Juventud

ESTUDIANTIL

Último CONFECH: debates sobre el rumbo de nuestra lucha

En una nueva plenaria de la CONFECH el movimiento estudiantil demostró estar en contra del lobby parlamentario. Las dirigencias mayoritarias, por su parte, se han mostrado desesperadas en su política de incidir en el Congreso. Es hora de dejar las ambigüedades y fortalecer nuestra movilización.

Dauno Tótoro

Santiago

Miércoles 20 de julio de 2016

El fin de semana recién pasado se realizó una nueva plenaria de la CONFECH, esta vez en la ciudad de Valparaíso, donde se buscaría tomar posición respecto al principal debate que atraviesa al movimiento estudiantil actualmente: frente al ingreso de la reforma educacional de la Nueva Mayoría al Parlamento, ¿Debemos incidir con lobby parlamentario, o al contrario, debemos rechazar la reforma, exigir su retiro y plantear nuestras demandas históricas como objetivo central de la movilización?

Las juventudes del gobierno y el ex “bloque de conducción” (Izquierda Autónoma, FEL y ahora también la UNE) hace ya un tiempo vienen planteando la necesidad de “incidir” en la reforma.

A pesar de que estructuralmente la reforma consagra el mercado educativo y el sistema mixto, además de no contener la gratuidad universal; a pesar, a que durante años ha quedado demostrado que la estrategia parlamentaria no le ha servido al movimiento estudiantil, sino que al contrario, ha sido utilizada como una forma de desvío de la lucha y contención de nuestras demandas; a pesar de que con los casos de corrupción, se demostró que el Congreso está plagado de corruptos que legislan a favor de sus empresas, tanto en la derecha como en la Nueva Mayoría.

Aún así insisten en que hay que incidir. Y para incidir, según ellos, hay que bajar las movilizaciones, y volver a los hitos y a los mecanismos tibios de presión.

Por esto, mientras por arriba vienen intentando a toda costa imponer la línea de incidir, por abajo desorganizan los paros y las tomas, para que estas caigan por su propio peso. Así, aunque se dieron dos semanas para discutir sobre la táctica del movimiento estudiantil, muchas Universidades llegaron, nuevamente sin posiciones.

Y en la última plenaria de la CONFECH, al momento de ver que su política de incidir era rechazada, tanto las juventudes del gobierno como la Izquierda Autónoma buscaron que no se votase, para que se definiera una “síntesis de consenso”.

De todas formas, en esa “síntesis de consenso”, las bases del movimiento estudiantil lograron imponer algo, muy a pesar de sus propias dirigencias, y que quedó plasmado en la síntesis de la CONFECH: El movimiento estudiantil descarta el lobby parlamentario y debe plantearse disputar su propio programa y con fuerza social.

Es decir, debemos partir de esa base. De todas formas, las dirigencias seguirán buscando la forma de desorganizar e imponer su línea de incidencia por sobre todas las cosas. Pero las cosas ya no le resultan tan fáciles. Es que los estudiantes hemos sacado lecciones de años de movilizaciones, traiciones y “diálogos parlamentarios” que mostraron ser totalmente estériles. No dejaremos que pasen tan fácilmente, ni esta reforma, ni un desvío de nuestra movilización.

Pero para que la movilización se fortalezca y en algún momento podamos triunfar, es necesario levantar una alternativa a esas dirigencias, una alternativa que esté dispuesta a dar la pelea hasta el final.

Lamentable fue la decisión de la Juventud Rebelde de retirarse mientras la plenaria continuaba, lo que debilitó claramente la posición de rechazo. Y muy cuestionable también es que, siendo dicha organización la primera en hacer un llamado a la ofensiva estudiantil, hayan bajado la toma de la Universidad Central de Santiago por llegar a acuerdos internos con las autoridades, cuando el movimiento estudiantil había caracterizado claramente esta lucha como una lucha nacional. En los hechos esa decisión significaba dejar a compañeros y compañeras de lado, y significa debilitar la movilización de modo irresponsable.

En estos momentos no podemos ser ambiguos y plantear claramente que el rechazo al lobby parlamentario que ya es un acuerdo en la CONFECH, debe conllevar también, como única forma de hacer frente a esta reforma neoliberal, el rechazo y la exigencia de retiro del proyecto presentado por el gobierno.

En ese mismo sentido, los estudiantes movilizados debemos aprovechar el llamado de los rectores a realizar encuentros triestamentales, no sólo para potenciar la unidad con el estamento funcionario, sino que también, para plantear un activo rechazo a la reforma en unidad con otros sectores, y además, para instalar desde abajo el proceso de reforma universitaria.

Porque si el gobierno no quiere entregarnos la reforma que el movimiento estudiantil quiere, entonces desde abajo tenemos que imponerla, en unidad con los/as funcionarios/as y sectores de los/as académicos/as, acabando con la estructura autoritaria de los gobiernos universitarios, instalando la elección universal de autoridades y dando pasos hacia el control triestamental de nuestras instituciones.

A su vez, debemos tomar en nuestras manos las fechas de movilización instaladas por la CONFECH, para desde ahí organizar el fortalecimiento de la movilización. Desde ya hay que comenzar a organizar la jornada nacional de protesta del día 28 de julio, como un puntapié inicial para una gran jornada de paro y de unidad obrero estudiantil para medidos de agosto como la misma CONFECH estipuló.

Al mismo tiempo, es necesario fortalecer los espacios de coordinación de base, como los cordones territoriales en Santiago, como espacios que dinamizan y fortalecen la lucha, y que entregan novedosos métodos de organización, en un momento donde las Federaciones han demostrado no dar el ancho.

La CONFECH de este fin de semana demostró que el movimiento estudiantil se plantea firmemente contra el lobby parlamentario, muy a pesar de sus propias dirigencias, pero también mostró que las propias direcciones no están dispuestas a ceder fácilmente en su intento desmovilizador.

Por lo mismo debemos fortalecer nuestra lucha, robustecer las convocatorias movilización nacionales, potenciar los debates triestamentales y la unidad con funcionarios, y ampliar la articulación y organización desde la base.






Temas relacionados

Reforma educativa en Chile   /   Movilización estudiantil   /   Movimiento estudiantil   /   Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO