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Red Internacional

PRIMARIA DEMÓCRATA. Supermartes: Sanders y la contraofensiva del establishment demócrata

Los resultados de este supermartes arrojan que Joe Biden se impone en 9 estados pero que Bernie Sanders abría ganado con autoridad California, por lo que los resultados de la jornada aún son contradictorios

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Miércoles 4 de marzo de 2020 | 14:39

Con el 90% de los votos escrutados en California y prácticamente ya la totalidad de los resultados de los restantes 13 estados y la colonia de Samoa Americana que participaron de las primarias demócratas durante el denominado Supermartes, el establishment del Partido Demócrata respira tranquilo pero aún no puede conciliar el sueño.

Biden el resucitado

Biden, que es el ave fénix de esta elección, a quien hace unas semanas atrás todos daban por muerto ante el ascenso imparable de Sanders y la división del voto moderado logró imponerse en 9 estados de los 14 este supermartes siendo la gran sorpresa en las elecciones de Massachusetts, estado de la otra candidata demócrata la senadora Elizabeth Warren y donde las encuestas lo situaban tercero detrás de Warren y Sanders, a quien todos daban como probable ganador de ese estado , y una victoria estrecha a Sanders en Texas que las encuestas venían vaticinando pese al optimismo de la campaña de Sanders.

La campaña de Biden termino la jornada con un respiro de satisfacción, pero aún han sido cautos respecto a sus celebraciones, que los medios de comunicación no han tardado en levantar con entusiasmo, dado que Sanders ha obtenido una contundente victoria en California que la Associated Press ya había pronosticado con solo las encuestas a boca de urna y confirmo con menos del 10% de los votos escrutados, lo que entrega un panorama contradictorio de los resultados de este supermartes pero esperanzadores para el establishment que hasta hace unos días cundía en pánico ante un ascenso que parecía imparable de Sanders.

Hasta el cierre de este artículo los conteos preliminares y estimativos de delegados asignados para la convención dan a Biden una mayoría estimada en de 566 delegados seguido por 501 delegados de Sanders. Una distancia de 65 delegados que podría acortarse dado que aún no se asignan, más allá de ciertas estimaciones, todos los delegados de California que reparte 415 delegados (donde Sanders saca hasta ahora 8,8% de distancia de Biden) por lo que tal como anunciaban todos los analistas políticos la batalla del supermartes probablemente se extendería a los siguientes días de la semana a la espera de los resultados definitivos en una pelea que ya se avizora que está siendo voto a voto (o delegado a delegado).

El rol de Obama contra Sanders

El impulso del ex vicepresidente de Obama estuvo dado por una operación mediática del establishment del Partido Demócrata que comenzó en las primarias de Carolina del Sur donde el candidato usó su principal ventaja que fueron las redes clientelares con la comunidad negra del estado y con quienes la administración Obama, y el Partido Demócrata, forjo importantes lazos económicos mediante una red de ONG´s particularmente con los adultos mayores y de mediana edad, que tienden a ser más conservadores y menos arriesgados a apuestas izquierdistas, y mas aun por sus lazos con el aparato del partido.

El rol de Obama acá fue clave para devolver el impulso a la campaña de Joe Biden, una maniobra fuerte para dividir el voto, y debilitar la posición de Sanders, a favor del establishment.

Tras la contundente victoria de Biden rompiendo la tendencia de los otras primarias de apertura dio margen de maniobra al la dirección del partido establecida por el comité nacional demócrata (CND) para redoblar la presión al resto de los candidatos moderados de cara al supermartes buscando aunarlos para evitar el ascenso de Sanders quien se veía beneficiado por esta dispersión del voto de centro.

Probablemente conscientes el CND tenía información fidedigna de que la inversión millonaria que superaba a la de Trump del magnate mediático y ex alcalde de Nueva York, Mike Bloomberg sería un fracaso.

El candidato Bloomberg y las redes sociales

Otra de las noticias de la noche es que el llamado “sector moderado” tendrá sólo un candidato dado que la apuesta de Bloomberg que se salto las cuatro primeras citas de las primarias y entró de lleno al supermartes, con acusaciones de soborno o de querer comprar la nominación a la directiva del partido para que lo dejaran entrar a los debates televisivos, fue un fracaso total y ya anuncio su retiro de las primarias

La lección que podemos sacar de la candidatura de Bloomberg, que maneja uno de los imperios de información financiera más importantes del mundo, es que en una época en la que constantemente existe una paranoia respecto al control que ejercen mediante redes sociales las grandes compañías como Facebook y Google , así como las grandes corporaciones y gobiernos , sobre las conductas de la población, tal control es aún imposible y sólo queda para las mentes creativas que diseñan distopias para las industrias cinematográficas y del anime.

