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Teletrabajo: precariedad laboral disfrazada de innovación

El trabajo remoto es presentado como una innovación que facilita la vida de las y los trabajadores en sus casas, pero solo es una fantasía para la gran mayoría, que solo vive más y más precarización.

Sábado 30 de mayo de 2020 | 10:06

El pasado 28 de mayo, el diario El mercurio en su sección de innovación, publicó una encuesta realizada por la consultora Brinca, con apoyo de Krino y Social Lab Agency, llamada “Zoom al teletrabajo: La mayoría cree que eleva la productividad y concilia empleo y familia”.

La encuesta fue aplicada a 631 personas de 400 empresas del país (aproximadamente 2 trabajadores por cada empresa), donde la mitad de esta eran grandes empresas (más de 200 trabajadores). Los resultados de esta encuesta fueron que; el 48% de quienes realizan teletrabajo lo hacen desde un living y solo un cuarto puede trabajar con comodidad, 89% les cuesta trabajar con plataformas digitales, el 88% asegura que se mantiene enfocado en sus objetivos durante su jornada y 68% considera que el teletrabajo logra conciliar el trabajo con la vida familiar.

“El trabajo a distancia parece haber sido recibido con los brazos abiertos por los chilenos, a la luz de este análisis. Sin embargo, la acelerada adopción de esta modalidad ha dejado brechas físicas y tecnologías al desnudo. La buena noticia dicen los expertos, es que cuando la pandemia pase, las ventajas de este sistema no se verán contaminadas por el estrés derivado de la crisis sanitaria”.

Esto lo plantea Manuel Fernandez B., en esta nota. Con un aire muy positivo sobre el teletrabajo y sobre esta encuesta. Pero que está alejada de toda la realidad.

En primer punto, la encuesta sólo aborda un espectro muy reducido de los sectores que se encuentran realizando trabajo remoto, si no que aparte lo más profundo es que son centros corporativistas, que desde una burbuja nos hablan de las ventajas y progresos del teletrabajo. El teletrabajo, por los sectores empresariales se ha intentado poner ante la crisis, como la situación de progreso innovador, pero esto es una máscara ante la precarización laboral.

Un estudio reciente de Organización Internacional de Trabajo (OIT), aplicado en 10 estados de la Unión Europea, Argentina, Brasil, India, Japón y Estados Unidos, demostró que las y los trabajadores que desarrollaron dentro del teletrabajo terminaban con jornadas que sobrepasan las horas de trabajo correspondiente, porque es utilizado como complemento de las actividades realizadas en las instalaciones de la empresa o exige una conexión permanente.

La nueva ley chilena del teletrabajo a pesar de que permite “un derecho a la desconexión”, bajo mutuo acuerdo de empleador y trabajador, no cuenta con mecanismos de protección en la negociación para las y los trabajadores. Sabemos que los empresarios limitan la negociación ante las necesidades básicas de las y los trabajadores, teniendo ellos la fuerza para generar sobre cualquier negociación unilateral las condiciones.

La ilusión de la conciliación vida familiar, personal y laboral

El titular de esta nota habla directamente de que el teletrabajo concilia trabajo con la vida familiar, lo cual es demostrado por diferentes estudios que es todo lo contrario. La síntesis de estos estudios es graficada en “How Effective Is Telecommuting? Assessing” de Tammy D. Allen, Timothy D. Golden, and Kristen M. Shockley, nos habla de cómo se tienden a incrementar las responsabilidades, ya sea voluntaria o involuntariamente para ahorrar o cumplir con estándares impuestos debido, a los correos y redes de comunicación como whatsapp .

Pero también el sector que se ve mayormente afectado por las condiciones del aumento de la acciones son las mujeres tras las presiones que las condicionan a cumplir labores del hogar y la crianza, al mismo tiempo que deben enfrentar el teletrabajo en sus casas.

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Por otro lado, aparecen nuevas condiciones laborales que no estaban previstas, que lo empleadores no quisieron tomar en consideración, como son la condiciones mínimas para desarrollar estas labores, como son el acceso a computadores, internet y equipamiento adecuado para desarrollar un espacio de trabajo, provocando que las y los trabajadores deban correr con estos gastos, al mismo tiempo que desarrollan daños físicos como la tendinitis.

En ese sentido, datos como lo “Page Personnel”, el teletrabajo en Chile solo lograría abarcar del 15% al 20% y, en gran parte, se desarrolla en la capital, debido a que es un trabajo centrado en las oficinas. Por ejemplo, los sectores Agropecuarios sólo un 12% de sus trabajadores se han desarrollado en el teletrabajo, en la minería un 4%, en la manufactura 13%, construcción 18%, transporte 7% y Servicios 15%.

Nuevamente los empresarios ocultan la precarización tras titulares de soluciones innovadoras, cuando solo benefician a los sectores más acomodados, mientras millones de trabajadores deben seguir yendo a sus puestos de trabajos, sin las medidas de seguridad básicas.

En tanto, más de un millón de trabajadores son arrojados junto a sus familias a la calle y al hambre, tras despidos y suspensiones, debido a la ley de Protección del empleo, aprobada tantos por sectores del Frente Amplio y el Partido Comunista, junto a la UDI y a Renovación Nacional durante plena pandemia, que en los hechos protege los intereses y ganancias de las grandes empresas.

Es necesario poner fin a estos despidos, entregar licencias laborales masivas en los sectores no esenciales, con el pago del 100% de todos los sueldos de las y los trabajadores, junto con un impuesto del 20% a los “super ricos”, para poder financiar un igreso de emergencia para los desocupados y pensionados de 500 mil pesos, durante 3 meses.

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