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Red Internacional

Partido Comunista. Teillier se prepara a ser nuevamente furgón de cola del concertacionismo: “Lo que dijo el presidente, raya la cancha”

En una entrevista a “El siglo” (órgano de prensa del PC), Guillermo Teillier se refirió a los dichos de Boric y señaló que el “aprobar para reformar” o “aprobar sin apellidos” es lo mismo, dejando claro que tras el aprobar no hay más que un mismo proyecto: la recomposición del régimen de los 30 años.

Antonio PaezDirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Miércoles 20 de julio | 07:55

Una semana política intensa se espera para los próximos días, sobre todo luego de los dichos de Gabriel Boric sobre el posible itinerario si es que se llega a rechazar el próximo plebiscito del 4 de septiembre. Pero estos dichos no caen del cielo ni las explicación de Teillier tampoco.

Y es que durante semanas las dos coaliciones sostenes del gobierno (socialismo democrático y apruebo dignidad) vienen debatiendo cuál es la mejor estrategia para afrontar el plebiscito y las posteriores reformas que aplicaran al proyecto constitucional. Lo que ambos sectores tienen claro es que la constitución será reformada en sus capítulos de sistema político ya que este es el que más “incomoda”.

De la entrevista queda más que claro que a Teillier y el Partido Comunista no les molesta para nada trabajar con los sectores de “Socialismo Democratico” (ex Concertación) que no se han molestado en decir que buscarán reformar los capítulos de sistema político para lograr un mejor “equilibrio de poderes” y eliminar los “gustitos” que se dieron algunos convencionales. “La verdad es que estamos trabajando todos juntos, tenemos una misma mesa política y de coordinación, estamos todos los partidos” dice Teillier y reafirma esta idea señalando que: “con apellido o sin apellido, lo importante es apoyar el Apruebo y que gane el Apruebo” es decir, no importa lo que venga después, no importa si se termina con una constitución que funcione políticamente como la actual, lo que importa es “aprobar”, ese es el grado de justificación para Teillier que tiene el haber entregado ya gran parte de las reformas estructurales al sistema económico y político del país que no sucedieron para poder calmar a la derecha durante el debate constitucional.

De hecho Teillier se suma a los dichos de Tohá y Escalona, y explica que “La propia nueva Constitución lo dice, que se puede reformar, y es indudable que en la medida que se vayan construyendo los proyectos de ley que debe instalar la nueva Constitución, se van a ir produciendo algunos perfeccionamientos, se van a reforzar ciertos conceptos, para que nadie tenga dudas o se abra la puerta a fantasmas o truculencias”. Obviamente la nueva o la vieja constitución es susceptible de reformas, pero no estamos hablando de “pequeños ajustes conceptuales” estamos hablando de retrotraer gran parte de las cedidas que se hicieron durante la construcción del texto, y denos el beneficio de la duda de si los “derechos sociales” que hoy están escriturados, son una moneda de cambio para que quienes más se han beneficiado con la administración del sistema lo puedan seguir haciendo gracias a que ahora se garantiza el derecho a la vivienda digna mientras la Cámara Chilena de la Construcción y las grandes inmobiliarias serán quienes las construyen y fijen los precios a través del “mercado”.

Repetir el proceso bajo las mismas reglas solo beneficiaría a la derecha y los sectores más conservadores.

Teillier y personeros de gobierno afirman que los dichos de Boric sobre repetir el proceso no es una “tercera vía”, sino seguir la consecuencia lógica y jurídica de la ley 21200 que abrió la puerta para el plebiscito de entrada y la instalación de la convención, por lo que en realidad esto sería el mejor camino en caso de ganar el rechazo.

Pero la realidad es que mucha agua pasó bajo el puente del plebiscito del 2020 y ciertamente la ebullición y algidez de ese año ya no existe, en gran parte porque la base del acuerdo del 15 de noviembre fue sacar a las masas de la calle, aislar a los sectores de vanguardia e institucionalizar el proceso constituyente a través de la convención y limitar los cambios al quórum de los 2/3 que aun cuando la derecha quedó en absoluta minoría, los constituyentes del Frente Amplio, Colectivo Socialista y en menor medida de Movimientos Sociales Constituyentes y el PC no quisieron cargar con el mote de “pasar la máquina” y terminaron buscando consensuar una constitución “para todos”.