Mike Bloomberg apostaba por que una enorme inversión en publicidad para influenciar el comportamiento de los votantes sería suficiente para literalmente comprar la elección y al menos imponerse como el candidato moderado que debería batir a Sanders, y sin duda que, para la campaña de Sanders un triunfo de Bloomberg le habría dado un escenario inmejorable de polarizar la elección y reforzar su épica de campaña.

Las redes sociales y el internet por mucho que han cambiado las conductas de la población e influencian en la generación de opinión publica aún nadie ofrece una explicación científica de cómo se puede “manejar” dicho comportamiento y toda inversión millonaria que pretenda aquello esta destinada a ser riesgosa, por mucho que para la fortuna de Bloomberg dicha perdida será recuperable.

El partido demócrata y la democracia estadounidense

El escenario ganador de Sanders enfrentó así importantes giros bruscos producto de la, esperable en todo caso, maniobra de la dirección del partido. En menos de 24 horas antes de que iniciase el super martes Buttigieg, la estrella ascendente del partido demócrata en Iowa que se presentaba como la esperanza de unir al partido, y Klobuchar, candidatos que dispersaban el voto centrista renunciaron a la carrera y entregaron su apoyo a Biden. Las encuestas y analistas sostienen que en estados como Texas la mayoría de los votantes decidió en último minuto por quién votar, lo que muestra una presión importante del establishment demócrata que invirtió mucho en este resultado esperando contener así la “ola socialista” del senador de Vermont.

Sanders obtuvo los resultados que la mayoría de las encuestas le vaticinaban. En Texas por ejemplo la mayoría de las encuestas lo situaba entre un 28 y 30% que en un escenario con el “voto moderado” disperso en varios candidatos lo ponía a la cabeza del estado, pero con el voto concentrado en Biden; con el 92% de los votos escrutados el exvice de Obama obtuvo un 33,6% y Sanders un 30% una diferencia de 3,6% lo que aproximadamente son 70 mil votos (lejos de algunas encuestas financiadas por el CDN que decían que Biden arrasaría en Texas) . Biden estaría ganando 56 delegados de Texas vs 50 de Sanders donde aún quedan más de 100 delegados aun por asignarse que mantendrán la distancia estrecha (incluso podría invertirla dado que no siempre los delegados se eligen conforme al voto popular directo).

Pese a toda la arremetida mediática destinada a desacreditarlo por sus ideas socialistas y por sus apoyos a gente como Fidel Castro, Sanders mantuvo su nivel de votación y aún a la espera de California el triunfo en ese estado implica que su campaña sigue viva.

Una juventud que se abre a nuevas ideas

Su principal éxito este supermartes sigue basándose en la enorme capacidad de movilización de la juventud de los Estados Unidos para quien la palabra socialismo no es un prejuicio en un país con los aranceles en educación más caros del planeta y donde si no hay dinero para pagar la atención medica simplemente los ciudadanos están condenados a morir. El fenómeno de la juventud ya había estado siendo monitoreado en diversas encuestas como la publicada por el medio The Economist que ponía la alarma que cerca del 50% de la generación bajo los 30 años se consideraba socialista.

De cara a lo que se vendrá luego de la jornada electoral de hoy, si bien ha crecido en la comunidad latina, aún no logra expandirse a otros grupos demográficos como la comunidad afrodescendiente, los sectores medios y acomodados aunque todo augura que posee un apoyo clave en la clase obrera blanca ( los blue-collar worker perdedores de la globalización) que fue clave para el triunfo de Trump y donde está la principal clave de la viabilidad de la campaña de Sanders para enfrentar con éxito al republicano.

Una democracia totalmente amañada y la ilusión de reformar el partido Demócrata

Sin embargo, esta debilidad aún en expandir su influencia a otros “grupos demográficos” puede ser usada como una presión a “moderar” su programa, en un país cuyo sistema electoral se basa no en el voto directo, que termina siendo un antecedente más de la ecuación, sino en la capacidad de articular grupos demográficos y de interés como un rompecabezas para ganar la presidencia.

