, en este caso, a los grandes dirigentes de la FIFA y la copa mundial.

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La construcción se hará con las riquezas de empresas inmobiliarias —generadas por la explotación de sus trabajadores— y fondos del Estado, es decir, de nuestros impuestos. En ella se piensa edificar un hotel, una plaza y un pasillo comercial (parecido al “parque Las Antenas” en Iztapalapa), con el fin de recibir el mundial de fútbol del 2026.

Que los países anfitriones paguen todo lo necesario para los mundiales de futbol, es una práctica común y que se aplica de forma estratégica a ciertos gobiernos; y al momento de posicionarse con este tipo de eventos, implica el desplazamiento de comunidades o la excesiva financiación a dichos proyectos que implica recortes presupuestales en otros rubros.

Por ejemplo, en 2013 en Brasil hubo múltiples protestas impulsadas por la gran inconformidad que había en torno a las construcciones para el mundial en dicho país, que implico la represión y el desplazamiento de comunidades de las favelas: la población cuestionó la inversión millonaria al mundial por parte del gobierno cuando no hay educación ni salud en las ciudades brasileñas.

Qatar, un estado árabe que alberga a algunos de los millonarios más ricos del mundo, será la sede del mundial 2021. Una región conveniente, pues es un estado que se ha enriquecido gracias a la esclavitud de millones de migrantes de los alrededores (los países pobres de medio oriente como la India y Nepal, o los del noreste africano). Reflejo de esto son las construcciones “faraónicas” (como hoteles, casinos, parques de diversión, aeropuertos, mega estadios deportivos) y que benefician a los empresarios árabes y de todo el mundo (es decir, apenas un puñado de personas). Ahora, con el mundial a la vuelta de la esquina, se han acelerado estas construcciones para tener listas las ciudades y así recibir los juegos de futbol. Esto sólo ha traído como resultado la muerte de al menos 6 mil 500 trabajadores por causas relacionadas con condiciones inhumanas de trabajo. ¿A caso esto es lo que nos espera en México para el mundial del 2026?

Todo esto demuestra que los gobiernos y la FIFA suelen ser intermediarios, que, con la excusa de impulsar al futbol internacional, y por debajo del agua, apoyan a los empresarios multimillonarios del mundo, haciendo cada vez más grandes sus riquezas a costa del pueblo pobre y trabajador.

Conjunto Estadio Azteca

El “conjunto estadio azteca” puede ser el primer paso hacia la adaptación de la ciudad para recibir el mundial. Es, por cierto, una adaptación que no incluye a la clase pobre y trabajadora, aunque el proyecto se disfrace de democrático y en pro de un sano urbanismo.

Salió, por medio de la página del “Conjunto Estadio Azteca” una consulta ciudadana para que la ciudadanía decida si esto se construye o no. Dicha consulta te fuerza a estar en favor del proyecto, pues propone obras viales que cubrirán necesidades de la población que vive ahí o que todos los días transita la zona. Se proponen obras como pabellones, ampliaciones de banquetas y de la estación del tren ligero, además de alumbrado y otras estructuras que podrían facilitar la movilidad, además de reforestación y la implementación de más áreas verdes. Sin embargo, este tipo de obras no deben estar condicionadas por un megaproyecto (que implica grandes centros comerciales y el recorte de recursos como se mencionaba), sino que es obligación del Estado cubrirlas; esto sin mencionar que los pobladores ya han demandado este tipo de servicios tan esenciales y que el gobierno no ha respondido.

Por todas las problemáticas que implican los megaproyectos como la escasez de recursos (agua, la luz, drenaje, etc.), la represión a pobladores y grupos en defensa del territorio; además del aumento en el costo del predial y otros servicios, negándonos así, de forma cada vez más evidente, nuestro derecho a viviendas dignas. Nos oponemos a que el estado invierta de esta forma para apoyar proyectos que benefician a las empresas, y que además no responden a las verdaderas necesidades del pueblo pobre y trabajador.

En vez de estas inversiones millonarias (que vienen de nuestro trabajo y nuestros impuestos), se debe invertir en universidades y centros educativos. O bien, si verdaderamente se quiere apoyar al deporte, deberían abrirse más centros deportivos en las colonias populares, tan precarizadas.

Es común ver a niños jugando futbol en terrenos baldíos y usando una botella como balón, mientras que este mismo deporte enriquece las carteras de las personas más ricas del mundo.




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