Política Chile

Suely Arancibia, joven primera línea y candidata al Distrito 10: “En la rebelión el gobierno de Piñera tembló con nuestras fuerzas. No nos conformaremos con la Convención tramposa”

"Soy parte de las miles de jóvenes que nos hicimos protagonistas de la revuelta, quienes desde la primera línea fuimos activos defensores de la rebelión que hizo despertar al pueblo trabajador. La huelga general del 12 de noviembre de 2019 mostró que con nuestra fuerza podemos hacer caer al régimen heredado de Pinochet. Desde esta experiencia histórica, hoy me propongo ir como candidata a la convención constitucional por el Distrito 10, junto a la lista de trabajadoras y trabajadores revolucionarios."

Lunes 28 de diciembre de 2020 | 12:04

Suely es estudiante de Pedagogía en Historia en el ex Pedagógico, la UMCE, tiene 26 años y vive en Santiago Centro. Es vegana y también parte de la diversidad sexual. Antes de decidirse a ser profesora, estudió Antropología en la Universidad Alberto Hurtado y allí fue dirigenta estudiantil de la carrera. Y el 2019 se hizo parte de los y las miles de jóvenes que llenaron las calles desde la Plaza Dignidad.

Nació en la comuna de Lo Espejo, en la población José María Caro, donde la mayoría de las familias obreras que allí residen tienen que hacer malabares para llegar a fin de mes. Poblaciones que como muchas otras se ven arrojadas a la marginalidad, y día a día tocan sus puertas el problema de la drogadicción, del narcotráfico y la segregación.

“Durante décadas se nos hizo pensar que la privatización de nuestros derechos y la segregación según cuanta plata tienen nuestras familias, era algo normal. La competencia era presentada como necesaria y el “mérito individual” fue la ideología que siempre nos quisieron imponer. Así, era como si nosotres fuéramos los culpables de nuestra propia pobreza”, comenta.

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Suely fue parte de las generaciones que se atrevieron a cuestionarlo todo y los siete meses de toma que sostuvo el 2011 junto a sus compañeras del Liceo 4 de Santiago, le enseñaron que en Chile había dos sistemas educativos, uno de “excelencia” para unos pocos y ricos y uno de salas con vidrios rotos para una mayoría pobre y trabajadora.

Lo mismo aplicaba -y aplica aún- a la salud, a los sueldos, a las pensiones e inclusive al ocio y la cultura, donde todavía es un privilegio conocer el teatro, hacer música o practicar algún deporte de manera profesional. "Todo porque nacimos pobres y nos quieren destinar a nada más que a patear piedras".

Hija de madre soltera e inmigrante brasileña que con solo 20 años se fue de su país. "Vi toda mi vida cómo mi madre trabajó incansablemente y nunca le alcanzó más que para sobrevivir. Aseando las casas de los ricos y cuidando hijos ajenos, fue como me pudo criar a mi. Pero no somos las únicas, y lamentablemente tampoco somos la minoría", señala.

Historias como esas son las que la mayoría del pueblo pobre y trabajador tiene para contar. Décadas de engaño y robo descarado por un puñado de grandes empresarios como el mismo Piñera, fue lo que acumuló la rabia que miles expresaron gritando “no son 30 pesos, son 30 años” y que “nuestro legado será acabar con tu legado”, aquel de los poderosos y los ricos, el legado de Pinochet.

Desde el día uno de la rebelión estuvo en la calle, y junto a miles de jóvenes fue parte de esa primera línea que puso su sangre y sudor para imponer el derecho a la protesta y que así millones de familias pudieran continuar en las calles, enfrentándose a la represión de una policía que violó, torturó y mató.

“Me da rabia que digan que por los acuerdos entre los partidos del Congreso, es que se pudo “acabar” con la constitución de la dictadura. Me dio asco cuando Boric sentado al lado de Mario Desbordes le dedicó el Acuerdo por la Paz a nuestro compañero mutilado, Gustavo Gatica. Por eso nunca me voy a olvidar que fue el Frente Amplio el que también votó las leyes represivas que hoy tienen a compañeros formalizados y presos por luchar”.