De si Sanders ceda a la presión a moderar su programa, que no es socialista, sino consistente en una serie derechos democráticos y humanos mínimos como la educación gratuita o un sistema de salud público y universal (medicar for all principal lema de campaña del senador de Vermont ) que podría financiarse con menos de la décima parte de la fortuna de Bloomberg, pero que afecta a los intereses principales donantes y controladores del Partido Demócrata, se juega también la esperanza de muchos izquierdistas de apostar por reformar el Partido Demócrata y mantener la épica de la campaña que le ha permitido enfrentar a la maquinaria del CND.

Juega en contra de Sanders la presencia de Warren, a quien todos después de hoy dan por muerta, a pesar de que se ubico en tercer lugar en la contienda por sobre Bloomberg cerrado con 61. Warren, senadora por Masachussets, una mujer sin mucho carisma, que viene de la clase alta con vínculo en las grandes corporaciones que un día despertó “progresista”.

Su campaña ha jugado a abanderarse con el programa de Sanders pero ofreciendo una versión “realizable” “fiscalmente responsable” atrayendo voto de sectores medios que no confían en el establishment demócrata pero que tienen dudas sobre la viabilidad del proyecto Sanderista pero que tampoco ha despegado en parte por que no tiene la energía de Sanders en la juventud y por una serie de declaraciones “curiosas” como declararte descendiente de las tribus aborígenes (siendo una mujer caucásica de clase alta) lo que le valío las burlas incluso de Donald Trump que la apodó mordazmente como “Pocahontas”. Pese a todo ha logrado hacerle un daño porcentual a Sanders entre los sectores que aún vacilan su decisión respecto al futuro del Partido Demócrata.

El fantasma de la candidatura de Mcgovern, el candidato a la presidencia más joven que ha tenido el partido demócrata, persigue a Sanders. George Mcgovern representó toda una revolución para los demócratas reflejando en el partido las convulsiones de una época marcada por la guerra de Vietnam y grandes ascensos de movilizaciones de la juventud, la clase obrera y los países coloniales en todo el mundo, que ganó la nominación para enfrentar a Richard Nixon quien postulaba a su segundo mandato el año 1972 y que perdió estrepitosamente con un 38% v/s 60% en el voto popular y 17 v/s 520 en delegados contra el republicano.

La revista Jacobin, cercana a la izquierda del Partido Democrata y a Sanders, publicó hoy un llamado a que Warren baje su candidatura adjudicando que ese porcentaje podría haberle permitido a Sanders contener la ofensiva de la dirección del partido y erguirse como el claro ganador del supermartes.

Jacobin acusa que Warren tiene la esperanza de mantenerse en la carrera sin ganar ningún estado pero que la polarización electoral entre Biden y Sanders se mantenga de modo que ninguno sea una alternativa viable para unir al partido y la convención demócrata de junio la elija a ella como apuesta de la unidad del Partido o que Sanders la nombre vicepresidenta para conducir esa campaña a moderarla y hacerla más del gusto del establishment.

Para juicio de quien escribe, sin duda Warren es también una de las cartas de la dirección del partido demócrata para quien le sirve hacer sangrar el voto progresista de Sanders en un escenario de unidad del voto moderado y conservador del Partido Demócrata y que de alguna manera será recompensada en el futuro. Si bien todos los analistas apuntan a que debiese retirarse, no sería una sopresa que se mantuviese para continuar dañando la campaña de Sanders

Pese a todo puede que todos los recursos invertidos en resucitar a Biden y contener a Sanders le otorguen a la dirección del Partido Demócrata una victoria pírrica que sea un alicente a la campaña del senador de Vermont quién pese a todo sigue más cerca que de lo que estaba el 2016 de ganar la nominación del partido demócrata a las elecciones de noviembre.

¿Reformar el Partido Demócrata?

En la campaña de Sanders se juega también gran parte de las esperanzas de sectores de la izquierda de EEUU, de poder reformar “por dentro” el Partido demócrata.

Uno de los dos partidos que han dirigido EEUU y toda su política imperialista hacia el mundo, con guerras brutales contra países del "tercer mundo" bajo la dirección de ambos partidos.

