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Red Internacional

Debate post plebiscito. Valparaíso post plebiscito: ¿Cómo se explica el triunfo del rechazo en el bastión del Frente Amplio?

Sin duda una de las grandes sorpresas que acontecieron en el holgado triunfo del rechazo a la Nueva Constitución, fue como éste también logró imponerse en la Quinta Región, una de las zonas en las que el Frente Amplio cuenta con mayor presencia e influencia a nivel nacional ¿Cómo se explica la derrota del apruebo?

Martes 6 de septiembre | 07:46

FOTO: La Tercera

El triunfo del rechazo, ha significado un balde de agua fría para el conjunto de los partidos y referentes del oficialismo, quienes en su mayoría, desde hace meses se venían posicionando y movilizando por la opción del Apruebo por una Nueva Constitución. Todo esto, en un escenario marcado por un gobierno -el de Boric- que ha aplicado sin ningún tapujo la agenda de la derecha. Una manera de darle tranquilidad al empresariado, al mismo tiempo que profundiza la militarización en el Wallmapu con encarcelamiento a líderes mapuche, recrudeciendo la política antimigratoria, y colocando por delante la política antidelincuencia.

Respecto a este triunfo aplastante del rechazo en prácticamente casi la totalidad de las comunas a nivel nacional, una de las principales sorpresas se dio en la región de Valparaíso, una zona que cuenta con un gran peso del Frente Amplio y sectores afines, tanto a nivel de los gobiernos locales, como en el terreno parlamentario. Un hecho particularmente importante, considerando el amplio nivel de aprobación con el que contó en un comienzo, el proceso constituyente.

Los resultados

Si en las votaciones para el plebiscito de entrada realizadas en octubre del 2020, el apruebo arrasó en la región de Valparaíso con un 79,46% sobre el rechazo que tan solo alcanzó el 20.54%, para el plebiscito de salida los números se invirtieron en un resultado que lideró el rechazo con un 57,64% de los votos sobre el apruebo que obtuvo el 42,36%. Del conjunto de las comunas de la región solo en San Antonio el apruebo logró superar al rechazo con una diferencia mínima que se retrató en un 50,02% para la opción apruebo frente a un 49,98% obtenida por el rechazo. Con mayor o menor lejanía, en el resto de las comunas el rechazo se logró imponer como primera mayoría.

Pero ¿cómo se explica que en la región de Valparaíso, el plebiscito de entrada que expresó una aplastante mayoría del apruebo sobre el rechazo, y donde la “alcaldía ciudadana” de Jorge Sharp en Valparaíso y el Frente Amplio - hoy gobierno - que tiene un importante peso en las alcaldías de Viña del Mar, con Macarena Ripamonti, y Quilpué con Valeria Melipillán, diera como ganador al rechazo? Y sin mencionar que Petorca, ha sido una de las comunas más comentadas por su preferencia del rechazo, teniendo en cuenta que uno de los principales referentes por la lucha contra la privatización del agua, Rodrigo Mundaca, se desempeña actualmente como gobernador regional.

Los verdaderos responsables

Amplios sectores de la población quedaron desconcertados con los resultados de la votación, considerando que las promesas de una Nueva Constitución que pudiese terminar con el texto constitucional pinochetista heredado de la dictadura, se originó como una demanda tremendamente sentida, incluso desde antes que surgiera el pacto por la paz que amañó la posibilidad de un verdadero cambio estructural. Sin embargo, más desconcertado quedó el Frente Amplio, el Partido Comunista, los Movimientos sociales Constituyentes, y la ex Lista del pueblo -entre las principales organizaciones- quienes apostaron el todo por el todo, a la desmovilización en las calles, y buscando dentro de los márgenes de la institucionalidad tan cuestionada por la rebelión del 2019. Claramente las trampas como el establecimiento de los 2/3 del quórum para la aprobación de normas en la CC, y la implementación de un itinerario político, sin tocar las grandes ganancias empresariales en respuesta a las problemáticas que tanto aquejan a la población, se transformaron en una práctica permanente.

Sin embargo, ¿cuál es su sorpresa? mientras la derecha que para la rebelión del 2019 se encontraba en la cuerda floja se recuperaba para desplegar una campaña millonaria plagada de demagogias que tocaban la fibra más sensible de la población (salud, vivienda, pensiones), el gobierno de Boric, así como el Frente Amplio y el Partido Comunista codo a codo con la ex Concertación, emparejaron el terreno para cederle en cada una de sus peticiones a los distintos sectores del Rechazo, respaldando a instituciones criminales como Carabineros, continuando la militarización del Wallmapu y deteniendo a dirigentes Mapuche como Hector Llaitul, abandonando toda pelea por terminar con las AFPs, y descargando la crisis y la inflación sobre el pueblo trabajador con ayudas sociales miserables como el bono invierno o el aumento del sueldo mínimo que se hace polvo frente a la inflación.