Y es verdad que los “partisanos” durante el proceso no fue la izquierda ni la centro izquierda sino la derecha que se atrincheró en la minoría para desprestigiar la convención mientras el PC-FA-CS y MSC hicieron todo lo posible por levantar el menor polvo posible y jugársela por que toda la energía que se desplegó en la calle se canalizara a través del capítulo de derechos sociales mientras el sistema económico se tocó poco (no se tocó el centro del modelo exportador de materias primas) ya que podían peligrar las inversiones y en sistema político se buscó hacer algunos cambios (sobre todo en descentralización) pero no se eliminó ni el senado, ni el TC ni la autonomía del Banco Central, ni el elitista sistema de justicia que rige en el país.

Todo estos factores influyeron en que un sector importante de la población hiciera eco de la propaganda de la derecha contra los “constituyentes que votan desde la ducha” y que en las últimas elecciones del 2021 el “equilibrio” político del país cambiará en favor de los sectores que administraron la política de los 30 años.

Por eso repetir una elección de constituyentes probablemente solo favorecería al centro (la exConcertación) y daría mayor margen a ese sector para mostrarse como el de consenso para los grandes empresarios. Contra una derecha atrincherada y una izquierda institucionalizada que pareciera más preocupada de mantenerse a flote que de impulsar su programa, sin duda partidos como el Socialista y el PPD serían los grandes beneficiados.

La vieja constitución de Pinochet o una constitución que no es garantía de nada ¿no hay otra opción?

El 4 de septiembre se espera que acuda a las urnas un número histórico de votantes, algunos analistas dicen que probablemente se acerque o supere (porcentualmente) los niveles del plebiscito del 88, pero tras las dos opciones “Apruebo” y “Rechazo” el pueblo trabajador no tiene ninguna garantía de que su vida mejorará.

Desde la derecha y el rechazo solo hay más de lo mismo, del continuismo de la constitución pinochetista y los privilegios de la elite política y económica que se ha beneficiada del modelo.

Pero tras el Apruebo tampoco hay una garantía de algo, el capítulo de derechos sociales, se nos muestra como una moneda de cambio para la relegitimación del modelo que se impugnó durante la revuelta social del 2019 y este es la gran piedra de tope de porque no podemos depositar ninguna esperanza en que será este sector quien permita una mejora sustancial en la calidad de vida de millones.

La escrituración de los derechos sociales en vivienda, educación o salud, el reconocimiento a los pueblos originarios y la igualdad de derechos para las mujeres y la diversidad y disidencias sexuales no se realizará solo porque estén en el nuevo texto, el hecho de que estén ahí ha sido fruto de la lucha y la organización de estos sectores para que existan. El hecho de que la principal importancia para sectores como el Partido Comunista sea el “apruebo sin importar que” es una señal que lo que hoy entregan con una mano, no tendrán ningún problema con entregarlo con la otra si es necesario para la “gobernabilidad”, total como dice Teillier: “con apellido o sin apellido, lo importante es apoyar el Apruebo y que gane el Apruebo” da igual lo que ocurra después o de quien gobierne.

Desde el PTR consideramos que ambas alternativas representan en un intento por la clase empresarial y sus partidos de recomponer (por distintas vías) el sistema capitalista que estuvo al borde de caer en el 2019. Es un intento por recomponer la legitimidad de instituciones que han beneficiado a un puñado de capitalistas mientras someten a las mayorías populares a los peores padecimientos. Nos quieren hacer creer que algunos artículos de la constitución cambiaran la realidad del país, que está sometida a una serie de poderes nacionales e internacionales con los que todos los partidos que hoy están en el gobierno, o la oposición en el parlamento, han acordado seguir. No por nada Boric fue centro de atención en la última cumbre de las américas.




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