El Partido Democrata, fundado el año 1828, que representaba a la burguesía comercial que exportaba los productos agrícolas producidos por los estados suñeros lo que en sus orígenes lo llevo a ser un partido que apoyaba la esclavitud y que hasta la era de Kennedy se oponía a cualquier agenda de igualdad racial. En el transcurso del siglo XX en un partido experto en cooptar los movimientos sociales mediante una alianza entre grandes corporaciones que ayudaban al partido a financiar agendas, ONG, candidaturas para las minorías raciales, el movimiento de mujeres o LGBTI, que le ha ido dando una base electoral a la par que un proceso de integración de los movimientos contestatarios al sistema.

Un partido que por muchas credenciales progresistas que tengan sus miembros es responsable de guerras imperialistas y de la expoliación y devastación del tercer mundo (Obama continuo la guerra de Afganistán que ha significado la devastación del país y miles de muertos) cuya dirección cuenta con cuantisoso recursos para desviar, cooptar o aplastar cualquier intento de reforma, por mucho que el actual escenario los tenga complicados.

Si algo deja claro este supermartes es que toda esperanza de reforma se enfrenta a una enorme maquinaria financiera del establishment demócrata que hará todo lo que este a su alcance por hacer naufragar la candidatura de Sanders, aunque eso signifique el triunfo de Donald Trump, quién al final de cuentas también es uno de los suyos y por mucho tiempo fue un financista del partido.

Además, la historia de Sanders puede ser la de Mcgovern no solo por el fracaso electoral ante Trump provocado por la dirección del partido, sino por que la misma maquinaria de coptación llevo a que muchos de los jóvenes idealistas que apoyaban su candidatura, como los Clinton, se conviertan después en prominentes miembros del establishment que juraron enfrentar.

Una nueva generación en busca de nuevas ideas

Pero dado que en la historia las analogía siempre es un método muy limitado de análisis, también existe una enorme fuerza en la juventud y en los trabajadores norteamericanos que están hartos de que sus vidas sean menos importantes que las ganancias de los grandes empresarios y que hoy se expresa en el entusiasmo que despierta la candidatura de Sanders.

El futuro de esta nueva generación que reinvidica el socialismo, una palabra maldita en Estados Unidos, depende de que lecciones saquen del enfrentamiento con el establishment demócrata en lo que queda de la elección y si Sanders gana de los límites que tendrá un programa de reformas sociales con un gobierno imperialista cuya existencia depende de los intereses de esas grandes corporaciones y con un senado y una cámara de representantes que harán de todo por boicotear cualquier atisbo de reforma.

Una organización con los intereses propios de explotados y oprimidos

Y si el establishment demócrata logra imponer a Biden, la pregunta es si existirá un sector capaz de articular una verdadera alternativa de izquierda de los trabajadores y de la juventud que lleve a que esa generación deje de depositar sus ilusiones en la reforma al partido azul. Una organización que sea capaz de llevar adelante los intereses de los explotados y oprimidos en EEUU, que se cuentan por millones, sin poner sus confianzas en un partido igual de criminal que el partido republicano.

La idea de un "tercer partido" o de un Partido socialista diferente del partido democrata no es nueva, pero ha naufragado constantemente entre los esfuerzos del Partido democrata por mantener equilibrada su ala "moderada" y su ala "progresista" y por que ese equilibrio ha generado la idea de que tal proyecto es inviable.

Lo que es claro es que en un contexto donde el mundo vuelve a ser recorrido por importantes fenómenos de movilizaciones y lucha de clases, con un escenario cada vez más convulsivo producto de los vaivenes de la economía y los enfrentamientos entre potencias, jugar con las expectativas de cambio de las personas puede ser siempre un peligro y Estados Unidos no ha sido ajeno en su historia a grandes convulsiones, muy por el contrario.

Esta nueva generación que siente llamada por el socialismo puede ser el preludio de grandes transformaciones en el país del norte, y una nueva base para romper con el mito de la inviabilidad de un tercer partido y emprender todo el entusiasmo y energía demostrada en la avidez por las nuevas ideas en levantar una alternativa política socialista y de los trabajadores que ante la experiencia de enfrentarse al Establishment pueda sacar las lecciones para combatir de manera independiente a los partidos subordinados a los intereses de las grandes corporaciones

De esta manera, el escenario luego de este supermartes aún está abierto y nadie es aún un claro ganador por lo que la contienda continuará alargándose. Pero más allá de la elección el escenario esta abierto para que surjan nuevos fenómenos políticos y sociales que cambien la fisonomía de la principal potencia mundial.




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