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Trump lanza su ofensiva ante el pedido de impeachment

Trump arrancó la semana a la ofensiva frente al pedido de juicio político en su contra. Acusó de "fraude" al informante de la comunicación con el presidente ucraniano y pidió prisión por "traición" para un legislador demócrata.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Lunes 30 de septiembre | 15:30

Donald Trump acusó este lunes de "traición" al legislador demócrata Adam Schiff y calificó de "fraude" al informante que ofreció detalles de las presiones sobre el presidente de Ucrania para investigar al exvicepresidente Joe Biden.

La jefa demócrata del la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, presentó la semana pasada una investigación para iniciar un proceso de juicio político (impeachment) contra Trump por haber presionado a Vladímir Zelenski, presidente ucraniano, para que investigara supuestos casos de corrupción que involucran al hijo de Joe Biden, precandidato presidencial demócrata que por el momento tiene las mejores chances de ganar las internas de su partido para enfrentar a Trump en las elecciones de 2020.

Durante la semana pasada, y en medio de la cumbre de la ONU en Nueva York, Trump trató de mostrarse tranquilo y de desacreditar la idea de que un juicio político en su contra pudiera prosperar. Este lunes, con la cumbre finalizada y ya sin presidentes extranjeros en el país, el magnate neoyorquino lanzó una ofensiva que parece más desesperada que meditada. Como ya es costumbre, el reparto de acusaciones salió de su cuenta oficial de Twitter.

Primero apuntó sus cañones contra el informante anónimo que dio a conocer la llamada en la que Trump presionó a Zelenski.

"La denuncia del informante falso no se sostiene. Se trata esencialmente de la llamada al presidente ucraniano que, en nombre de la transparencia, ya presenté inmediatamente ante Congreso y ante el público. Ese informante anónimo no sabía casi nada: ¡Su descripción de segunda mano de la llamada es un fraude!", dijo Trump en su primer tuit.

Además, en un tuit anterior había sugerido la ridícula propuesta de que se haga pública la identidad del informante anónimo: “Como todo estadounidense, merezco reunirme con quien me acusa, así como con toda persona que le haya brindado informaciones", tuiteó Trump, “Merezco conocer a mi acusador”.

Este lunes, Trump también disparó contra Adam Schiff, el diputado demócrata que preside el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.
Trump sugirió que Schiff debería ser "arrestado por traición" y lo acusó de exagerar durante su declaración ante el Congreso el contenido de su llamada con el presidente ucraniano ya que "no tenía relación alguna" con lo que dijo durante la conversación.

La llamada provocó que un funcionario -un agente de la CIA, según el diario The New York Times- presentara una queja interna, que tras una pugna política entre el Congreso y el Gobierno se hizo pública la semana pasada y desencadenó la crisis que terminó en el anuncio del inicio del proceso para un juicio político en contra de Trump.

Según el informe presentado al Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, el espía de la CIA se quejaba "de que el presidente de Estados Unidos está utilizando el poder de su cargo para solicitar la interferencia de un país extranjero en las elecciones estadounidenses de 2020".

¿Problemas internos?

La ofensiva con la que Trump comenzó la semana, parece estar lejos de la imagen de relativa calma que mostró la semana pasada. Apenas conocido el anuncio de impeachment, no pocos analistas coincidieron en que un proceso así podría terminar siendo un disparo en el pie para los demócratas y un balón de oxigeno para el republicano.

Trump sabe que cuenta con ventaja por la mayoría que su partido mantiene en el Senado, y también que aún conserva una alta popularidad. Sobre esta base extorsiona a los legisladores republicanos para que sepan que no respaldarlo sería un suicidio político. Por último es consciente que si la investigación no es lo suficientemente sólida, puede no solo salir airoso del proceso sino que incluso podría revertir el escenario, iniciando una investigación abierta sobre Joe Biden y desplegando una ofensiva sin cuartel contra los demócratas que lo acusaron.

Sin embargo, este panorama se complicó un poco en los últimos días por la defección de un sector de republicanos que no saben si están dispuestos a acompañar a Trump hasta un lugar tan arriesgado. Muchos se preguntan qué pasa si la jugada le sale mal y termina hundiendo a todo el partido. Es por eso que empezaron a hacerse conocidas las primeras voces críticas.

La más resonante fue la del exsenador republicano Jeff Flake que abiertamente llamó a los legisladores de su partido a no apoyar la candidatura de reelección de Trump en 2020. Flake fue claro en su mensaje hacia los republicanos: "ustedes tienen la obligación moral de poner sus principios en primer lugar, incluso si eso significa arriesgar sus carreras". Es decir, los llamó a soltarle la mano al presidente de cara a las elecciones y en medio del proceso de juicio político. En un artículo publicado este lunes en el Washington Post, Flake dijo "Mis colegas republicanos, es hora de arriesgar sus carreras a favor de sus principios. Si creen que el presidente merece un juicio político, saben que no merece la reelección".

El llamado iba destinado a los senadores, donde los republicanos son mayoría, y donde se puede decidir el futuro político de Trump en caso de que el proceso de impeachment avance hasta esa instancia.

A las declaraciones de Flake se sumaron las de el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, que este lunes dijo que el Senado tendría que celebrar un juicio si la Cámara Baja aprueba los artículos de juicio político contra el presidente Donald Trump. "No tendría más remedio que retomarlo", dijo a la cadena CNBC .

Estas declaraciones fueron una señal de alarma para Trump, que salió este lunes a la ofensiva contra el impeachment. Sin embargo, todo indica que estas voces "discordantes" aún son pocas como para preocuparse. Así lo señaló indignado al New York Times el columnista Peter Wehner, "Los republicanos deberían empezar a abandonar al Sr. Trump. Y en un número mayor al que lo están haciendo, deberían instarle en privado y en público a que renuncie". Muchos republicanos aún no están convencidos que soltarle la mano a Trump sea un buen negocio, sobre todo porque en muchos distritos Trump es más popular entre los electores que los mismos representantes que ganaron su banca al Congreso.

El exsenador republicano Flake expresó esta disyuntiva en la columna del Washington Post: "Me temo que, dada la profunda división en el país, un proceso de juicio político en un momento tan tóxico podría beneficiar a un presidente que prospera en el caos". Y, cómo se sabe, si hay un lugar donde Trump se mueve como pez en el agua es en el cauce de la polarización social y política. Se trata de un ejercicio que, ante la incapacidad de lograr hegemonía propia, ha practicado hasta el paroxismo desde que lanzó su candidatura, y luego durante sus tres años de presidencia, obteniendo hasta ahora buenos resultados.






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