“Los millones de jóvenes, mujeres y trabajadores que despertamos en la rebelión, queríamos que cayera Piñera para no ir a pactar una nueva impunidad. Pero también el Partido Comunista dejó de convocar y a través de la CUT mantuvo un silencio criminal y garante de esta convención tramposa, limitada para que los secundarios no puedan participar, con un quórum de 2/3 y que no tocará tratados internacionales, que no hace más que resguardar los privilegios de la derecha y los millonarios”, menciona Suely.

Por una vida que merezca ser vivida

El Chile de los 30 años no tiene nada para ofrecer a los jóvenes, y ya mucho le ha arrebatado a familias, padres y abuelos, sumiéndoles en el endeudamiento y la educación precaria, trabajos extenuantes, sueldos miserables y pensiones de hambre.

“No queremos que una de las únicas salidas para cientos de jóvenes que nacen en las poblaciones y en la periferia sean trabajos basura, con sueldos que apenas sobrepasan los 120 mil pesos para quienes estudiamos, y el sueldo mínimo que apenas alcanza para sobrevivir. No queremos que haya más casos como el de mi abuelo que producto de un sistema de salud precario la única opción sea la muerte frente a enfermedades como el cáncer, que no son detectadas ni tratadas a tiempo. No queremos que nuestros abuelos, con 70 u 80 años, tengan que estar trabajando en las ferias o recogiendo cartones para sobrevivir por las pensiones miserables que tienen, las cuales no llegan ni siquiera a los 100 mil pesos y donde las mujeres somos las más afectadas”.

Para enfrentar el mercado de la salud, que segrega el derecho a la atención oportuna y a la vida, entre ricos y pobres, “debemos pelear por un sistema de salud unificado, en donde las clínicas privadas no tengan la última palabra, al igual que continuar la pelea por No + AFP, para avanzar hacia un sistema de pensiones tripartito del Estado, les trabajadores y jubilados, controlado por sus usuarios y trabajadores. Necesitamos una educación 100% gratuita y de calidad para todos y todas y que ya no sea más negocio para los privados, que luego sufrimos nosotres les jóvenes, que vemos como los bancos nos roban el futuro y el trabajo de nuestros padres por medio del CAE”, propone Suely.

Desde la lista de trabajadores y trabajadoras revolucionarias se plantea que es necesario que el pueblo trabajador confíe en las fuerzas de su movilización y organización. "Esta perspectiva es la que defiendo y me organizo para aquello, porque creo firmemente en que la fuerza que hemos demostrado en las calles puede ir por mucho más, si es que está de la mano de las y los trabajadores, como fue el 12 de noviembre del 2019, donde las paralizaciones casi totales del sector público o de portuarios, potenciaron la fuerza de las poblaciones y las y los jóvenes. Así fue que hicimos temblar al gobierno de Piñera”, menciona.

Y continúa diciendo. “Para retomar este camino, también es necesario que la CUT llame a movilizar seriamente, rompiendo el silencio que hasta ahora ha mantenido frente al Gobierno asesino. El Partido Comunista, que dirige este organismo, está preocupado por afianzar la unidad con el Frente Amplio, anunciando movilizaciones para presionar la convención tramposa, en vez de poner esa fuerza a disposición de un paro nacional por la libertad de nuestros presos políticos, de enfrentar a Piñera y retomar la pelea contra las herencias de la dictadura, que necesariamente pasará por afectar los poderes reales de los grandes empresarios".

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Es a los cientos y miles que comparten esta perspectiva a quienes, Suely junto a sus compañeres de la agrupación Vencer y la lista de las trabajadoras y trabajadores revolucionarios, proponen impulsar en común esta candidatura de la juventud revolucionaria y anticapitalista, con estas ideas y un programa que sea consecuente con lo que se peleó en la rebelión. Y es con ese fin que llaman a sumarse al comando que ya viene impulsándose en el Distrito 10 desde donde se preparan para estas elecciones de convencionales.

"Para convertir toda nuestra fuerza social en organización junto a la clase trabajadora, que será la única forma de arrebatar nuestros derechos a los grandes empresarios, es que también vemos necesario utilizar la tribuna de la Convención para hablarle a cientos y miles más, con quienes nos podamos organizar y luchar en común. Además nos proponernos denunciar todas las trampas que nos querrán imponer y alertar que solo con lucha y organización y de la mano a la clase trabajadora será como conquistaremos cada una de nuestras demandas, y cómo podremos acabar realmente con toda la herencia de la dictadura”.






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