×
×
Red Internacional

Este lunes todos los medios están atentos a la crisis política y económica, con los cambios en el Ministerio de Economía. También a las primeras reacciones en “los mercados”. Pero la semana arrancó con tres paros de importantes luchas, y se prepara la marcha de la izquierda, organizaciones sociales y del sindicalismo combativo a Plaza de Mayo.

Lucho Aguilar@Lucho_Aguilar2

Lunes 4 de julio | Edición del día

En las primeras horas del lunes, cuando las producciones de las radios y las rotativas de los diarios ponían el foco de su agenda en la nueva crisis política que desató la renuncia de Martín Guzmán, pasaban otras cosas en el país.

Por ejemplo, los choferes de la Línea 60 iniciaban un paro por tiempo indeterminado contra los despidos y persecuciones del poderoso Grupo DOTA. Piquetes en las terminales y un corte en la AU Panamericana le ponían color a una mañana gris e invernal.

En esas mismas horas se iniciaba el turno mañana en las grandes fábricas del neumático. En Pirelli (Merlo), Fate (San Fernando) y Bridgestone (Lavallol) los trabajadores entraban a la hora normal; pero no cumplirían toda la jornada. A las 13 horas se apagaron las máquinas, dejaron de correr los clarks, los armadores dejaron lo que estaban haciendo y no salieron más cubiertas en el resto del día. Más tarde se juntaron en las puertas para marchar al ministro de Trabajo en las calles porteñas. El grito que tapó el silencio de las plantas paradas fue el mismo que resonó en las calles porteñas: “¡horas al 200%!”.

En La Rioja, antes de que abran los mercados, miles de docentes comenzaron su séptima semana de lucha por condiciones salariales y laborales. Los autoconvocados marcharon la semana pasada ante la visita de Alberto Fernández y rechazan el pacto salarial a la baja del gobierno provincial y la burocracia.

Son puntuales ejemplos de quiénes hacen funcionar la economía, el país. No tuvieron ni tendrán mucha prensa. En parte porque la crisis por arriba es grande. Pero también porque tienen muchas diferencias entre las distintas alas del peronismo y sus burocracias sindicales pero también un acuerdo: evitar que se multiplique la resistencia obrera al ajuste.

Uno puede pensar que son crisis distintas, problemas incomparables, reclamos diferentes. Si lo hace, se equivoca. Podemos decir que cada uno de esos conflictos es economía concentrada. Es así en el neumático. Los trabajadores están peleando por un aumento salarial real ante el espiral inflacionario. Además, como se sabe, reclaman un derecho arrebatado con los convenios noventistas de los años 90. O sea que están en debate las condiciones de explotación en las grandes multinacionales del neumático. Empresas que a su vez esperan la devaluación para licuar más los salarios y multiplicar sus ganancias por exportaciones.

Algo similar podríamos decir de las luchas que se abrieron en la alimenticia Arcor-Bagley (Córdoba) y la bodega Peñaflor (Mendoza), aunque en ese caso son las patronales las que pegaron primero.

En la Línea 60, los delegados lo explicaron clarito: “este ataque es parte del ajuste que intentan aplicar las grandes empresas a sus trabajadores, avanzando sobre sus derechos y condiciones de trabajo, buscando flexibilizar para mejorar sus ganancias, todo esto en el marco de la disputa por subsidios con el gobierno. Rechazamos ser la variable de ajuste y pagar la deuda al Fondo Monetario con nuestras vidas”.

¿Y la lucha docente riojana? ¿No es acaso un desafío al plan de ajustes provinciales que empezaron a aplicar los gobernadores de todo color? Por eso también hay protestas de estatales, docentes y enfermeras en Jujuy, San Juan, San Luis, Chubut, Provincia de Buenos Aires.

La nueva ministra Silvina Batakis, que hasta el viernes era la encargada de seguir el “consenso fiscal” acordado entre Martín Guzmán y el FMI, tiene claro lo que pasa en La Rioja o Jujuy. Porque además se hizo famosa como ministra de Daniel Scioli aplicando ajustes y aguinaldos en cuotas a docentes y estatales.

Y así podríamos seguir. La semana pasada se movilizaron los portuarios de la Terminal 5 en defensa de 800 puestos de trabajo y contra la tercerización. ¿Qué hay detrás sino la disputa por los negocios logísticos y portuarios y otro intento de descargar la crisis sobre la espaldas obreras?

Las organizaciones sociales se han venido movilizando todas estas semanas, denunciando el hambre y la pobreza, la angustia de sobrevivir con 19.500 pesos, la campaña de estigmatización para darle impulso al punterismo estatal del PJ.

Los conflictos son puntuales. Es cierto. Pero son la expresión de uno de los límites que tuvo la gestión de Guzmán: si aplicaba todo el programa que piden el FMI y necesitan las grandes patronales, podía desatar una oleada de lucha que no podrían contener la CGT y la CTA como hacen hoy. Por eso, decíamos antes, no podemos pensar que “son reclamos diferentes” y “no tienen nada que ver con la crisis política y económica”. Esas huelgas, desde el Gran Buenos Aires a Jujuy o la Patagonia, son las nuevas disputas por quién paga la crisis. Detrás está el intento por devaluar los salarios, “achicar el déficit fiscal”, conseguir dólares para pagar la deuda, precarizar las condiciones laborales.

Por eso la salida no puede ser aislada. Ese es el planteo de la izquierda, que viene siendo parte y apoyando estas luchas, pero que además plantea que hay que darles una salida. Entonces esta semana de crisis comenzará con el foco en los pasillos oficiales y las redes sociales (como nos enteramos ahora de las medidas de gobierno), pero también arrancará y terminará en las calles.

Este sábado 9 de julio hay que marchar en apoyo a estas luchas, pero también por una salida de fondo. Para rechazar el pago de la deuda y el pacto con el FMI. Por un salario mínimo que cubra la canasta familiar, actualizado mensualmente con la inflación. Será también una forma de mostrar fuerzas para seguir exigiéndoles a las centrales y sindicatos un paro nacional y un plan de lucha contra el ajuste.

Esta semana sumate a apoyar estas luchas y proponer que se coordinen para tener más fuerzas. Y el sábado 9 de Julio vení con el PTS, el Frente de Izquierda Unidad y decenas de organizaciones políticas, sociales, de trabajadores y juveniles a la Plaza de Mayo y otros lugares del país para pelear por una salida obrera a la crisis.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias