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Red Internacional

Género. ¿Por qué el subcontrato precariza a las mujeres trabajadoras?

El subcontrato es una figura laboral que precariza el empleo de miles de cientos de mujeres, te explicamos cómo esto sucede y por qué es necesario acabar con esta herencia de la dictadura.

Diana MirandaAdministradora Pública

Miércoles 27 de abril | 04:57

Mediante la figura laboral del subcontrato –creada en dictadura militar- podemos asegurar que partiendo por este nexo, los empleos se precarizan desde múltiples aspectos. Veamos.

Tenemos por un lado la disminución de los sueldos, que al estar el trabajador/ra subcontratado, parte de los dineros destinados a aquello se va directamente a la empresa contratista, tenemos también la división de miles de trabajadores en múltiples empresas que prestan servicios a la otra empresa, generando negociaciones colectivas más débiles por mencionar un ejemplo, pero que en profundidad, expresa que la subcontratación apunta directamente a disminuir la fuerza que tienen les trabajadores cuando se unen, y unen sus demandas, más allá de la reglada negociación colectiva. En el caso de la mujer subcontratada, las brechas de género juegan aún más en su contra.

Si bien el sector de la minería es dónde la subcontratación brilla por su precarización, ya que el 52,3% de los asalariados está bajo esta modalidad, no son el único sector dónde se precariza a miles de mujeres.

En el sector público son múltiples los problemas que se arrastran hasta el día de hoy. Trabajar a “contrata” para el Estado significa estar sujeto a la constante incertidumbre laboral, pues la renovación del contrato se hace anualmente cada 31 de diciembre. Si estás aún más precarizado y trabajas bajo la figura de “honorarios” esto quiere decir que tu empleo solo durará unos meses (pues supone un trabajo transitorio para el servicio)

Para continuar, nos centraremos en las mujeres del rubro minería y en cómo acabar con esta situación de precarización.

¿En qué trabajan las mujeres de la minería?

Las trabajadoras de la minería no están exentas del sexismo, las discriminaciones y abusos que atañe cada espacio de nuestras vidas. Partiendo porque es un sector híper masculinizado, dónde las mujeres solo representan el 11% del total de trabajadores.

Las empresas que más contratan mujeres son las de alimentación y las de aseo, subyugando a la mujer a trabajos precarios, con poca calificación, turnos extenuantes, bajos sueldos y sobrecarga laboral. Empresas subcontratistas como Sodexo, Aramark, McClean, son quienes explotan a la mujer trabajadora mediante el subcontrato.

En pandemia despidieron a una gran parte de ellas mientras recargaron de trabajo a quienes iban quedando, con turnos de 12 horas o más. Según nos relató una trabajadora

“a veces atiendo sola un casino para 300 trabajadores. Termino reventada al finalizar la jornada, solo a dormir y luego volver a trabajar”

¿Se imagina una lo que es lavar a mano vajilla para 300 personas diariamente? Y esto sin considerar las otras labores dentro del casino.

Son estas mismas labores las que realizan millones de trabajadoras en todo el país, no importa el sector donde estén, la minería es otro ejemplo del Chile de la precarización, que tiene rostro de mujer.

Compañeras ¿Es posible terminar con el subcontrato?

Todo este debate se da en el marco de la discusión laboral que también viene siendo un tema de estudio en la Convención Constitucional, donde ya se aprobaron propuestas relativas a la libertad sindical, el derecho a huelga supra-empresa o ramal, y la posibilidad de participación de les trabajadores en las decisiones de las empresas. Respecto al subcontrato se rechazaron las propuestas relativas a ella, por tanto, no se podrá limitar la precarización laboral que deja esta modalidad.

No podemos confiar que nuestros problemas se resolverán desde arriba. Será con la fuerza de la clase trabajadora, quienes, con su movilización, lucha y organización, logren derribar este método de empobrecimiento y precariedad de nuestra clase. Las mujeres pueden revolucionar a toda la clase trabajadora si surge su fuerza.

Por eso debemos confiar en nuestras propias fuerzas, tomar los sindicatos en nuestras manos sin conciliar nuestras demandas, y avanzar a la autoorganización con las mujeres trabajadoras al frente de estas luchas.

Solo así, uniéndonos y también con estudiantes y movimientos sociales, podemos poner fin a la precarización, y que aquello, sea un avance para conquistar todos nuestros derechos.




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