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Red Internacional

Política. Un nuevo gesto a la derecha: Alcaldesa de Santiago (PC) enviará a la fiscalía y a la polícia a “lidiar” con estudiantes movilizados del IN

Durante este lunes y con un llamado a retomar la lucha contra la educación sexista y de mercado se registraron manifestaciones en el Instituto Nacional, las que fueron fuertemente reprimidas. Con la excusa de mantener a raya a grupos “radicales” las fuerzas policiales descargaron una represión indiscriminada sobre todos los estudiantes que se manifestaban.

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Martes 26 de abril | 02:26

La semana comenzó con movilizaciones, de distinta naturaleza y con un distinto trato político del gobierno según quién las encabezaba. De un lado, un grupo de camioneros realizó un intento de bloqueo de las rutas de abastecimiento de la capital, un acto que podría ser considerado en otras circunstancias como un asedio. Del otro, un grupo de estudiantes salía a protestar desde el Instituto Nacional con dirección a la Alameda, la principal arteria de Santiago. Dichas manifestaciones pusieron en evidencia que el gobierno mide con una “vara diferente” según el tamaño del bolsillo de quienes componen la protesta.

La ministra del Interior, Izkia Siches, desde una vocería a la prensa, invitó a los camioneros cordialmente a asistir a La Moneda. Sinches indicó que las puertas de la casa de gobierno estaban abiertas para exponer sus demandas. La ministra del Interior no dudó en romper su autoimpuesto silencio para mostrar su “deferencia” y “buen trato” hacia quiénes de manera sediciosa amenazaban con cortar el abastecimiento de una ciudad completa.

Ninguna palabra se emitió desde palacio para hacer referencia a los estudiantes del Instituto Nacional. Las bombas lacrimógenas arrojadas por carabineros a los estudiantes bastaba para que estos se dieran por notificados del “trato” que recibirán desde el ministerio del Interior.

Quien sí habló fue la Alcaldesa de Santiago, Irascí Hassler, y Rodrigo Roco, director del departamento de educación del municipio, ambos militantes del Partido Comunista y de la coalición de gobierno. Sin dudarlo ni un minuto, se sumaron al coro de los medios de prensa empresariales y serviles a la derecha de condenar la violencia. Desde la “alcaldía ciudadana” acusaron a elementos “radicales” de perturbar la paz en el establecimiento del municipio y los planes para la “resocialización” implementados por la autoridad.

Por tanto, Hasler declaró que enviaría los antecedentes a la fiscalía para que se investiguen los hechos, avalando así el actuar de los medios represivos en el establecimiento. No es necesario forzar mucho la memoria para recordar los resultados de la “intervención” del Alcalde Alessandri (RN) en el IN y las escenas de brutal vulneración al “derecho a la educación” y a la integridad de los estudiantes que el actuar de carabineros, avalados por el edil, provocó.

La alcaldesa se limito a efectuar un difuso llamado al diálogo y al entendimiento, después de que la policía reprimió y detuvo a cuatro estudiantes, tal como reprimieron a estos mismos el 25 de marzo para la marcha por el aumento de la BAES, los mismos que en algún momento fueron dirigentes estudiantiles

Esta doble vara de medir del gobierno de Boric, abriendo el diálogo a los empresarios y cerrándose a los estudiantes, no es un hecho aislado. Obedece a un nuevo diseño político de la moneda buscando contener la debilidad mostrada en las encuestas con gestos serviles hacia la derecha para no enfrentar a los poderes fácticos y aspirar a que ellos le otorgan la gobernabilidad que se les escapa de las manos. Todo mientras continua subiendo el costo de la vida y los salarios de la clase trabajadora pierden poder adquisitivo día a día.

Estos gestos a la moderación y a la aceptación de las premisas de los empresarios las vemos en la negociación del salario mínimo, en la convención, en el congreso y en el día a día del gabinete. Estos “gestos” a los empresarios y a la derecha tampoco son nuevos para la alcaldesa de Santiago.


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Frente a este quiebre entre el “gobierno del movimiento estudiantil” y los estudiantes, cabe preguntarse cuál es la perspectiva que tiene por delante la movilización secundaria para organizarse en pos de obtener sus demandas.

