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Red Internacional

Ejército. Sólo un detenido en “extraño” robo de armas desde bodegas del ejército

El único detenido sería un ex-militar que trabajaba para el ejército. El sujeto quedó en prisión preventiva. El caso puso sobre la mesa las constantes pérdidas de armas que tiene el ejército y que muchas veces terminan en manos de bandas del crimen organizado.

Antonio PaezDirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Miércoles 23 de marzo | 07:06

Durante la jornada del lunes fue formalizado el ex militar que participó en la sustracción de casi un centenar de armas desde un almacén del ejército. El imputado pasó a formalización por los delitos de tráfico ilícito de armas y robo en lugar no habitado.

Este hecho, que causó un gran revuelo nacional, no sería un hecho aislado en la realidad del ejército.

Desde hace años que este tipo de hechos vienen repitiendo cada vez con mayor frecuencia y donde la audacia (en términos de volumen) ha aumentado de forma significativa.

El robo de la madrugada del día lunes contabilizó 78 armas (principalmente pistolas CZ 9mm), pero en los últimos 10 años, tanto el ejercito como carabineros y PDI han reportado el “extravío” o robo de más de 340 armas de todos los tipos y calibres imaginables.

Según consignó Interferencia el mayor número de armas provienen desde Carabineros (con un extravío de más de 200 armas) y el resto se reparten entre la PDI (73), el ejército (68) y en muy menor medida la fuerza aérea y gendarmería.

Dentro de las armas robadas o “extraviadas” podemos encontrar desde AK-47, Uzis, escopetas, todo tipo de pistolas e incluso granadas. Incluso las ramas han reportado robos de fusiles de guerra como un fusil Galil.

Todo estos catastros se hacen sobre las armas que han entrado al país y han sido registradas como propiedad de alguna rama armada, pero hay un vacío legal que se encuentra en el tipo de armas que fueron sustraídas (y de las que aún no se han recuperado).

Para que un arma pase a ser parte del inventario de las ramas esta debe ser objeto de pruebas y un registro especial. Luego de eso son enviadas según fueron solicitadas y pasan al inventario. Pero durante un periodo estas armas que ya han sido ingresadas al territorio nacional, quedan bajo una custodia temporal de la que aún no existe un registro formal de a quién están destinadas en específico y por lo tanto en caso de ser sustraídas, es difícilmente imputable a alguna de las ramas responsables de sus adquisiciones.

Según algunas investigaciones periodísticas, es este el momento en el cual se producen la mayoría de los “extravíos” ya que es más difícil hacer el seguimiento de las mismas y sería imposible de responsabilizar a alguien en particular por las mismas ya que en realidad no están registradas.

Para finalizar la mayoría de estas armas, posterior a su sustracción, son vendidas en el mercado negro a organizaciones criminales, muchas ligadas al narcotráfico, que convenientemente son supuestamente combatidas por quienes mismos les entregan su poder de fuego.

Por todo esto es necesario cuestionar el alto poder de fuego que constantemente adquieren las policías y los ejércitos que, bajo la excusa de la seguridad, obtienen enormes presupuestos que perfectamente podrían ser destinados para resolver las urgencias sociales de la clase trabajadora y el pueblo.

Mientras militares y policías piden más implementos para “combatir” la delincuencia, son ellos quienes en total complicidad con el crimen organizado, facilitan armamento, implementos y todo tipo de pertrechos que perpetúan el poder de estas peligrosas bandas.




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