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Red Internacional

DENUNCIA OBRERA. Trabajadora de Ideal contagiada de Covid-19: “La empresa debe haber sabido hace mucho del foco de contagio”

Continúan las denuncias anónimas desde la fábrica Ideal S.A. Esta vez, una trabajadora nos hace llegar su testimonio del grave abandono en que se encuentra junto a su familia luego de ser notificada de haber contraído Covid-19.

Viernes 15 de mayo de 2020 | 15:06

Un crítico momento están viviendo las y los trabajadores de la empresa alimenticia Ideal. Al importante brote que se reportó a principios de semana, se siguen sumando nuevos casos de Covid-19 positivo, incluidos trabajadores de grupos de riesgo. Del mismo modo, han ido aumentando denuncias de trabajadores de otras empresas alimenticias como Pulmahue.

Desde la publicación de las primeras denuncias, han llegado varios testimonios a nuestro medio, aquí reproducimos algunos de ellos. Por motivos de seguridad, para resguardar a las y los trabajadores, no daremos sus nombres por posibles represalias de parte de la empresa.

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Algunos trabajadores denuncian: “si bien la empresa ha entregado los elementos de protección personal mínimos para nosotros, lo han hecho demasiado tarde, recién hace aproximadamente dos semanas que entregaron mascarillas adecuadas para evitar la propagación del virus, y a fines de la semana pasada entregaron caretas faciales habiendo ya miles de contagios a nivel nacional. También siguen tomando medidas truchas como lo es controlar el horario de duchas a la salida del turno dependiendo del color de cada casillero, pero con aglomeraciones a la hora de llegada al turno, en comedores y buses de acercamiento lo cual deja a la vista que las medidas de la empresa no sirven de mucho”.

Pero veamos quién está detrás del “cariñoso osito” del pan Ideal. La empresa pertenece al Grupo Bimbo, multinacional cuya base de operaciones está en México. El Grupo Bimbo es considerado la panificadora más grande a nivel mundial, generando ventas anuales por 15 mil millones de dólares sólo el 2019. Entonces cabe preguntarnos ¿Por qué la fábrica del osito no protege a sus trabajadores, y de hecho, ha dejado que el virus se expanda al grado de tener focos constantes de contagio?

La situación es tal, que ante cualquier síntoma, las y los trabajadores deben optar por tomarse el examen de manera particular. Así lo cuenta una trabajadora:

“La semana pasada, me empecé a sentir mal. Me dolía el cuerpo y tenía dificultad para respirar. Al principio me preocupé, porque en el lugar donde trabajo hay líneas de producción completas que están contagiadas. Nosotros lo sabemos porque los mismos compañeros lo han comunicado, la jefatura no dice nada, el sindicato tampoco. Como yo tengo hijos, apenas pude me fui a hacer el examen en el servicio de salud público más cercano, pero me mandaron para la casa porque dijeron que tenia otra cosa, tuve que ir y pagar el examen en un lugar privado con la plata de mi bolsillo; con hijos y mi marido cesante la empresa ni siquiera garantizó el examen.”

La jefatura se ha mantenido en silencio absoluto, dejando a todos sus trabajadores sumidos en la incertidumbre, arriesgando no solo a ellos, también a sus familias, y a toda la población que consume sus productos alimenticios. El relato continúa:

“A los días después, me llama la enfermera del centro privado al cual asistí y me comunica que soy positiva en covid-19. Lo comuniqué a mis compañeros más cercanos y familiares, pero nadie se ha hecho cargo de algún seguimiento, nos dejan a la deriva como familia, como esos pacientes que envían de vuelta para la casa a que su mamá los vea morir a su propia suerte, es como lo mismo, como replicado. Acá los trabajadores y los pobres estamos a nuestra propia suerte. Me comunican que no es necesario hacerle exámenes a la gente que vive conmigo porque al convivir ya están contagiados, que si yo tenia el virus, entonces todos son positivos. La empresa no se ha comunicado conmigo para saber cómo estoy... ellos deben haber sabido hace mucho del foco de contagio, que al menos lleva un mes ahí, pero se dedicaron a taparlo para que fuéramos a trabajar igual.”

Este caso es un claro ejemplo del actuar de las autoridades sanitarias, que dejan a la deriva los casos confirmados, sin darles ningún tipo de seguimiento o atención mínima, donde las temerarias medidas de Jaime Mañalich están dando brutales resultados: una tasa de contagios disparada, con la clase obrera y los sectores populares como la carne de cañón de los empresarios, al mismo tiempo que con leyes como con la maldita “ley de protección del empleo” protegen a multimillonarios. Los trabajadores y trabajadoras que generan la riqueza de la multinacional, afirman “la mayoría de nosotros contrajimos el virus en la fábrica porque sólo nos movimos para venir a trabajar”.

Mientras el gobierno le echa la culpa a los “individuos” del aumento de contagios, vemos medidas descaradas como la cuarentena parcial en Quilicura, donde se ubica Ideal S.A., y que deja sólo a los sectores residenciales en aislamiento, mientras la fábricas producen normalmente con gente contagiada en su interior. Es violenta la hipocresía de responsabilizar a cada uno de nosotros y nosotras, mientras el empresariado mantiene sus ganancias intactas.

Ante todos estos ataques, la única salida es la autoorganización. Hay que tomar como propios ejemplos como el Comité de Emergencia y Resguardo (CER) en Antofagasta, que levanta una campaña por una Coordinación Nacional contra los Despidos, las Suspensiones y las Rebajas Salariales; o el Comité de Salud y Seguridad del Hospital Barros Luco, cuyos trabajadores y trabajadoras se organizan junto a la comunidad para enfrentar la crisis.

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