Así mismo, es como en una versión miniatura actuaron las “alcaldías ciudadanas” que directa o indirectamente ligados al proyecto y la estrategia del Frente Amplio, se llenaron la boca hablando de las comunidades y cambios, cuando en realidad han centrado su actividad en mantener el status quo que no incomode a los empresarios de la región. No olvidemos el escandaloso operativo contra los vendedores ambulantes y las tomas de terreno en Viña del Mar, encabezado por la alcaldesa Macarena Ripamonti, donde al parecer el lema “viña ciudad bella” se concreta sin pobres a la vista, o la exigencia de mayor dotación de Carabineros hecha por Jorge Sharp en Valparaíso y Javiera Toledo en Villa Alemana, cuando los reales problemas de la región son la pobreza, la cesantía, la sequía y la contaminación.

Y es que al parecer a autoridades como el propio gobernador regional Mundaca le parece irracional que la población de Petorca haya votado rechazo a una Nueva Constitución, cuando desde hace bastante tiempo vienen denunciando un total abandono, y en medio de una crisis hídrica producto del negocio del agua. Pero la propuesta, aunque cambiaba jurídicamente el derecho de propiedad por autorizaciones administrativas, conservaba a los actuales dueños y saqueadores del agua. O en el caso de la comuna de Quintero, golpeada directamente por la contaminación de la mega industria, se decide cerrar la fundición de Codelco Ventanas, dejando a un importante número de familias en la calle, mientras el conjunto del cordón industrial sigue funcionando como si nada, o la implementación de desaladoras que afectan directamente el ecosistema. Todo esto, al interior de una región como Valparaíso, en la que el 50% de la población percibe menos de $428.000 de sueldo, donde la cesantía y el desempleo juvenil están a la orden del día, y en donde se concentran las tomas más grandes del país con miles de familias que deben vivir en la marginalidad de las quebradas desprovistos de cualquier solución de fondo al problema habitacional.

Así mismo se ahogan en un vaso de lágrimas los dirigentes agrupados en Movimientos Sociales Constituyentes en Valparaíso, que sin ningún pudor salen por redes a culpar a la población en general por el triunfo del Rechazo, quitando toda responsabilidad al gobierno y los partidos del régimen que hicieron hasta lo imposible por sepultar todo germen de autoorganización iniciado en octubre. Pudiendo organizar al conjunto de los trabajadores y trabajadoras que agrupan los organismos sindicales que representan, partiendo por denunciar la carestía de la vida y organizando un plan de lucha activo en la base frente a un gobierno que viene dando nulas respuestas a las demandas más urgentes, prefirieron apostar todo al calendario electoral del Apruebo y hoy chocan con la realidad de millones que dieron un voto de castigo al gobierno que no cumple.

¿Qué hacer y por qué luchar?

Es por tanto necesario plantear un plan de lucha que parta por la renacionalización de los recursos estratégicos y por la expropiación y estatización de los puertos bajo control de las y los trabajadores para garantizar los derecho fundamentales de las comunidades como son salud, educación y vivienda, a la par de una lucha por la reducción de la jornada laboral a 6 horas durante 5 días a la semana, para que nuestra vida no se nos vaya en el trabajo y que todas y todos podamos trabajar, junto al aumento del empleo para combatir la alarmante cesantía. Y también una lucha contra el negocio del agua que empobrece distintas localidades de la región, y contra la contaminación de la industria que intoxica a nuestra comunidades, frente a las nulas políticas de reconversión e innovación tecnológica para evitar que el pueblo vea permanentemente deteriorada su salud.

Ad portas de un cambio de gabinete de gobierno que seguramente viene para fortalecer aún más los pactos de unidad con la concertación y la derecha, resulta necesario retomar el camino de la organización y de la movilización en las calles, con trabajadores y la juventud que fue marginada de este proceso, con independencia política de los partidos del régimen de los 30 años, y sin ninguna confianza en este gobierno totalmente subordinado a los intereses del gran empresariado, para que sea realmente el pueblo trabajador quien decida sobre el conjunto de sus necesidades, sin cocinas y pactos previamente amañados a sus espaldas.




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