“Los radicales” y el “centro de estudiantes”

Las medidas represivas anunciadas por la alcaldesa de Santiago, tuvieron como respaldo el hecho de que justo durante la movilización la sala utilizada por el Centro de Estudiantes del Instituto Nacional fueron vandalizadas. La directiva del Centro de Estudiantes denunció los destrozos en sus redes sociales acusando a grupos anarquistas y radicales de efectuar tales destrozos así como otros en las dependencias del establecimiento.

La coincidencia en que estos “hechos de violencia” ocurrieron casi de manera simultánea a la represión policial es demasiado para no intuir en la conveniencia de que eso fuese así para justificar el actuar de carabineros. Tanto Rocco, quién en su momento fue presidente de la FECH y Hassler , secretaria general del organismo estudiantil, son conscientes de que no es novedoso que las fuerzas policiales infiltren con provocadores el movimiento estudiantil para justificar ataques represivos. Afirmar banalmente que una acción “delictual” es obra de “anarquistas” y “radicales”, sin pruebas concretas que acrediten esto es hacer un flaco favor que termina por encubrir el actuar de carabineros.

Por lo demás, claro está que todos los estudiantes se cuadren ciegamente tras su Centro de Estudiantes. Quienes militamos en la izquierda anticapitalista sabemos de cerca cómo actúan las organizaciones políticas ligadas a los partidos políticos oficiales, de la centro izquierda y la izquierda burocrática, muchas veces manipulando los espacios de discusión a su antojo y sin consultar a sus bases sobre la orientación política que efectúan a nombres de los estudiantes.

Este descontento muchas veces encuentra su expresión, efectivamente, en las corrientes anarquistas y miristas, quienes alientan a los estudiantes a desconocer a sus organismos oficiales y construir “paralelamente a estos” un poder estudiantil alternativo. Nada más conveniente para los burócratas, los mismos que son famosos por tener mesas de diálogo con las autoridades a espaldas de las bases, que ven como la oposición a su gestión se licua por fuera de sus espacios de influencia, aislandose de la mayoría de los estudiantes y entregándoles los organismos a la burocracia para maniobrar a su antojo.

Anarquistas y miristas llevan años sosteniendo como tesis política que los estudiantes, secundarios y universitarios, no deben organizarse en federaciones u organizaciones estudiantiles que son “cooptadas por los partidos”. El resultado de esta política ha sido la división y atomización de los estudiantes, en especial de los más críticos con el sistema, quienes impotentes y carentes de herramientas políticas terminan apoyando actos de sabotaje contra la propia organización estudiantil como una manera de expresar su descontento hacia las direcciones burocráticas.

El tema es que este descontento, carente de programa político o al menos difuso, queda completamente a merced del accionar represivo. Y los hechos confirman que esta tesis ha debilitado al movimiento estudiantil, no lo ha fortalecido y no ha derrotado la hegemonía de la izquierda reformista en las organizaciones de masas.

Solo basta observar que el petitorio de la toma del Instituto Nacional que se intentó levantar el día de hoy quedó completamente opacado frente al actuar conjunto de la burocracia, la alcaldía, el gobierno y las fuerzas represivas quienes se cuadraron para hacer frente a la movilización.

Anarquistas y miristas se han mostrado impotentes para enfrentar a la izquierda reformista, que ha traicionado a las bases en distintos momentos y que no duda incluso en apoyarse en los carabineros Para enfrentar a los empresarios y sus políticos se necesita superar a las fuerzas políticas que se apoyan en un gobierno completamente servil a los intereses de los poderosos. Esto no se logrará si no ponemos en pie una fuerza política que busque unificar las movilizaciones de las mujeres, los trabajadores y la juventud y que se organice para recuperar los centros de estudiantes ganándose la confianza de la mayoría de los estudiantes, quienes sí quieren cambios transformadores en la educación.

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Pero la tarea no es solo poner en pie esa organización política de la izquierda revolucionaria y socialista, que plantee un verdadero programa anticapitalista. Se requiere pelear contra la burocracia para volver a unificar el movimiento estudiantil y secundario, volviendo a levantar una organización que funcione bajo democracia directa y que permita la libertad de tendencias y opiniones políticas, así como el efectivo control de las bases de sus voceros y dirigentes. Esta fue la lección del 2006 y 2011. Mientras más directa es la participación de las asambleas y más unificados están los estudiantes con más fuerza cuentan para enfrentar a los poderosos y quienes se alinean tras sus intereses.




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