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Universidades y un segundo semestre de clases presenciales: ¿Qué se necesita para garantizar las condiciones sanitarias?

Comenzó agosto y se instaló con todo el debate y preparación a la vuelta de clases presenciales. Las vacunaciones y el inicio del segundo semestre abren la perspectiva de que tanto liceos y colegios como universidades retomen la presencialidad luego de casi dos años de clases remotas. Pero es necesario problematizar sobre si están garantizadas con esto, las medidas y la infraestructura necesaria.

Yamila Martínez Urrutia

Estudiante de Pedagogía en Educación Básica, UMCE. Y militante de la agrupación Vencer.

Martes 3 de agosto

En liceos, durante todo el año el ministro de educación, Raul Figueroa, ha intentado por todos los medios que los liceos vuelvan a tener clases presenciales, sin importarle estar en el pick de la pandemia ni mucho menos garantizar una infraestructura necesaria para este desafío, habiendo muchísimos establecimientos que no cuentan con las condiciones necesarias para recibir a sus estudiantes, especialmente en la educación básica. Cuestión que han denunciado apoderados y profesores.

La semana pasada, el colegio de profesores en Santiago realizó una encuesta en la que el 75.5% de los encuestados considera que aún no están las condiciones para un retorno a clases presencial, en esta encuesta participaron 22.0218 personas que se dividieron entre interesadas en el tema (2.5%), profesores y profesoras (29%), asistentes de la educación (4.1%),estudiantes (5.5%), apoderados de colegios municipales (35.1%), de colegios particulares subvencionados (13.2%) y de particulares pagados (10.6%).

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La situación en las universidades públicas del país no es tan diferente. Si bien la diferencia entre establecimientos públicos y privados en la etapa de educación general básica y media es más marcada, hay bastantes diferencias de infraestructura entre las facultades, universidades e incluso establecimientos según región, que hace también preguntarse si estas estarán a la altura de un plan de estas características. Especialmente considerando las debilidades que ya existieron para implementar planes de conectividad que garantizaran habilitar a todas y todos los estudiantes con la tecnología necesaria para la modalidad telemática.

Pero volver a disponer de los espacios educativos es algo completamente necesario e interesante. Utilizar la biblioteca, salas de computadores, herramientas técnicas, gimnasios, es algo que a todo estudiante le puede interesar. Con mayor razón, si durante este año y medio de pandemia se ha mantenido el pago de aranceles y matrículas, en muchos casos incluso aumentando su valor. Es más, ha habido situaciones ilógicas, como en la UMCE, donde las y los funcionarios siguieron yendo a trabajar pese a no utilizarse los establecimientos; u otras facultades en que se arrendaron espacios para otras actividades pero no se les permitía usar a la propia comunidad educativa.

No es, por lo tanto, un problema el hecho de volver a tener clases presenciales. Pero sí, cómo hacerlo. Hay facultades de la Universidad de Chile, como FEN, que cuentan con una infraestructura y tecnología acorde al desafío de implementar clases híbridas, distancia y medidas sanitarias, garantizando un proceso educativo adecuado. Mientras en otras universidades y facultades, esto será algo que los propios profesores deberán intentar según sus herramientas y no como una responsabilidad de las autoridades y del propio Estado.

Esa diferencia entre establecimientos, es una muestra más de la crisis de la educación pública, que ha llevado al desfinanciamiento a la mayoría de las instituciones universitarias del Estado, que mientras cobran aranceles altísimos no tienen la capacidad necesaria. Es por esto, que esta medida no puede tratarse solo de intenciones, sino de que el Estado se haga responsable, con financiamiento integral a la educación, es decir, garantizando las medidas de infraestructura, de implementos tecnológicos y sanitarios, la vacunación inmediata de toda la comunidad educativa, así como de condiciones laborales, sin agobio, con prohibición de los despidos y respetando las horas de trabajo de funcionarios y académicos.

Junto con esto, para que realmente estas medidas se implementen para el bienestar del conjunto de la comunidad educativa, debe ser esta quien pueda decidir sobre el protocolo y las medidas de ingreso a clases presenciales. Creándose comités sanitarios conformados por funcionarios, académicos y estudiantes, que sean quienes velen por el cumplimiento del protocolo, así como de las problemáticas tanto pedagógicas como sanitarias y económicas que se presenten, como el caso de estudiantes que se han visto afectados financieramente producto de la pandemia, o de que hoy deban hacerse responsables de otras tareas en el hogar, y que necesiten garantías económicas o educativas para seguir estudiando.






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