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RELACIONES INTERNACIONALES DE EE. UU.

Trump amenaza con iniciar guerras antes de abandonar la Casa Blanca

Todo parece indicar que Trump está intentando dejar su huella en la política exterior de su país preparándose para seguir siendo una figura importante en una sociedad altamente polarizada.

Jueves 19 de noviembre | 10:58

Dos semanas después de las elecciones estadounidenses, cuyo resultado se niega a reconocer, Donald Trump ha vuelto a la ofensiva en el escenario internacional. Amenaza de un ataque en Irán, nuevas medidas contra China o incluso una intensificación de las perforaciones en el Ártico a través de la retirada de tropas de Afganistán e Irak, el próximo ex presidente de los Estados Unidos tiene la intención de acelerar el ritmo en las últimas semanas de su mandato. Un riesgo importante para el ya precario equilibrio geopolítico a escala global.

Desde principios de noviembre, Donald Trump se ha "distinguido" sobre todo por sus recurrentes acusaciones de fraude durante las elecciones presidenciales estadounidenses y la victoria del demócrata Joe Biden. Si el multimillonario continúa en su línea y parece dispuesto a jugar plenamente la carta legal, es poco probable que haya un cambio en el asunto.

Por lo tanto, Donald Trump parece cambiar de opinión para su fin de mandato en enero. Así, el todavía presidente norteamericano multiplica sus arrebatos en cuestiones internacionales, deseando pesar hasta el final, aunque eso signifique precipitarse en el camino.

¿Amenaza de ataque contra Irán y nuevas sanciones contra China?

De espaldas a la pared, Trump interpreta a Trump y se pone la ropa del señor de la guerra de la principal potencia imperialista del mundo. Entonces, como reveló el New York Times el 16 de noviembre, el presidente estadounidense sondeó a sus asesores ante la perspectiva de un ataque a un sitio nuclear iraní.

Siguiendo el ejemplo de Corea del Norte, o en el frente económico, de China, Trump amenaza así directamente a uno de sus "enemigos favoritos". Tanto es así que su presidencia estadounidense estuvo marcada por las tensiones con Teherán, que culminaron con la retirada unilateral de los Estados Unidos del tratado nuclear iraní en 2018. Una maniobra y amenazas que evidentemente no son del agrado de los asesores del presidente norteamericano, que le alertaron sobre los riesgos de desestabilización en la región en caso de golpes norteamericanas. No es menos cierto que estas amenazas no dejaron de hacer reaccionar a Teherán. Así, el portavoz del gobierno iraní, Ali Rabii, dijo que, en su opinión, la perspectiva de un ataque estadounidense era muy improbable, que "en cualquier caso, nuestra respuesta rápida siempre ha sido ésta: que a cualquier acción contra el pueblo iraní, se le dará una respuesta devastadora". Una declaración que dice mucho sobre la exacerbación de las tensiones que desencadenaron las amenazas de Trump.

Otro país objeto de ataques habituales durante los últimos cuatro años es China, que no escapó de la avalancha de Trump en el ocaso de su mandato. Así, como explica el periódico francés Le Figaro, el presidente estadounidense pretende relanzar la guerra comercial. En la mira de Trump, el mercado nacional de tecnología, en línea con las batallas por Huawei, por nombrar un ejemplo, y la industria pesquera "ilegal" en el Pacífico Occidental, otro tema candente. Una política que no dejará de tensar la situación geopolítica entre las dos potencias y provocar una nueva ola de inestabilidad en todo el escenario mundial.

Finalmente, en Afganistán, Donald Trump también está acelerando el ritmo, en lo que respecta a la retirada de tropas. Una posición que está lejos de ser unánime dentro del establishment estadounidense, y que corresponde a todo menos a una posición antimilitarista del propio Trump. Así, el presidente estadounidense tiene la intención de repatriar a 2.500 soldados que se encuentran actualmente en Afganistán e Irak para Navidad, unos días antes del traspaso con Joe Biden. Una iniciativa que no es del gusto del líder de los republicanos en el Senado y que podría abrir una crisis política interna, agravando las contradicciones de la política imperialista estadounidense, en decadencia y amenazando con un verdadero caos sistémico .

El escándalo ecológico de la perforación ártica

Finalmente, en la apresurada operación, Donald Trump pretende zanjar, con menos de sesenta años, el tema de las perforaciones en el Ártico, una zona estratégica por los recursos de combustibles fósiles. Así, la venta de la concesión de perforación de petróleo y gas en la zona costera, de 6.500 kilómetros cuadrados, debe registrarse en las próximas horas, allanando el camino a un desastre ecológico sin precedentes.

De hecho, la explotación de estas áreas, más allá del impacto obvio en las cuestiones del calentamiento global, también sería un verdadero desastre para las muchas especies animales que viven allí, en particular los osos polares, ya amenazados de extinción, o el caribú.

Si Joe Biden había marcado su diferencia con Trump en este tema, al prometer rechazar cualquier explotación del área, es una apuesta segura que el futuro presidente estadounidense no volverá a la venta de estas concesiones, ni siquiera a la finalización de las actas.

En sí mismas, las maniobras ofensivas de Trump durante los dos últimos meses de su mandato demuestran, por un lado, quela crisis capitalista que produjo el fenómeno Trump llegó para quedarse. Incluso es ella quien ofrece al actual presidente su margen de maniobra. Por otro lado, en una América fracturada y cuyas elecciones han demostrado que la base social de Trump sigue siendo sólida, el presidente saliente pretende mantener un lugar destacado en el poder posibilitado por la histórica crisis política en la que están sumidos los Estados. Unido.

Como explica Claudia Cinatti en su artículo ¿Por qué Trump se aferra al poder?: Todo indicaría que la verdadera estrategia de Trump no es refugiarse en la Casa Blanca -lo cual no puede hacer porque será expulsado el 20 de enero- sino mantener el impulso que ha fortalecido su base electoral y para evitar que su derrota se convierta en una guerra de clanes. El caso es que, aunque ha perdido la Casa Blanca, el Partido Republicano conserva una parte muy importante del poder estatal y una gran capacidad para influir en la política interior y exterior del imperialismo estadounidense. Tiene una sólida mayoría de 6 a 3 en la Corte Suprema y muy probablemente retendrá el control del Senado, una herramienta vital para frenar la administración de Biden. Además también avanzó en la Cámara de Representantes,[…] Trump ha demostrado que tiene la voluntad política suficiente para mantener un lugar destacado dentro del régimen, el tiempo dirá con qué aliados y en qué forma se reinventará el “trumpismo” ¿Será una facción de derecha dura dentro del Partido Republicano como el Tea Party, pero con un poder infinitamente mayor? ¿O sentará las bases para un nuevo movimiento partidista populista de derecha? Las hipótesis están abiertas” .






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