Política Chile

#FUERAPIÑERA

Una Asamblea Constituyente para terminar con la herencia de la dictadura

Hoy el debate constituyente se ha tomado la palestra política, al calor de las históricas movilizaciones que han sacudido al país. En el Encuentro por una juventud anticapitalista y revolucionaria decidimos también hacernos parte del debate, planteando claramente nuestras perspectivas respecto a qué Asamblea Constituyente necesitamos.

Lunes 4 de noviembre de 2019 | 11:18

Las “trampas constituyentes” para salvarle el pellejo a la herencia de la dictadura militar

Incluso los partidos tradicionales de la derecha y la ex Concertación se han “abierto a la posibilidad” de cambios constitucionales ¡Hasta el hipócrita de Piñera habló de posibles cambios! Pero su línea sigue siendo represión, y ya conocemos los “cambios constitucionales” que ofrece la derecha: reducir el parlamento y volver al binominal para que sea más antidemocrático todavía.

Por su parte, partidos de la ex Concertación como el PS plantean una “nueva constitución” vía plebiscito. La Democracia Cristiana busca vías “más institucionales” para avanzar en ese camino.

En tanto, el Partido Comunista y las organizaciones que integran el Frente Amplio también han planteado la necesidad de un “proceso constituyente” para una Nueva Constitución. En esa línea han impulsado los cabildos ciudadanos, y llaman a un plebiscito constituyente como lo hizo Jorge Sharp para la comuna de Valparaíso, para así definir el cambio Constitucional que se requiere y qué mecanismo utilizar.

Los cabildos, instancias de diálogo, son espacios consultivos, es decir, no vinculantes. Para muchos compañeros y compañeras han sido un espacio de discusión y deliberación importante. El problema es que estas discusiones no tienen ninguna garantía de traducirse en medidas concretas. A lo sumo, quedarán como insumos para discusiones parlamentarias donde decidirán los mismos de siempre: los poderosos.

Nosotres hemos participado en estos espacios, pero para darle otro contenido: que sirvan para discutir el programa de la lucha que estamos dando y para organizar la movilización.

Es que nos cuestionamos sinceramente ¿Cómo avanzaremos en cabildos que, en las instituciones de educación superior, son dirigidos por las autoridades de las universidades, esas mismas que han administrado una educación autoritaria y neoliberal durante las últimas décadas? ¿O los mismos cabildos que ha querido impulsar la derecha desde el MINEDUC, con la pinochetista de Cubillos a la cabeza?

En esto hay que tener claridad: mientras estén en pie las instituciones del régimen heredado de la dictadura militar, cualquier proceso constituyente que levantemos estará limitado por ellas, y no permitirá resolver de manera cabal las urgentes necesidades de las grandes mayorías.
Por ejemplo, la figura del Presidente es tan autoritaria que de un momento a otro puede decidir vetar cualquier proyecto que se impulse, o establecer nuevamente el Estado de Emergencia y mandar a matar a quienes le hacen frente. O está también lla Cámara de Senadores, una cueva de viejos ladrones que no han hecho más que defender sus privilegios contra toda demanda popular.

Cualquier proceso constituyente que no parta por la necesidad de mediante la movilización derribar esas instituciones y derrotar a los partidos que han administrado la herencia de la dictadura, tanto a la ex Concertación como a la derecha, en estos momentos no será más que un desvío para la enorme fuerza que hemos desplegado en las calles: esas son las trampas constituyentes que se han desplegado y que creemos que hay que cuestionar, contraponiendo una estrategia diferente.

Los poderes reales: los grandes empresarios

La Constitución que heredamos de la dictadura militar es la fundamentación legal de la explotación sobre el pueblo trabajador de parte de un puñado de multimillonarios, los verdaderos dueños del país.

Nos referimos a familias como los Matte, Luksic, Angelini. Son empresarios que además de ser propietarios de los bosques, mares y minas, financian a los partidos políticos de la derecha y la ex Concertación. Y defenderán con uñas, dientes y balazos este régimen y todos sus privilegios.

Si queremos avanzar en un proceso constituyente, ir por una Asamblea Constituyente realmente libre y soberana, tenemos que proponernos hacerles frente. ¡Ellos saquean todos los inmensos recursos del país, recursos que son la base para financiar las urgentes necesidades de las grandes mayorías!

¡Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, impuesta por la movilización!

Quienes somos anticapitalistas y revolucionarias/os, también hemos decidido luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. La consigna “No son 30 pesos, son 30 años” es muy elocuente: se puso en cuestión este modelo donde un puñado de millonarios vive a costa de la miseria del pueblo trabajador y sus penurias.

Pero para que sea efectivamente Libre y Soberana, para que pueda discutir sobre realmente todos los problemas que aquejan al pueblo trabajador, para que no esté maniatada, debe establecerse sobre las cenizas de este régimen heredado de la dictadura militar y sus antidemocráticas instituciones, y debemos proponernos enfrentar a esos poderes fácticos: los grandes empresarios y sus enormes riquezas que tenemos que poner al servicio de resolver justamente esas problemáticas que aquejan a las y los trabajadores.

Esto, porque no queremos un “proceso constituyente”, una Asamblea Constituyente, o una Nueva Constitución para que nos entreguen, otra vez, migajas como siempre lo han hecho para salvarle el pellejo a este régimen heredado de la dictadura militar.

Para que sea realmente libre y soberana debe partir de la base de que logremos tirar abajo a Piñera y estas instituciones podridas mediante la huelga general indefinida, con un plan de lucha: que esté por sobre los viejos poderes y que sus decisiones no puedan ser impugnadas por las figuras del viejo régimen.

Pelearemos por una Asamblea Constituyente que tenga la participación más amplia posible: que puedan votar todas las personas del territorio chileno mayores de 14 años, eligiendo un representante revocable cada 10.000 electores.

En una Asamblea de esas características las y los revolucionarios y anticapitalistas lucharemos por un programa que parta por la renacionalización del cobre y los recursos naturales para financiar las necesidades del pueblo trabajador: un salario y pensión mínimos igual a la canasta básica familiar, educación gratuita, pública, democrática y no sexista, fin del endeudamiento de estudiantes y familias, etc.

Pero no somos ingenuos ni ingenuas, sabemos que los capitalistas no se van a quedar mirando mientras votamos expropiar sus riquezas. Por eso es una tarea urgente hoy levantar con fuerza organismos de autoorganización, asambleas y coordinadoras como el Comité de Resguardo en Antofagasta, que nos permitirán organizar a obreros, estudiantes y pobladores para enfrentar la resistencia de los empresarios que se negarán violentamente a cualquier transformación, organismos democráticos desde la base que nos permitirán hacer efectivo este programa, enfrentando y venciendo a los empresarios y su represión, y en ese camino sentar las bases para pelear por un gobierno de las y los trabajadores, basado en estos organismos de auto organización, única manera de conquistar definitivamente y de manera perdurable todas nuestras aspiraciones.






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